Un informe del Ministerio de Salud de la Nación reveló que estas patologías explicaron el 69,1% de los fallecimientos registrados en 2024. Las enfermedades cardiovasculares encabezaron las estadísticas, seguidas por el cáncer. El reporte también identificó importantes diferencias entre provincias y alertó sobre el impacto de estas afecciones en la mortalidad prematura.
El peso de las enfermedades crónicas en la salud argentina
Las enfermedades no transmisibles (ENT) continúan siendo la principal causa de muerte en Argentina. Así lo establece el último Boletín de Mortalidad por Enfermedades No Transmisibles difundido por el Ministerio de Salud de la Nación, elaborado a partir de las Estadísticas Vitales correspondientes a 2024. Según el relevamiento, estas patologías estuvieron detrás de 69,1% de las 376.405 defunciones notificadas durante ese año, lo que representa casi siete de cada diez muertes registradas en el país.
El grupo de enfermedades no transmisibles comprende afecciones que, en general, no se contagian de una persona a otra y que pueden desarrollarse durante períodos prolongados. Entre las principales se encuentran las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, la enfermedad renal crónica, la diabetes y las enfermedades respiratorias crónicas. Su evolución está relacionada con múltiples factores, entre ellos la edad, las condiciones de vida, los hábitos cotidianos, los factores de riesgo metabólicos y el acceso a la prevención, al diagnóstico y al tratamiento oportuno.
Dentro de este conjunto, las enfermedades cardiovasculares ocuparon el primer lugar, al representar el 40,4% de las muertes por ENT. El cáncer quedó en segundo término, con el 23%, mientras que la enfermedad renal explicó el 3,7%, la diabetes el 3,4% y las enfermedades respiratorias crónicas el 2,4%. Las cifras muestran la dimensión del desafío sanitario que representan las patologías crónicas y la necesidad de sostener políticas públicas que combinen prevención, atención médica y seguimiento de los pacientes.
El informe también analizó las causas cardiovasculares con mayor detalle. La insuficiencia cardíaca representó el 25,1% de las defunciones por este grupo de enfermedades, seguida por las enfermedades isquémicas, con el 21,7%; las cerebrovasculares, con el 16,9%; y las hipertensivas, con el 7%. Estas afecciones pueden tener consecuencias graves y, en muchos casos, requieren detección temprana y atención rápida para reducir complicaciones y evitar muertes prematuras.
Los datos presentan diferencias según el sexo. Entre los varones, las enfermedades isquémicas fueron la principal causa de muerte dentro del grupo cardiovascular, con el 25,2%, seguidas por la insuficiencia cardíaca, con el 22,8%. Entre las mujeres, en cambio, la insuficiencia cardíaca encabezó la lista, con el 27,5%, mientras que las enfermedades isquémicas representaron el 18,3%. Las enfermedades cerebrovasculares tuvieron porcentajes similares en ambos grupos: 17,3% en varones y 16,5% en mujeres
Otro de los puntos relevantes del boletín es el impacto de estas enfermedades antes de los 75 años. Las ENT explicaron el 61,5% de los Años Potenciales de Vida Perdidos antes de esa edad, un indicador que permite dimensionar las consecuencias de los fallecimientos prematuros. El documento también señala que la mortalidad aumenta a medida que avanza la edad y alcanza su nivel más alto entre las personas de 75 años o más. En todos los grupos etarios, las tasas fueron superiores en los varones que en las mujeres.
Las estadísticas también evidencian fuertes diferencias territoriales. La tasa de mortalidad ajustada por edad a nivel nacional fue de 418,2 muertes por cada 100.000 habitantes. Misiones registró el valor más elevado, con 603,2, seguida por otras jurisdicciones con tasas altas, como Chaco, con 489,2; San Luis, con 475,1; y Formosa, con 465,7. En el extremo inferior se ubicaron Jujuy, con 305,5; la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, con 315,7; y Chubut, con 348. Estas brechas muestran que la distribución de la mortalidad no es homogénea en todo el territorio nacional
El boletín también revisa la evolución histórica de estas enfermedades desde 1997. Durante ese período, las ENT se mantuvieron como la principal causa de muerte en Argentina, con la excepción de los años de la pandemia de COVID-19, cuando cambió su peso relativo por el impacto de las defunciones asociadas al coronavirus. Sin embargo, la serie estadística registra una reducción sostenida de la tasa de mortalidad ajustada por edad: el cambio porcentual estimado fue de una disminución anual del 1,2% para la población general, del 1,4% entre los varones y del 1% entre las mujeres.
Frente a este escenario, el Ministerio de Salud destacó la importancia de fortalecer las estrategias de prevención, los controles periódicos, la detección temprana y el acceso al tratamiento. Entre las medidas mencionadas se encuentran las acciones para mejorar la atención del accidente cerebrovascular y fortalecer las redes de seguimiento de la enfermedad renal crónica avanzada. Los resultados del informe ofrecen una base para orientar las políticas sanitarias, identificar desigualdades entre jurisdicciones y definir prioridades. El desafío consiste en transformar esa información en respuestas concretas que permitan reducir los riesgos, mejorar la atención y evitar muertes prematuras.
Fuente: Ámbito Financiero



