Vicentico frenó un recital en Bogotá por una bengala y recordó la tragedia que marcó al rock argentino

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El cantante de Los Fabulosos Cadillacs interrumpió la música al advertir que un espectador había encendido una bengala en un recinto cubierto de Bogotá. “¿Vos tenés idea de lo que significa eso para cualquier argentino?”, reclamó. La reacción reavivó el recuerdo de Cromañón, la tragedia que dejó 194 personas muertas y más de 1.400 heridas en diciembre de 2004.

Un momento de tensión se vivió durante un recital de Los Fabulosos Cadillacs en Bogotá, Colombia, cuando Vicentico advirtió que una persona había encendido una bengala entre el público. El cantante decidió frenar la música y exigir que el elemento pirotécnico fuera apagado. La escena quedó registrada en videos que comenzaron a circular en las redes sociales y generó repercusiones por la contundencia del reclamo y por el recuerdo histórico al que remitieron sus palabras.

El episodio ocurrió mientras la banda interpretaba “Calaveras y diablitos”, uno de sus temas más reconocidos. En medio de la presentación, el músico distinguió una luz roja entre los espectadores y señaló hacia el lugar donde se encontraba la bengala. “Apagá la bengala”, pidió inicialmente. Al comprobar que el elemento continuaba encendido, decidió detener nuevamente el show para insistir con su reclamo.

La reacción de Vicentico se volvió más enérgica cuando advirtió que su primera advertencia no había sido atendida. “Apagala, posta. ¿Vos tenés idea de lo que significa eso para cualquier argentino? ¡Apagala ya, ya!”, expresó, visiblemente molesto. El cantante dejó en claro que no estaba dispuesto a continuar con normalidad mientras la bengala siguiera encendida. Parte del público acompañó su reclamo con silbidos e insultos dirigidos a la persona que había encendido la pirotecnia.

El recital se desarrollaba en un espacio cubierto, una circunstancia que incrementaba la preocupación por los riesgos asociados al uso de elementos pirotécnicos. Una bengala puede provocar quemaduras, incendios y lesiones, además de generar situaciones de pánico en lugares donde hay una gran concentración de personas. La decisión del músico de interrumpir el espectáculo hasta que se atendiera el pedido puso el foco en la responsabilidad individual y colectiva durante los recitales masivos.

La frase de Vicentico fue interpretada rápidamente como una referencia a la tragedia de República Cromañón, ocurrida el 30 de diciembre de 2004 en el barrio porteño de Once. Aquella noche, durante un recital de Callejeros, una bengala encendida alcanzó materiales inflamables del techo del boliche y desencadenó un incendio. El desastre provocó la muerte de 194 personas y dejó más de 1.400 heridas, en una de las tragedias más dolorosas de la historia reciente de la Argentina.

Cromañón dejó al descubierto graves fallas en las condiciones de seguridad del establecimiento, entre ellas problemas con las salidas de emergencia, el sobrecupo y la presencia de materiales inflamables. La propagación del fuego y del humo tóxico convirtió el lugar en una trampa para numerosos asistentes. La tragedia tuvo consecuencias judiciales, políticas y sociales, y modificó de manera profunda la relación entre el público, los músicos y las medidas de prevención en los espectáculos en vivo.

Desde entonces, el uso de bengalas y otros elementos pirotécnicos en recitales quedó asociado a una experiencia traumática que atraviesa a distintas generaciones de argentinos. Por eso, aunque Vicentico no mencionó explícitamente a Cromañón durante su intervención en Bogotá, su referencia a lo que una bengala significa para cualquier argentino fue vinculada de inmediato con aquella noche. El episodio también recordó que la memoria de las víctimas no se limita a los homenajes: implica sostener prácticas que eviten que una situación semejante vuelva a repetirse.

La interrupción del recital terminó convirtiéndose en uno de los momentos más comentados de la presentación de Los Fabulosos Cadillacs en Colombia. Más allá de la repercusión del video, la reacción del cantante puso en primer plano un mensaje concreto: la pirotecnia encendida en medio de una multitud no es un gesto inocente ni una simple expresión de entusiasmo. Para una parte importante de la sociedad argentina, la tragedia de Cromañón sigue presente y explica por qué una bengala en un recital puede despertar una alarma inmediata.

Fuentes: Minuto Uno

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