Las exportaciones de China crecieron 36,3% en septiembre y el superávit comercial se acerca al billón de dólares

exportaciones de china
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Las ventas chinas al exterior superaron ampliamente las previsiones del mercado, impulsadas por la demanda global de tecnología, semiconductores y vehículos. Las importaciones también aceleraron su crecimiento, pero el desequilibrio comercial acumulado volvió a encender alertas entre sus principales socios occidentales.

Las exportaciones de China registraron un salto interanual del 36,3% en septiembre de 2026, muy por encima de las expectativas de los analistas y del crecimiento del 25% registrado en agosto. El resultado representa el ritmo de expansión más alto desde febrero y refuerza el papel del sector externo como uno de los principales motores de la economía china, en un contexto de debilidad del consumo interno y de la inversión.

El desempeño exportador superó las proyecciones del mercado, que esperaba un incremento cercano al 25,5%. La fortaleza de la demanda internacional permitió sostener la actividad industrial y aliviar la presión sobre el Gobierno de Pekín para cumplir su objetivo de crecimiento económico anual, fijado entre el 4,5% y el 5%. Sin embargo, los resultados también reflejan una recuperación desigual, con una economía que continúa dependiendo en gran medida de las ventas al exterior.

Uno de los principales impulsores del crecimiento fue la demanda de productos tecnológicos vinculados con la expansión de la inteligencia artificial y la infraestructura digital. Los semiconductores, los equipos informáticos y otros bienes de alta tecnología ganaron protagonismo entre los envíos al exterior. También se destacó el sector automotor, con un fuerte aumento de las ventas internacionales de vehículos, especialmente eléctricos, que continúan ampliando su presencia en los mercados mundiales.

Las importaciones chinas también mostraron una aceleración significativa. Durante septiembre aumentaron un 31% interanual, frente al 28,2% registrado en agosto, y superaron las previsiones de los analistas, que estimaban una suba del 24,5%. Aunque el avance indica un mayor dinamismo de las compras externas, no alcanzó para compensar el crecimiento de las exportaciones, por lo que el superávit comercial mensual se amplió.

Entre enero y septiembre, China acumuló un superávit comercial de US$938.110 millones, una cifra que la coloca en camino de superar el umbral del billón de dólares en el conjunto del año si se mantiene la tendencia. Este desequilibrio expresa la diferencia entre el valor de los bienes que el país vende y los que compra al resto del mundo. Al mismo tiempo, profundiza las críticas de gobiernos que consideran que la capacidad exportadora china genera presiones sobre sus industrias nacionales.

Las tensiones comerciales con Estados Unidos y la Unión Europea siguen siendo uno de los principales riesgos para la continuidad de esta expansión. Washington y Pekín extendieron la tregua arancelaria y acordaron reducir gravámenes sobre mercancías por un valor de US$30.000 millones para cada parte, mientras que Bruselas busca limitar el impacto de las importaciones chinas sobre su industria automotriz. Las posibles restricciones podrían afectar algunos sectores exportadores, aunque también pueden generar adelantos de envíos antes de la entrada en vigor de nuevas medidas.

La fortaleza del comercio exterior contrasta con las dificultades que enfrenta la demanda doméstica. El consumo interno continúa mostrando debilidad y el sector inmobiliario arrastra problemas prolongados, dos factores que limitan la capacidad de la economía para sostener el crecimiento únicamente con sus propios mercados. En ese escenario, las exportaciones funcionan como un respaldo para la actividad, aunque una mayor dependencia de la demanda internacional también expone a China a eventuales cambios en el comercio global.

De cara a los próximos meses, el desafío de Pekín será sostener el impulso exportador sin profundizar los conflictos con sus socios comerciales y, al mismo tiempo, fortalecer el consumo interno. La expansión de las ventas al exterior mejora las perspectivas para alcanzar la meta oficial de crecimiento, pero no elimina los desequilibrios estructurales de la economía. El resultado del último trimestre dependerá tanto de la demanda mundial como de la evolución de las tensiones arancelarias y de la capacidad del Gobierno chino para estimular el mercado doméstico.

Fuente: Ámbito Financiero

Scroll al inicio