Karina Milei y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, encabezan el anuncio de la finalización de la primera fase del operativo, que reubicó a más del 90% de la población alojada en la cárcel de Villa Devoto. El nuevo complejo penitenciario tiene capacidad para 2.232 personas y cuenta con sistemas de vigilancia tecnológica. La desocupación total de Devoto, sin embargo, todavía está pendiente.
El Gobierno nacional avanza con el traslado de personas privadas de la libertad desde la cárcel de Villa Devoto, en la Ciudad de Buenos Aires, hacia el nuevo Complejo Penitenciario Federal VIII de Marcos Paz. Este lunes 19 de octubre, la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, tienen previsto anunciar el cierre de la primera fase del operativo durante una conferencia de prensa en el establecimiento porteño. También participan el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y la legisladora porteña de La Libertad Avanza, Pilar Ramírez.
Según la información difundida por el Gobierno, durante esta etapa fueron trasladados alrededor de 1.400 internos, una cifra que representa más del 90% de la población que se encontraba alojada en Devoto. El procedimiento fue coordinado por el Servicio Penitenciario Federal (SPF) y las Fuerzas Federales de Seguridad, mediante un dispositivo especial destinado a organizar los movimientos, controlar los recorridos y garantizar la seguridad durante los traslados.
La operación se puso en marcha luego de que avanzara la habilitación del complejo penitenciario de Marcos Paz. El 8 de octubre, autoridades nacionales y porteñas firmaron el acta de recepción provisoria del establecimiento, un paso administrativo que permitió avanzar con la puesta en funcionamiento de las instalaciones y preparar el traslado de los detenidos. El Ministerio de Seguridad dispuso, además, la creación de un Comando Unificado Federal para coordinar las distintas áreas involucradas.
Para desarrollar el operativo se desplegó personal penitenciario y efectivos de distintas fuerzas federales. De acuerdo con la información publicada por TN, participaron alrededor de 1.000 integrantes del Servicio Penitenciario Federal y otros 600 efectivos de la Policía Federal, Gendarmería Nacional, Prefectura Naval y la Policía de Seguridad Aeroportuaria. Los traslados incluyeron mecanismos de identificación y seguimiento de los internos, mientras que los vehículos fueron monitoreados mediante comunicaciones por radio y sistemas satelitales.
El nuevo establecimiento de Marcos Paz ocupa un predio de aproximadamente 80 hectáreas y tiene capacidad para alojar a 2.232 personas, distribuidas en sectores independientes. Entre sus principales características se encuentra un centro de monitoreo con 929 cámaras de alta resolución y detección de movimientos en tiempo real. También dispone de apertura remota de celdas y un sistema de comunicación por parlantes, herramientas que, según la descripción oficial, buscan mejorar la supervisión y reducir situaciones de conflicto dentro del complejo.
La infraestructura incluye cuatro unidades de detención, un sector de atención sanitaria, dependencias administrativas y salas de videoconferencia para realizar trámites judiciales a distancia. Además, el proyecto contempla espacios educativos, talleres y áreas destinadas a la capacitación laboral. El predio cuenta también con canchas de fútbol y sectores para el cultivo de huertas. Estas instalaciones forman parte de la propuesta de funcionamiento del complejo, aunque su existencia no permite por sí sola evaluar los resultados de las políticas de seguridad, tratamiento penitenciario o reinserción social.
Monteoliva había señalado en declaraciones previas que la mudanza se desarrollaba de acuerdo con el cronograma previsto y remarcado que una operación de esta magnitud debía realizarse de manera gradual. El traslado de una población penitenciaria numerosa requiere coordinar movimientos, evaluar las condiciones de alojamiento y organizar la distribución de los internos en el nuevo establecimiento. Por eso, el cierre de la primera fase constituye un avance operativo, pero no equivale a la finalización de todo el proceso.
La desocupación definitiva de Devoto todavía requiere completar los traslados pendientes. Según la información publicada por TN, el Gobierno prevé que un grupo de entre 60 y 80 internos permanezca temporalmente en el penal porteño ante la visita del papa León XIV, prevista para noviembre. La finalización total de la mudanza se proyecta para fines de 2026 o comienzos de 2027, aunque todavía no hay una fecha definitiva confirmada.
El cierre de la cárcel de Devoto forma parte de un acuerdo entre Nación y Ciudad de Buenos Aires firmado en 2018, que contemplaba originalmente completar la mudanza en 2020. Una vez desocupado el predio, deberá avanzar el proceso urbanístico correspondiente para definir el destino de los terrenos estatales. Según lo informado, el convenio prevé que el 65% de la superficie se destine a espacio público y el 35% a viviendas, además de contemplar un espacio de memoria por la masacre del Pabellón Séptimo de 1978. La concreción de esos proyectos dependerá de los pasos administrativos y legislativos pendientes.
Fuente: Minuto Uno



