El presidente de la Federación de Cooperativas de Servicios Públicos de Córdoba destacó el papel del cooperativismo en la generación de empleo, la inclusión social y el desarrollo de las economías regionales. Lo hizo en una entrevista con Multimedio Mordisquito, durante el encuentro de dirigentes sindicales, cooperativistas, mutualistas y sociales con el arzobispo de Córdoba, Sixto Rossi.
El cooperativismo puede convertirse en una herramienta clave para generar trabajo, fortalecer las economías regionales y construir comunidades más justas frente a la crisis económica. Así lo sostuvo Luis Castillo, presidente de la Federación de Cooperativas de Servicios Públicos de la provincia de Córdoba, en una entrevista realizada por Multimedio Mordisquito durante el encuentro de dirigentes sindicales, cooperativistas, mutualistas y sociales con el arzobispo de Córdoba, Sixto Rossi.
Castillo explicó que la Federación representa a 120 cooperativas que abarcan el 70% del territorio provincial. Aunque su actividad principal está vinculada a los servicios públicos, remarcó que muchas de estas entidades desarrollan múltiples iniciativas para responder a las necesidades de sus comunidades, desde la educación y la formación profesional hasta la atención de adultos mayores y el acompañamiento social.
En ese marco, advirtió sobre las dificultades que atraviesan las economías del interior cordobés, especialmente por el avance de las importaciones, los cambios tecnológicos y la pérdida de actividad industrial. Según señaló, el impacto de estos procesos se refleja en el cierre de fábricas metalmecánicas y en una menor circulación de recursos en las localidades, donde la actividad agropecuaria ya no genera el mismo efecto multiplicador sobre el comercio y el empleo local.
Frente a este escenario, el dirigente planteó la necesidad de que las cooperativas profundicen su articulación con sus propios asociados para impulsar proyectos productivos vinculados con las economías regionales. El objetivo, sostuvo, es recuperar capacidades productivas, generar puestos de trabajo y evitar que los pueblos del interior queden relegados ante un modelo económico que concentra oportunidades y debilita las estructuras laborales locales.
El cooperativismo como respuesta a la desigualdad
Para Castillo, el aporte del movimiento cooperativo no debe limitarse a garantizar servicios esenciales. También tiene que funcionar como una herramienta para generar igualdad de oportunidades y mejorar las condiciones de vida de la población. En ese sentido, destacó que las cooperativas construyen redes comunitarias capaces de acompañar a las personas en distintas etapas de la vida y de responder a necesidades que exceden lo estrictamente económico.
El presidente de la Federación también subrayó la importancia de la inclusión de las personas con discapacidad y de los espacios educativos, sociales y comunitarios que se desarrollan en distintas localidades. Desde su perspectiva, el cooperativismo cumple un papel transversal porque permite articular respuestas colectivas y sostener iniciativas que, de manera individual, resultarían más difíciles de llevar adelante.
En relación con la situación económica, Castillo hizo referencia a las dificultades que atraviesan los sectores populares frente a las jubilaciones insuficientes y los salarios que no alcanzan para cubrir las necesidades básicas. Ante esa realidad, defendió un modelo basado en la solidaridad, la participación y el compromiso compartido, en contraposición con el individualismo. “Nadie se salva solo, nos salvamos entre todos”, expresó al sintetizar la concepción social que, según afirmó, debe orientar al movimiento cooperativo.
Solidaridad, compromiso social y comunidad organizada
La entrevista también abordó la relación entre la Iglesia y el cooperativismo. Castillo consideró que ambos espacios comparten valores vinculados con la solidaridad, el acompañamiento y la preocupación por quienes atraviesan mayores dificultades. En esa línea, sostuvo que construir comunidad implica recuperar principios que se alejan de la lógica individualista y poner en el centro las necesidades de las personas.
“Ser cooperativista te tiene que doler la herida del otro”, afirmó, al explicar que la solidaridad no puede reducirse a una declaración de principios, sino que debe expresarse en acciones concretas y en el compromiso cotidiano con los problemas de los demás.
Finalmente, ante la visita del papa León XIV, el dirigente expresó su respaldo a las iniciativas de la Iglesia y de las distintas confesiones religiosas orientadas a acompañar a los sectores más vulnerables. También recordó su experiencia de encuentro con el papa Francisco y destacó la importancia de sostener un compromiso social que no se limite a asistir a quienes más lo necesitan, sino que contribuya a generar oportunidades para su desarrollo.
Para Castillo, el desafío es avanzar hacia una sociedad más justa a partir de la cooperación entre organizaciones sociales, sindicales, mutuales, cooperativas y religiosas. Una construcción colectiva en la que el trabajo, la solidaridad y la igualdad de derechos sean pilares para fortalecer las comunidades cordobesas.
Fuente: Entrevista de Multimedio Mordisquito a Luis Castillo, presidente de la Federación de Cooperativas de Servicios Públicos de la provincia de Córdoba, realizada durante el encuentro de dirigentes sindicales, cooperativistas, mutualistas y sociales con el arzobispo de Córdoba, Sixto Rossi.



