El INDEC informó que las canastas básicas alimentaria y total aumentaron un 1,7% durante septiembre de 2026. Para un hogar de cuatro integrantes, el ingreso mínimo necesario para superar la línea de pobreza llegó a $1.632.505, mientras que para no caer en la indigencia se necesitaron $738.690. En la comparación interanual, ambas canastas subieron por encima de la inflación acumulada del período.
El costo de vida y los ingresos familiares
Una familia tipo de cuatro integrantes necesitó ingresos mensuales de $1.632.505 para no quedar por debajo de la línea de pobreza durante septiembre, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). Para ese mismo hogar, integrado por dos adultos y dos niños, el monto mínimo para cubrir los requerimientos alimentarios básicos y no ser considerado indigente fue de $738.690. Las cifras vuelven a poner en primer plano la distancia entre el costo de las necesidades esenciales y los ingresos disponibles en los hogares argentinos.
Los valores corresponden a dos indicadores diferentes. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) establece el umbral de ingresos necesario para cubrir las necesidades alimentarias mínimas, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) incorpora, además de los alimentos, otros bienes y servicios esenciales, como transporte, vestimenta y gastos vinculados con la vivienda. Cuando los ingresos de un hogar no alcanzan para cubrir la CBT, se lo considera pobre; cuando tampoco llegan a cubrir la CBA, se encuentra por debajo de la línea de indigencia.
Durante septiembre, ambas canastas registraron una suba mensual del 1,7%. Aunque el incremento fue inferior al 1,9% de inflación general informado para el mismo mes, el costo de las canastas continuó creciendo y acumuló aumentos importantes en la comparación con septiembre de 2025. La evolución de estos indicadores resulta clave para medir el poder adquisitivo, ya que no alcanza con observar la variación promedio de los precios: también es necesario determinar cuánto dinero requiere una familia para sostener sus necesidades básicas.
Aumentos interanuales por encima de la inflación
En los últimos doce meses, la Canasta Básica Total aumentó un 38,7%, mientras que la Canasta Básica Alimentaria subió un 40%. Ambas variaciones superaron el incremento interanual del índice de precios al consumidor, que fue del 33,4%. Esto significa que, en el período analizado, el costo de los bienes y servicios utilizados para establecer las líneas de pobreza e indigencia avanzó más que el nivel general de precios.
La evolución acumulada desde el comienzo de 2026 también refleja la presión sobre los presupuestos familiares. Entre enero y septiembre, la CBT registró un aumento del 24,7%, mientras que la CBA acumuló una suba del 25,3%. En términos concretos, los hogares debieron destinar una mayor cantidad de dinero para alcanzar los ingresos mínimos establecidos por los indicadores oficiales. Para las familias cuyos salarios, jubilaciones o ingresos informales no acompañan ese ritmo, la diferencia puede traducirse en una reducción del consumo o en mayores dificultades para cubrir gastos cotidianos.
El costo de las canastas también varía de acuerdo con la composición del hogar. Para una persona adulta, el INDEC calculó que se necesitaron aproximadamente $528.319 para superar la línea de pobreza y $239.058 para no quedar por debajo de la línea de indigencia. En una familia de cinco integrantes, los montos fueron todavía mayores: el ingreso mínimo para no ser pobre alcanzó alrededor de $1.717.036, mientras que para cubrir la canasta alimentaria se necesitaron unos $776.939. Estas diferencias muestran por qué no existe un único monto aplicable a todas las familias, sino valores calculados según la cantidad y las características de sus integrantes
Qué indican las canastas sobre la situación social
Las cifras de septiembre llegan en un contexto en el que el costo de vida continúa siendo una variable central para los hogares. La evolución de los ingresos laborales, las jubilaciones y las prestaciones sociales resulta determinante para saber si las familias pueden acompañar el encarecimiento de sus necesidades básicas. Una desaceleración de la inflación mensual no implica necesariamente una recuperación del poder adquisitivo: para que eso ocurra, los ingresos deben sostener o mejorar su capacidad de compra frente a los precios efectivamente afrontados.
La medición de las canastas, sin embargo, no equivale por sí sola a la tasa oficial de pobreza. Los montos publicados indican los ingresos que necesita un hogar para superar los umbrales estadísticos; la proporción de personas pobres o indigentes se calcula al comparar esos valores con los ingresos relevados en los hogares. Por eso, los datos de septiembre permiten observar el costo de las necesidades básicas, pero no determinan por sí mismos cuántas personas quedaron por debajo de esas líneas durante el mes.
El informe del INDEC ofrece una referencia concreta para evaluar la situación económica de las familias argentinas: un hogar de cuatro integrantes necesitó más de $1,6 millones mensuales para no ser pobre y casi $740.000 para cubrir el mínimo alimentario. El desafío para los hogares consiste en sostener esos gastos en un escenario donde las canastas acumularon aumentos interanuales superiores a la inflación general. La evolución de los salarios y demás fuentes de ingresos será decisiva para establecer si esa presión se traduce en una mejora o un deterioro de las condiciones de vida.
Fuente: La Nueva Mañana



