La falta de empleo y las dificultades para pagar alquileres obligan a numerosas familias a regresar a las casas de sus padres y compartir viviendas con varias generaciones. Desde el Municipio de Almirante Brown advierten que aumentaron las solicitudes de alimentos y ayuda habitacional, mientras denuncian una reducción de los recursos enviados por el Gobierno nacional. Una red de trabajadoras vecinales sostiene el acompañamiento cotidiano en los barrios.
La crisis económica y el deterioro de los ingresos familiares profundizan las necesidades sociales en Almirante Brown, en la provincia de Buenos Aires. Según informó Página/12, el Municipio registra un aumento de las solicitudes de alimentos, camas, colchones y materiales de construcción. La situación afecta especialmente a los hogares que perdieron capacidad para sostener sus gastos cotidianos y a jóvenes que, después de independizarse, deben regresar a las viviendas de sus padres por falta de trabajo o por no poder afrontar el costo de un alquiler. El crecimiento de estas demandas pone de manifiesto las dificultades que atraviesan numerosas familias para sostener su autonomía económica y garantizar condiciones habitacionales adecuadas.
Sonia Aguilar, directora de Seguridad Social del Municipio, explicó que el regreso de hijos adultos a los hogares familiares se convirtió en una situación cada vez más frecuente. En muchos casos, vuelven acompañados por sus parejas y sus hijos, lo que obliga a reorganizar viviendas que originalmente estaban preparadas para menos personas. “Volvieron muchos hijos a la casa de sus padres por falta de trabajo, porque no pueden sostener un alquiler, muchos que volvieron con sus parejas, sus hijos”, relató la funcionaria en diálogo con Buenos Aires/12. La convivencia de varias generaciones bajo un mismo techo incrementa los gastos de alimentación y genera nuevas necesidades de mobiliario, espacio y materiales para ampliar las casas.
La demanda de ayuda habitacional también incluye pedidos que, según Aguilar, habían dejado de ser tan habituales. Las familias se acercan al Municipio para solicitar colchones, camas, chapas, tirantes y otros elementos destinados a mejorar las condiciones de sus viviendas. Algunas incluso necesitan casillas para instalar en terrenos familiares, como una alternativa frente a la imposibilidad de acceder a una vivienda propia o continuar pagando un alquiler. La funcionaria señaló que estas dificultades comenzaron a hacerse más visibles hace aproximadamente un año y medio. El escenario expone una problemática que combina la pérdida de ingresos, la precariedad habitacional y la dificultad de los hogares para absorber nuevos integrantes sin contar con recursos suficientes.
En ese contexto, las trabajadoras vecinales cumplen un papel central en la detección de necesidades y la articulación de respuestas. La red está integrada por mujeres conocidas popularmente como manzaneras, que mantienen contacto cotidiano con los habitantes de los distintos barrios y trasladan sus demandas a las áreas municipales. Página/12 describe una estructura de alrededor de 800 trabajadoras distribuidas en las localidades del distrito, mientras que unas 750 participaron recientemente de un almuerzo de reconocimiento organizado por el Municipio. Muchas de ellas son adultas mayores y algunas superan los 90 años, pero continúan acompañando a las familias y realizando tareas comunitarias.
La asistencia alimentaria constituye otro de los principales frentes de preocupación. Aguilar sostuvo que el aumento de los pedidos de comida se produce en paralelo con una menor disponibilidad de recursos nacionales para atender las necesidades sociales. Según la funcionaria, anteriormente llegaban alimentos, colchones, camas y otros insumos que permitían ampliar la capacidad de respuesta, mientras que actualmente el Municipio depende principalmente de recursos propios y de la articulación con el Gobierno bonaerense. Entre las ayudas que continúan distribuyéndose figuran bolsones alimentarios, mobiliario y materiales para reparaciones o ampliaciones habitacionales. La funcionaria cuestionó que la reducción de los aportes nacionales coincida con un período de mayor demanda de asistencia en los barrios.
Aguilar vinculó estas dificultades con las políticas de ajuste del Gobierno de Javier Milei y advirtió sobre las consecuencias que, desde su perspectiva, tiene la menor participación del Estado nacional en la asistencia social. “La ausencia del Estado nacional es lo que se está haciendo notar en todos los barrios y en todos lados, tanto en la salud como en medicamentos, como en alimentos, como en obras”, afirmó. Sus declaraciones expresan la evaluación de la responsable municipal sobre la situación local y el funcionamiento de los programas de ayuda. En este escenario, el Municipio busca sostener las prestaciones mediante recursos municipales y provinciales, aunque la funcionaria señaló que los elementos disponibles no siempre alcanzan para cubrir la totalidad de las necesidades registradas.
La red de trabajadoras vecinales tiene una trayectoria de más de tres décadas y surgió vinculada con programas de acompañamiento a embarazadas y familias con niños pequeños. En sus comienzos, las tareas estaban relacionadas principalmente con la distribución de leche y alimentos; posteriormente, parte de esa asistencia se reorganizó mediante una tarjeta para la compra de productos alimenticios. Con el tiempo, las funciones se ampliaron y hoy incluyen gestiones vinculadas con pensiones, Certificados Únicos de Discapacidad, derivaciones a profesionales de Trabajo Social y acompañamiento ante situaciones de violencia de género o consumo problemático. Para Aguilar, estas mujeres representan un primer punto de contacto para vecinos que necesitan orientación y respuestas ante distintas dificultades.
Además de la asistencia directa, las trabajadoras participan de capacitaciones sobre crianza, prevención de las violencias, seguridad ciudadana y otras problemáticas comunitarias. También colaboran en la identificación de situaciones urgentes y en la comunicación con las dependencias municipales. El encuentro de reconocimiento realizado en el Polideportivo Municipal de Ministro Rivadavia buscó destacar esa labor y fortalecer los vínculos entre las trabajadoras y el Estado local. Sin embargo, el aumento de los pedidos de comida y ayuda habitacional plantea un desafío que excede el trabajo territorial: responder a las urgencias sin perder de vista los problemas estructurales relacionados con el empleo, los ingresos y el acceso a la vivienda. La experiencia de Almirante Brown muestra cómo las redes comunitarias se vuelven fundamentales cuando crecen las necesidades y los recursos de asistencia resultan insuficientes.
Fuente: Página 12



