A cinco días de la visita de León XIV a la Argentina, el presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social, monseñor Dante Braida, alertó sobre las dificultades que atraviesan distintos sectores de la población. Reclamó oportunidades laborales, respuestas frente a las adicciones y una democracia más participativa.
A pocos días de la llegada del papa León XIV a la Argentina, la Iglesia volvió a poner el foco sobre la situación social y las necesidades que atraviesan numerosos sectores de la población. El presidente de la Comisión Episcopal de Pastoral Social y obispo de La Rioja, monseñor Dante Braida, advirtió que existen comunidades y familias que requieren una mayor asistencia y reclamó políticas y propuestas que permitan ampliar las oportunidades de desarrollo. “Hay sectores muy postergados que necesitan una mano más grande”, sostuvo durante una entrevista radial.
El planteo se produce en la antesala de la visita del pontífice, prevista entre el 8 y el 11 de noviembre, y vuelve a colocar la cuestión social en el centro de la agenda pública. Braida describió una Argentina que atraviesa dificultades y que, al mismo tiempo, busca encontrar un camino para superarlas. “Es una Argentina que padece necesidades y que busca el camino”, expresó. En ese contexto, consideró que la llegada del Papa será una oportunidad para reflexionar sobre los problemas del país y escuchar un mensaje que, según señaló, estará dirigido al conjunto de la sociedad.
Entre las principales preocupaciones mencionadas por el titular de Pastoral Social aparecen las dificultades para acceder al empleo, las adicciones y la falta de oportunidades para distintos sectores de la población. Para el obispo, resulta necesario generar propuestas concretas que permitan mejorar las condiciones de vida y ampliar las posibilidades de integración. Su planteo no se limitó a reclamar asistencia frente a las urgencias, sino que apuntó también a la necesidad de construir herramientas que favorezcan la autonomía y la participación de las personas en la vida comunitaria.
En relación con la asistencia social, Braida señaló que muchas personas recurren a distintas instituciones para resolver necesidades cotidianas, especialmente vinculadas con la alimentación. También destacó el trabajo solidario de quienes colaboran para acompañar a las familias que atraviesan situaciones difíciles. Sin embargo, remarcó que esa ayuda debe complementarse con políticas de promoción humana y oportunidades reales de inserción social. “El desarrollo requiere la promoción humana”, afirmó, al vincular ese objetivo con el acceso al trabajo y la posibilidad de que cada persona pueda construir un proyecto de vida.
El obispo también reclamó fortalecer la participación ciudadana y avanzar hacia una democracia que involucre a la sociedad en la elaboración de propuestas para enfrentar los problemas colectivos. En su mirada, las respuestas no pueden quedar limitadas a decisiones tomadas desde las instituciones, sino que deben incorporar las experiencias y necesidades de las comunidades. Por eso, planteó la importancia de construir una democracia más participativa, en la que distintos sectores puedan aportar ideas y comprometerse con la búsqueda de soluciones.
En ese marco, Braida reivindicó el concepto de justicia social y lo relacionó con la responsabilidad colectiva de garantizar oportunidades. “La justicia social nos habla de oportunidades para todos y también nos habla de un compromiso de todos”, sostuvo. La definición se inscribe en una serie de pronunciamientos de referentes de la Iglesia que vienen expresando preocupación por la pobreza, el endeudamiento familiar, la discapacidad y las dificultades que enfrentan los sectores más vulnerables. En las semanas previas a la visita papal, distintas voces del Episcopado insistieron en la necesidad de atender esas problemáticas y fortalecer los vínculos sociales.
Respecto de la llegada de León XIV, el presidente de la Pastoral Social manifestó su expectativa por el mensaje que transmitirá el pontífice y convocó a la sociedad argentina a prepararse para recibirlo. “El Papa viene para todos los argentinos”, afirmó, al subrayar que la invitación comprende tanto a creyentes como a personas que no profesan una religión y a ciudadanos de distintas pertenencias políticas. También explicó que desde La Rioja se organizan viajes para participar de las actividades previstas, mientras que quienes no puedan trasladarse buscarán seguir las celebraciones y recibir el mensaje en comunidad.
La advertencia de Braida vuelve a poner de relieve la preocupación de la Iglesia por las condiciones sociales del país en un momento de fuerte exposición pública para el Gobierno nacional. La visita papal tendrá una dimensión religiosa e institucional, pero también estará atravesada por una realidad económica y social que forma parte de los planteos que distintos referentes eclesiásticos vienen realizando. La expectativa de la Pastoral Social es que el acontecimiento permita abrir espacios de reflexión y compromiso colectivo, aunque los desafíos vinculados con el trabajo, la pobreza, las adicciones y la inclusión requerirán respuestas que vayan más allá de los días de la visita.
Fuente: Noticias Argentinas.



