Una encuesta de la consultora Factum correspondiente al quinto bimestre de 2026 registró que el 52% de los uruguayos desaprueba la gestión del presidente Yamandú Orsi, mientras que el 26% la aprueba y el 22% mantiene una posición intermedia. Aunque el rechazo bajó tres puntos respecto de la medición anterior, la aprobación no mostró mejoras. El relevamiento refleja un escenario de estabilización, pero todavía sin señales claras de recuperación para el Gobierno del Frente Amplio.
La evaluación de la gestión de Yamandú Orsi continúa siendo un desafío político para el Gobierno uruguayo. Según la última encuesta de la consultora Factum, correspondiente al quinto bimestre de 2026, el 52% de los consultados desaprueba la actuación del presidente, frente a un 26% que la aprueba y un 22% que mantiene una posición intermedia. Los datos, presentados el miércoles 28 de octubre en VTV Noticias, muestran que la valoración negativa sigue siendo mayoritaria, aunque el rechazo retrocedió tres puntos porcentuales respecto del relevamiento anterior. El resultado deja una señal ambivalente para el oficialismo: el deterioro de la imagen presidencial parece haberse detenido, pero todavía no se traduce en un crecimiento de la aprobación.
La evolución de los indicadores permite observar con mayor claridad el cambio registrado durante los últimos meses. En el tercer bimestre de 2026, la desaprobación había llegado al 56%, mientras que la aprobación había descendido al 24%. En la medición siguiente, el rechazo se ubicó en el 55% y la aprobación volvió al 26%. Ahora, la desaprobación bajó al 52%, pero el respaldo al mandatario permanece en el mismo nivel que en el período anterior. La consultora Factum interpreta esta evolución como una estabilización del escenario de opinión pública, luego del deterioro que se había registrado entre fines de 2025 y mediados de este año. Sin embargo, advierte que todavía no existen elementos suficientes para afirmar que comenzó una recuperación sostenida.
El saldo entre aprobación y desaprobación también refleja la dificultad que enfrenta el presidente uruguayo. La diferencia entre quienes respaldan su gestión y quienes la rechazan se ubica en -26 puntos porcentuales. Aunque el indicador mejoró respecto de los -29 puntos del bimestre anterior, continúa mostrando una distancia considerable entre las evaluaciones positivas y negativas. La reducción del rechazo constituye una variación relevante, pero no equivale a un aumento del apoyo presidencial. En términos políticos, el Gobierno deberá observar si logra transformar esa moderación de las críticas en una mejora efectiva de su imagen o si el escenario permanece caracterizado por una aprobación limitada y una desaprobación mayoritaria.
La encuesta también muestra diferencias importantes según el voto emitido en las elecciones de octubre de 2024. Entre quienes eligieron al Frente Amplio, el 54% aprueba la gestión de Orsi, el 22% la desaprueba y el 23% mantiene una posición intermedia. En la medición anterior, la aprobación entre los votantes oficialistas había sido del 56%, por lo que el nuevo resultado refleja una leve disminución del respaldo dentro de su propia base electoral. La desaprobación, en cambio, pasó del 19% al 22%. Estos movimientos indican que el Gobierno no solo debe prestar atención a la opinión de quienes respaldaron a la oposición, sino también a las expectativas de sus propios votantes, cuya valoración de la gestión continúa por debajo de los niveles registrados durante 2025.
Entre los votantes de los partidos que integraron la Coalición Republicana, la desaprobación de Orsi descendió del 87% al 79%. Al mismo tiempo, la aprobación pasó del 2% al 5% y las opiniones intermedias aumentaron del 11% al 15%. Se trata del movimiento más marcado entre los grupos políticos analizados por Factum. Aunque el rechazo sigue siendo ampliamente mayoritario dentro de ese electorado, la variación muestra que una parte de los consultados pasó de una posición de desaprobación a una valoración intermedia o positiva. La consultora considera que estos cambios contribuyen a explicar la reducción del rechazo en el conjunto de la población, aunque no constituyen por sí mismos una señal de recomposición general del vínculo entre el presidente y la ciudadanía.
El relevamiento vuelve a poner sobre la mesa los factores que pueden incidir en la percepción de la gestión presidencial. Factum señaló que las expectativas de los votantes, la coyuntura económica, la situación internacional y las decisiones y mensajes del Gobierno condicionan la evaluación de Orsi. La encuesta no atribuye el descenso de la desaprobación a una medida específica ni establece una relación causal entre una decisión gubernamental y los cambios registrados. Por eso, los resultados deben leerse como una fotografía de la opinión pública durante el período analizado, y no como una explicación definitiva de los motivos del descontento o de su reciente moderación. Para comprender esas causas sería necesario complementar los porcentajes con información sobre las preocupaciones económicas, sociales y políticas de los encuestados.
La ficha técnica indica que el estudio se realizó entre el 1.º y el 17 de octubre de 2026, con una muestra de 900 personas mayores de 18 años residentes en Uruguay, consultadas mediante telefonía celular. El margen máximo de error informado es de ±1,7 puntos porcentuales para un nivel de confianza de una sigma y de ±3,3 puntos para dos sigmas. La muestra fue ponderada según el voto de las elecciones nacionales de octubre de 2024. Estos datos son importantes para interpretar las variaciones entre mediciones: los movimientos de pocos puntos deben analizarse con cautela y en relación con la metodología utilizada. La encuesta permite describir el escenario de aprobación presidencial, pero no anticipa por sí sola cómo evolucionará la opinión pública en los próximos meses.
El dato central para el Gobierno de Orsi es que la desaprobación comienza a moderarse, pero el respaldo no crece. El escenario puede describirse como una estabilización de la valoración presidencial después de varios meses de deterioro, aunque todavía no hay evidencia suficiente para hablar de una recuperación consolidada. La evolución futura dependerá de las decisiones del Ejecutivo, de la respuesta a las expectativas sociales y económicas y de la manera en que la ciudadanía evalúe sus resultados. En un sistema democrático, las encuestas no sustituyen las elecciones ni determinan por sí mismas el destino de un gobierno, pero ofrecen señales sobre la relación entre la administración y la sociedad. Para Orsi, el desafío será convertir la moderación del rechazo en una mejora tangible de la confianza pública.
Fuente: Ámbito Financiero.



