El ministro de Economía, Luis Caputo, se reunió en Bangkok con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, para avanzar en la tercera revisión del acuerdo con la Argentina. El Gobierno necesita una dispensa por no haber alcanzado la meta de superávit fiscal del primer semestre. La aprobación de la auditoría permitiría habilitar un desembolso pendiente de US$869 millones.
La meta fiscal, el principal obstáculo para cerrar la revisión
La agenda de Caputo en Tailandia se desarrolla en el marco de las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial, con la negociación del programa argentino como uno de los asuntos centrales. La delegación está integrada también por el secretario de Política Económica, José Luis Daza; el presidente del Banco Central, Santiago Bausili; y el vicepresidente de esa entidad, Vladimir Werning. El equipo económico busca concluir las conversaciones técnicas y conseguir que la revisión pase al Directorio Ejecutivo del Fondo, instancia necesaria para autorizar el giro de los recursos.
El principal punto pendiente es el cumplimiento de la meta fiscal acordada para el primer semestre de 2026. Entre enero y junio, el Gobierno registró un superávit primario de $6,29 billones, por debajo del objetivo de $6,86 billones establecido con el organismo. La diferencia fue de aproximadamente $574.000 millones, por lo que la administración de Javier Milei necesita solicitar un waiver, es decir, una dispensa formal que permita continuar con el programa pese al desvío registrado. La decisión final corresponde al FMI y todavía no puede darse por garantizada.
En cambio, el Banco Central logró cumplir con la meta de reservas netas correspondiente a junio, después de que el Fondo flexibilizara el objetivo originalmente establecido. La variación acumulada desde fines de 2024 fue de -US$3.111 millones, dentro del límite de -US$8.600 millones fijado para ese período. El resultado representa una diferencia respecto de las dos revisiones anteriores, cuando la autoridad monetaria no había alcanzado esa exigencia. Sin embargo, el cumplimiento de la meta de reservas no elimina las dificultades que enfrenta el Gobierno para cerrar la evaluación fiscal.
Durante el encuentro con Georgieva, Caputo afirmó que la titular del FMI elogió la disciplina fiscal argentina y la calificó como un ejemplo a nivel global, incluso en un contexto de dificultades internacionales. El ministro difundió esa valoración a través de sus redes sociales y señaló que los equipos técnicos continuarían trabajando para finalizar la tercera revisión. Por su parte, la directora gerente del organismo también manifestó que ambas partes seguían trabajando estrechamente para completar el proceso. Las declaraciones reflejan avances en el diálogo, aunque no equivalen a una aprobación formal de la auditoría.
La negociación ocurre, además, en un contexto de perspectivas de crecimiento económico más moderadas. En su actualización de octubre del informe World Economic Outlook, el FMI redujo su previsión de expansión del producto bruto interno argentino para 2026 al 2,1%, frente al 3,5% estimado anteriormente. Para 2027, el organismo proyectó un crecimiento del 3,5%, medio punto porcentual menos que en su pronóstico previo. Estas proyecciones muestran que, mientras el Gobierno busca sostener el equilibrio de las cuentas públicas, el escenario de actividad económica presenta desafíos adicionales.
El desembolso pendiente también tiene relevancia para la administración de los compromisos financieros inmediatos. Argentina realizó recientemente un pago cercano a US$795 millones al Fondo y enfrenta nuevos vencimientos con el organismo por aproximadamente US$865 millones en noviembre y US$340 millones en diciembre. Si se aprueba la revisión y se libera el giro, los recursos contribuirían a compensar parte de los pagos realizados y previstos. Sin embargo, el dinero desembolsado forma parte del financiamiento del programa y no debe confundirse con una mejora automática de las cuentas externas del país.
La agenda en Bangkok incluye también reuniones con representantes del Banco Mundial y del Banco Interamericano de Desarrollo, además de actividades vinculadas con el G20 y encuentros con autoridades financieras de distintos países. El Gobierno busca sostener el respaldo de los organismos multilaterales y avanzar en las conversaciones sobre financiamiento, inversiones y cooperación económica. En un escenario internacional marcado por condiciones de crédito más exigentes, estos contactos forman parte de la estrategia oficial para gestionar las necesidades financieras argentinas y mantener abiertas distintas vías de asistencia.
El resultado de la tercera revisión será importante para determinar los próximos pasos del acuerdo entre Argentina y el FMI. Para habilitar el desembolso, primero deberá alcanzarse un entendimiento técnico, resolverse el pedido de dispensa por la meta fiscal y obtenerse la aprobación del Directorio Ejecutivo. Aunque las declaraciones públicas posteriores a la reunión fueron positivas, el proceso continúa abierto. La evolución de las negociaciones permitirá conocer si el Gobierno consigue la autorización de los fondos y bajo qué condiciones seguirá adelante el programa económico.
Fuente: Ámbito Financiero



