El exministro de Economía criticó las restricciones que todavía rigen para las operaciones en dólares y acusó al Gobierno de contradecir sus principios de libertad económica. También propuso extender los beneficios del RIGI a toda la actividad productiva y establecer reglas previsibles para la compra de reservas del Banco Central.
Domingo Cavallo volvió a cuestionar el programa económico de Javier Milei y puso el foco en las restricciones cambiarias que continúan afectando a empresas y exportadores. El exministro sostuvo que existe una contradicción entre el discurso oficial a favor de la libertad económica y las regulaciones que limitan el acceso y la disponibilidad de divisas. Durante una entrevista en el programa Ahora Play, afirmó que el Presidente tiene “una confusión conceptual muy grande” y reclamó una liberalización integral del mercado cambiario. Sus declaraciones se suman a las críticas sobre el rumbo económico, en un contexto en el que la acumulación de reservas, el acceso al dólar y la recuperación de la actividad productiva siguen ocupando un lugar central en el debate.
Uno de los principales cuestionamientos de Cavallo se dirigió al tratamiento que reciben los dólares generados por las exportaciones. Según explicó, las empresas deben liquidar sus divisas bajo las condiciones establecidas por el Banco Central, mientras que otras firmas enfrentan limitaciones para adquirir moneda extranjera destinada a inversiones y capital de trabajo. El economista comparó la intervención oficial sobre el tipo de cambio con los controles de precios aplicados durante la gestión de Guillermo Moreno, exsecretario de Comercio Interior. “Manejan el tipo de cambio como Moreno manejaba los precios”, afirmó. Para Cavallo, las regulaciones vigentes contradicen los principios de libertad económica y respeto por la propiedad privada que el Gobierno presenta como ejes de su programa.
El exministro también cuestionó la decisión de flexibilizar primero las restricciones para las personas físicas y mantener limitaciones para las empresas. “Haber desmontado el cepo como lo desmontaron, primero para las personas, pero manteniéndolo para las empresas, es una burrada”, sostuvo. Desde su perspectiva, una economía que pretende atraer inversiones necesita garantizar que quienes generan divisas puedan disponer de ellas y que quienes las necesitan para producir puedan comprarlas en un mercado cambiario. Cavallo considera que mantener restricciones diferenciadas genera incertidumbre y dificulta las decisiones de inversión. Su propuesta apunta a que el precio del dólar se determine mediante la oferta y la demanda, con una intervención del Banco Central más acotada y sujeta a reglas previamente establecidas.
En relación con las reservas internacionales, Cavallo planteó que el Banco Central debería adoptar un mecanismo transparente y previsible para comprar dólares. Como ejemplo, mencionó la posibilidad de establecer un monto diario de adquisición, de alrededor de 40 millones de dólares, en lugar de depender de intervenciones discrecionales. A su entender, una regla conocida por los operadores permitiría fortalecer las reservas y reducir la incertidumbre sobre la política cambiaria. El economista también cuestionó el argumento de que el mercado local es demasiado pequeño para sostener un mecanismo de ese tipo. Según su interpretación, las propias restricciones contribuyen a limitar el volumen de operaciones y una liberalización podría ampliar la circulación de divisas.
Otro de los puntos centrales de sus críticas fue el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), creado para ofrecer condiciones especiales a proyectos de gran escala. Cavallo consideró que el esquema establece diferencias entre las empresas que acceden a esos beneficios y el resto de la economía. “Todo lo que les han dado a las empresas del RIGI se lo tienen que dar a toda la economía”, afirmó. Su planteo apunta a extender al conjunto de las actividades productivas condiciones que faciliten la inversión, la disponibilidad de divisas y la planificación empresarial. La discusión adquiere relevancia para las pequeñas y medianas empresas y para los sectores industriales que necesitan financiar compras de maquinaria, insumos y tecnología en el exterior, aunque las condiciones específicas de acceso a divisas varían según la normativa aplicable a cada operación.
Cavallo también apuntó contra el funcionamiento del equipo económico y la concentración de las decisiones en el Presidente. Al referirse al ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que el principal problema es que “él no es el ministro de Economía, es Milei”, en alusión a la influencia directa del mandatario sobre las definiciones económicas. El exfuncionario aseguró que intentó acercarle recomendaciones al Presidente a través de sus informes mensuales, pero que no logró modificar el rumbo. También señaló que sus elogios al ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, habrían generado malestar dentro del Gobierno. Sus declaraciones exponen diferencias entre economistas que comparten algunas premisas de liberalización, pero discrepan sobre la aplicación concreta de las medidas cambiarias y monetarias.
Las observaciones de Cavallo se conocieron junto con otros diagnósticos críticos sobre el programa económico. El exviceministro de Economía Emmanuel Álvarez Agis, por ejemplo, sostuvo una posición opuesta respecto de la apertura cambiaria y afirmó que fue un error flexibilizar tanto las restricciones para las personas físicas. En su opinión, sería necesario restablecer controles sobre ese segmento del mercado. La economista Marina Dal Poggetto, por su parte, cuestionó las diferencias de condiciones entre los sectores beneficiados por el RIGI y las actividades que no cuentan con ese régimen. Las posturas reflejan que el debate no se limita a una discusión entre oficialismo y oposición: también existen diferencias entre especialistas sobre cómo administrar el dólar, acumular reservas y sostener la estabilidad sin frenar la actividad.
Finalmente, Cavallo vinculó sus críticas con el escenario político y advirtió que el Gobierno necesita revisar su estrategia económica antes de las próximas elecciones. Para el exministro, la continuidad de las restricciones y la falta de una regla cambiaria clara pueden afectar las expectativas y dificultar la recuperación de la inversión. Su propuesta consiste en avanzar hacia un mercado de cambios más libre, ampliar los beneficios de inversión al conjunto de la economía y establecer pautas previsibles para las compras de reservas. Se trata de una visión que el Gobierno no necesariamente comparte y cuyos resultados dependerían de las condiciones macroeconómicas, la disponibilidad de divisas y la respuesta de empresas y ahorristas. El intercambio vuelve a poner en discusión una pregunta central para la economía argentina: cómo compatibilizar la estabilidad cambiaria con el acceso a dólares que necesitan la producción y la inversión.
Fuente: Ámbito Financiero



