El mayor administrador de activos del mundo registró un beneficio neto de US$1.659 millones durante el tercer trimestre de 2026. La firma captó US$205.466 millones en nuevos fondos y elevó sus ingresos un 19% interanual, impulsada por los mercados financieros, los ETF y las estrategias de inversión activa.
BlackRock, una de las principales compañías financieras del mundo, informó resultados positivos para el tercer trimestre de 2026 y alcanzó un nuevo récord de activos bajo gestión. La firma administró US$15,48 billones al cierre de septiembre, un incremento del 15% frente al mismo período del año anterior. El resultado refleja tanto el ingreso de nuevos capitales como la evolución favorable de los mercados financieros durante el trimestre.
La compañía obtuvo una ganancia neta atribuible de US$1.659 millones, un 25% más que los US$1.323 millones registrados en el tercer trimestre de 2025. En paralelo, el beneficio por acción diluido bajo criterios contables tradicionales pasó de US$8,43 a US$10,57. La evolución de los resultados estuvo acompañada por un crecimiento de los ingresos y una mayor actividad en distintas áreas de su negocio global.
La facturación trimestral alcanzó los US$7.752 millones, lo que representó una suba interanual del 19%. Los costos totales también aumentaron un 19%, hasta los US$5.424 millones. Dentro de los ingresos, las comisiones por asesoramiento de inversiones, administración y préstamo de valores sumaron US$6.036 millones, un 20% más que un año antes. Estos servicios constituyen una parte central del modelo de negocios de la gestora.
Uno de los datos más relevantes fue la entrada neta de capitales. BlackRock recibió US$205.466 millones durante el trimestre, mientras que el flujo neto acumulado en los últimos doce meses llegó a US$868.601 millones. Estas cifras muestran que los inversores continuaron canalizando recursos hacia sus productos y estrategias, en un contexto de fuerte actividad en los mercados internacionales y de creciente demanda por distintas alternativas de inversión.
Los fondos cotizados en bolsa, conocidos como ETF, tuvieron un papel destacado en ese desempeño. Entre ellos se encuentra la familia iShares, una de las líneas de productos más importantes de BlackRock. También contribuyeron las estrategias de renta variable activa sistemática, los mercados privados y los instrumentos de efectivo. La diversidad de productos y clientes permite a la compañía captar fondos de distintos perfiles de inversores y regiones.
El crecimiento de BlackRock también se vincula con la expansión de sus servicios tecnológicos y de sus soluciones de inversión. La empresa informó avances en plataformas como Aladdin, utilizada para análisis de carteras y gestión de riesgos. A su vez, busca ampliar su presencia en los mercados privados y el crédito privado, segmentos que pueden ofrecer nuevas fuentes de ingresos, aunque también presentan riesgos específicos relacionados con la liquidez, la valuación de activos y las condiciones financieras.
El presidente y director ejecutivo de la firma, Larry Fink, sostuvo que la demanda de capital está creciendo en la economía mundial y destacó el papel de BlackRock en la asignación y administración de esos recursos. La compañía también informó que obtuvo un crecimiento del 27% en sus ganancias operativas ajustadas y del 38% en las ganancias ajustadas por acción. Estos indicadores excluyen determinados efectos contables y no deben confundirse con las cifras calculadas bajo las normas contables tradicionales.
Los resultados consolidan la posición de BlackRock como uno de los actores centrales de las finanzas globales, aunque el récord de activos administrados no significa que todo ese dinero pertenezca a la empresa: se trata, principalmente, de capital de clientes cuya gestión genera comisiones e ingresos. La evolución futura dependerá del comportamiento de los mercados, de la continuidad de los flujos de inversión y de la capacidad de la firma para sostener su crecimiento en un escenario internacional atravesado por cambios en las tasas de interés, tensiones geopolíticas y nuevas oportunidades tecnológicas.
Fuente: Ámbito Financiero



