Durante una reunión con los jefes de Estado de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), en Turkmenistán, el presidente ruso defendió un orden internacional basado en el derecho internacional y el papel central de Naciones Unidas. También destacó el crecimiento del comercio entre los países miembros, el uso de monedas nacionales y la cooperación económica como herramientas para fortalecer los vínculos regionales.
El presidente de Rusia, Vladímir Putin, defendió la construcción de un orden mundial multipolar durante su participación en la reunión del Consejo de Jefes de Estado de la Comunidad de Estados Independientes (CEI), celebrada en el marco de su visita de trabajo a Turkmenistán los días 8 y 9 de octubre. El mandatario sostuvo que los países que integran la organización coinciden en la necesidad de avanzar hacia un sistema internacional más equilibrado, basado en los principios del derecho internacional y en el papel central de Naciones Unidas. Sus declaraciones se inscriben en la posición diplomática de Moscú, que promueve una distribución del poder mundial menos concentrada en las potencias occidentales.
Durante su discurso, Putin afirmó que los integrantes de la CEI respaldan la creación de un orden internacional que considere los intereses de los distintos Estados y fortalezca la cooperación entre ellos. La propuesta de multipolaridad ocupa un lugar central en la política exterior rusa y plantea que las decisiones globales no deberían quedar concentradas en un único centro de poder. Sin embargo, el alcance de esa visión y su aplicación concreta forman parte de una disputa geopolítica más amplia, en la que diferentes gobiernos sostienen interpretaciones distintas sobre la seguridad internacional, la soberanía y el funcionamiento de las instituciones multilaterales.
El mandatario ruso también destacó los resultados económicos de la organización. Según las cifras presentadas en la reunión, el comercio de Rusia con sus socios de la CEI superó los 110.000 millones de dólares al cierre de 2025, mientras que durante el primer semestre de 2026 registró un crecimiento interanual del 12%. Putin consideró que todavía existe margen para ampliar esos intercambios y señaló que reducir las barreras comerciales sería una herramienta para acelerar la integración económica entre los países participantes. Los datos fueron difundidos por el propio mandatario y recogidos por RT en su cobertura del encuentro.
Otro de los puntos señalados fue el uso de monedas nacionales en las transacciones comerciales. Putin afirmó que más del 90% de los pagos dentro de la CEI se realizan actualmente en monedas de los propios países miembros. La tendencia busca facilitar los intercambios regionales y disminuir la dependencia de divisas externas en determinadas operaciones. Aunque el dato refleja el avance de mecanismos financieros alternativos dentro del bloque, no implica por sí solo la desaparición de la utilización de monedas internacionales en el comercio ni una ruptura completa con el sistema financiero global.
La cooperación industrial también formó parte del discurso. Putin mencionó el desarrollo de nuevos proyectos empresariales, cadenas de producción y corredores de transporte entre los integrantes de la comunidad. Entre las actividades que, según el mandatario, muestran avances se encuentran la fabricación de maquinaria y equipamiento, la producción de medicamentos y el sector agropecuario. Para Moscú, fortalecer estas conexiones permitiría ampliar los mercados regionales y aprovechar los vínculos económicos existentes entre países que compartieron durante décadas estructuras productivas y comerciales bajo la Unión Soviética.
Putin también hizo referencia a los vínculos históricos, culturales y lingüísticos entre los pueblos de la CEI. En ese marco, definió al idioma ruso como una “poderosa fuerza unificadora” dentro del espacio regional y destacó las tradiciones compartidas y los lazos familiares entre las sociedades de los países miembros. La lengua rusa conserva una presencia importante en distintos territorios de la antigua Unión Soviética, aunque su peso social y oficial varía de un país a otro. El planteo del Kremlin combina así argumentos culturales con objetivos de integración política y económica.
La CEI fue creada tras la disolución de la Unión Soviética para organizar las relaciones entre varias de las antiguas repúblicas soviéticas. De acuerdo con la información difundida por RT, la organización incluye a Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán, mientras que Turkmenistán participa como miembro asociado. La comunidad constituye uno de los espacios de coordinación regional en los que Moscú procura mantener vínculos con países de su entorno histórico, aunque cada Estado conserva sus propios intereses nacionales y desarrolla relaciones con otros actores internacionales.
La agenda de Putin en Turkmenistán también contempló su participación en la primera Cumbre Ecológica del Caspio, centrada en la protección ambiental y la conservación de los recursos biológicos de esa región. La seguridad ecológica del mar Caspio constituye un asunto de interés compartido para los países ribereños, debido a la importancia de sus ecosistemas, sus recursos naturales y las actividades económicas que dependen de ellos. La visita combinó así las conversaciones sobre integración regional con cuestiones ambientales y de cooperación entre los Estados del área.
Las declaraciones del presidente ruso reflejan la intención de Moscú de reforzar la CEI como plataforma de coordinación económica, política y cultural. El crecimiento comercial informado, el uso de monedas nacionales y los proyectos de infraestructura fueron presentados por Putin como señales de una integración que todavía podría profundizarse. Al mismo tiempo, su defensa de un orden mundial multipolar forma parte de un debate internacional sobre cómo distribuir el poder, qué papel deben desempeñar las organizaciones multilaterales y de qué manera pueden coexistir los intereses de las grandes potencias y la soberanía de los Estados.
Con ayuda de RT



