Durante su exposición en la Argentina Oil & Gas Expo 2026, en Neuquén, el Presidente cuestionó a quienes advierten sobre las dificultades económicas de los hogares y preguntó cómo hacen para vivir quienes se quedan sin dinero el día 20. Además, responsabilizó al kirchnerismo y a los medios de comunicación por instalar esa discusión, mientras defendió el rumbo económico de su gestión.
El presidente Javier Milei volvió a quedar en el centro de la polémica luego de cuestionar la expresión “no llegar a fin de mes”, utilizada para describir las dificultades que enfrentan numerosos hogares para cubrir sus gastos cotidianos. Durante su discurso en la Argentina Oil & Gas Expo 2026, realizada en Neuquén, el mandatario calificó esa afirmación como “una pelotudez del tamaño de una casa” y puso en duda que las familias puedan quedarse sin dinero antes de terminar el mes.
“Si se quedan sin plata verdaderamente al día 20, ¿me pueden decir cómo hacen para vivir 10 días sin comer y sin beber?”, planteó ante empresarios y representantes del sector energético. La frase fue uno de los pasajes más controvertidos de su exposición y generó repercusiones por la manera en que el Presidente abordó las dificultades económicas que atraviesan distintos sectores de la población.
Milei atribuyó la difusión de esa consigna al kirchnerismo y cuestionó a los medios de comunicación que informan sobre las dificultades de los hogares para llegar al final del mes. En su interpretación, se trata de una operación política destinada a desacreditar su programa económico. “La frase suena linda pero es una pelotudez del tamaño de una casa”, insistió, al rechazar los planteos sobre la pérdida de capacidad de compra y las restricciones que enfrentan las familias para afrontar sus gastos.
Sin embargo, la expresión “no llegar a fin de mes” no significa necesariamente que una persona deje de comer o beber durante los últimos días. Habitualmente, se utiliza para describir situaciones en las que los ingresos resultan insuficientes para cubrir todos los gastos hasta el próximo cobro. Entre las estrategias que pueden adoptar los hogares están recurrir al crédito, endeudarse, postergar el pago de servicios, reducir consumos o depender de la ayuda de familiares. Por eso, la pregunta del Presidente no responde por sí misma a la discusión sobre el poder adquisitivo ni sobre la capacidad de los salarios para cubrir las necesidades básicas.
Durante el mismo discurso, Milei defendió los resultados de su gestión y sostuvo que la economía argentina logró estabilizarse después de una etapa de fuertes desequilibrios. El mandatario reivindicó el equilibrio fiscal y las medidas aplicadas para reducir la inflación, y aseguró que su administración consiguió ordenar las cuentas públicas en plazos menores a los que, según afirmó, anticipaban sus críticos. También cuestionó a economistas y analistas que advierten sobre las dificultades del programa económico.
Otro de los ejes de su exposición estuvo relacionado con el superávit fiscal y los vencimientos de deuda que enfrenta el país. Milei afirmó que el Gobierno tiene previstos los recursos para afrontar compromisos financieros por unos 25.000 millones de dólares y defendió la estrategia oficial para garantizar el financiamiento. En ese marco, comparó las críticas actuales al superávit con los cuestionamientos que recibió Mauricio Macri por la obra pública y sostuvo que el equilibrio de las cuentas estatales resulta fundamental para evitar nuevos desequilibrios macroeconómicos.
La actividad también estuvo atravesada por la defensa del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), al que el Presidente considera una herramienta central para atraer capitales y ampliar la capacidad productiva. Milei destacó las posibilidades de crecimiento de Vaca Muerta y el desarrollo de las exportaciones energéticas, y atribuyó parte de esos resultados a las desregulaciones impulsadas por su administración. La exposición se produjo ante un auditorio vinculado con una de las actividades económicas estratégicas para el ingreso de divisas y las inversiones en el país.
Las declaraciones sobre quienes no llegan a fin de mes reabren una discusión central sobre cómo se mide la situación económica de la población y qué indicadores permiten conocer las condiciones de vida. La evolución de los precios, los salarios, el empleo, el endeudamiento y el costo de los servicios son variables distintas, pero relacionadas, que inciden en la capacidad de compra de los hogares. Por eso, el debate no se limita a determinar si las personas pueden sostener su consumo durante todo el mes, sino a establecer qué necesidades pueden cubrir con sus ingresos y qué gastos deben resignar para hacerlo.
El episodio volvió a mostrar el contraste entre el diagnóstico que hace el Gobierno sobre la estabilización macroeconómica y las preocupaciones cotidianas vinculadas con el costo de vida. Mientras Milei reivindica el superávit fiscal, las desregulaciones y las perspectivas del sector energético, sus críticos ponen el foco en las dificultades que enfrentan los hogares para sostener sus consumos. La discusión sobre el poder adquisitivo requiere observar datos verificables sobre ingresos, precios, empleo y pobreza, además de las declaraciones políticas, para dimensionar el alcance de los problemas económicos.
Fuente: Minuto Uno



