El pontífice fue operado en Roma para extirparle un adenocarcinoma pulmonar y permanece en recuperación. Aunque el Vaticano mantiene vigente la gira sudamericana prevista para noviembre, la evolución médica y los estudios posteriores a la intervención serán determinantes para definir si podrá viajar al país, Uruguay y Perú.
La visita del papa León XIV a la Argentina atraviesa un escenario de incertidumbre luego de que se confirmara que el pontífice fue operado por un adenocarcinoma pulmonar. La intervención se realizó el martes 13 de octubre en el Policlínico Agostino Gemelli, en Roma, y consistió en la extirpación del lóbulo inferior del pulmón derecho. Si bien la operación concluyó sin complicaciones y los primeros reportes indicaron una evolución posoperatoria favorable, todavía no existe una confirmación definitiva sobre cómo afectará el diagnóstico a su agenda internacional.
El viaje previsto para noviembre contempla una gira de 11 días por Uruguay, Argentina y Perú, entre el 6 y el 17 de ese mes. En el caso argentino, el programa oficial establece una llegada el 8 de noviembre y actividades en Buenos Aires, Luján y Córdoba, además de un encuentro con el presidente Javier Milei. La visita fue anunciada oficialmente en septiembre y generó expectativas tanto en la Iglesia católica como en los distintos sectores que participan de la organización. Por el momento, las autoridades mantienen los preparativos mientras aguardan novedades sobre la recuperación del Papa.
Uno de los principales interrogantes está relacionado con las exigencias físicas de la gira. El recorrido internacional incluye numerosos traslados aéreos, dos vuelos transatlánticos y actividades en ciudades de gran altura, como Cusco, en Perú, ubicada a más de 3.000 metros sobre el nivel del mar. En ese contexto, surgió la posibilidad de que se evalúen modificaciones en el itinerario, con una eventual reducción de escalas o encuentros para facilitar la recuperación del pontífice. Sin embargo, esas alternativas no constituyen una decisión oficial y, hasta el momento, no se anunció una cancelación ni una reprogramación del viaje.
Tras la intervención quirúrgica, los médicos informaron que León XIV atravesaba una evolución posoperatoria normal. El pontífice comenzó a realizar ejercicios de fisioterapia respiratoria y retomó progresivamente su alimentación habitual. De acuerdo con los reportes difundidos, se esperaba que permaneciera internado alrededor de una semana, aunque el período de recuperación podría extenderse después del alta. La evolución clínica será central para determinar si podrá afrontar los desplazamientos y las actividades previstas para noviembre.
El diagnóstico también abrió interrogantes sobre la necesidad de tratamientos complementarios. Los estudios del tejido extraído durante la operación permitirán precisar las características del tumor y establecer si se requiere algún procedimiento adicional. Por ahora, no se comunicó una definición sobre ese punto. La información médica disponible debe interpretarse con cautela: aunque la cirugía fue exitosa y los primeros informes fueron favorables, todavía es necesario esperar los resultados y las evaluaciones posteriores antes de establecer el alcance del tratamiento y los plazos de recuperación.
La situación generó preocupación dentro de la conducción de la Iglesia católica. El secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, expresó su sorpresa ante el diagnóstico y se sumó a la atención con la que la Santa Sede sigue la evolución del pontífice. León XIV, de 71 años, continúa participando en asuntos internos de la Iglesia, aunque sus compromisos públicos fueron ajustados durante el período inmediato a la operación. La prioridad, en esta etapa, es su recuperación y la evaluación médica de las próximas semanas.
En la Argentina, el Gobierno nacional mantiene la organización del viaje y sigue de cerca los informes procedentes del Vaticano. El canciller Pablo Quirno señaló que los preparativos continúan, pero reconoció que la decisión final dependerá del estado de salud del Papa y de lo que determine la Santa Sede. La administración nacional trabaja junto con la Iglesia argentina y las jurisdicciones involucradas para coordinar la logística y la seguridad de las actividades previstas, entre ellas los encuentros institucionales y las celebraciones religiosas.
Por ahora, la visita de León XIV no fue cancelada oficialmente, pero su realización dependerá de cómo evolucione su salud tras la cirugía. Las próximas semanas serán decisivas para conocer los resultados médicos, establecer si necesita tratamientos adicionales y determinar si está en condiciones de afrontar una gira internacional de estas características. La Argentina mantiene la expectativa de recibir al pontífice en noviembre, aunque la prioridad de la Santa Sede será garantizar su recuperación antes de confirmar cualquier decisión definitiva sobre el itinerario.
Fuente: Política Argentina



