Privatización de AySA: quiénes son los empresarios y grupos que se quedaron con la empresa

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El consorcio encabezado por Rowing S.A. presentó la oferta económica más alta y se quedó con el 90% de las acciones de AySA por US$340 millones. El grupo está integrado por empresas argentinas, una firma brasileña y un fondo de inversión con sede en Países Bajos. La operación abre una nueva etapa para el servicio de agua potable y cloacas en el AMBA.

El Gobierno nacional definió este jueves el futuro de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) con la apertura de las ofertas económicas correspondientes al proceso de privatización de la empresa. El consorcio encabezado por Rowing S.A. presentó una propuesta de US$340 millones por el 90% de las acciones que pertenecen al Estado nacional, superando la oferta realizada por el otro grupo que había llegado a la instancia final de la licitación.

El proceso contempla una concesión inicial de 30 años para la operación de los servicios de agua potable y saneamiento en la Ciudad de Buenos Aires y 26 municipios del conurbano bonaerense. AySA presta servicios a alrededor de 14 millones de personas, por lo que la transferencia del control de la compañía representa uno de los movimientos más importantes dentro del proceso de privatización de empresas públicas impulsado por el Gobierno nacional. El 10% restante de las acciones continuará en manos de los trabajadores mediante el Programa de Propiedad Participada.

El consorcio ganador está integrado por Rowing S.A., Transclor S.A., Arcos Saneamento e Participações y PHX Aqua AR B.V. Rowing, empresa argentina vinculada a la ingeniería, construcción y prestación de servicios industriales, encabezó la propuesta que terminó imponiéndose en la licitación. Según la información difundida por Noticias Argentinas, la compañía está controlada por el empresario Walter Román y cuenta con experiencia en proyectos de infraestructura y servicios para distintos organismos y empresas.

Otro de los nombres centrales del grupo es Mauricio Filiberti, propietario de Transclor, compañía que participa del negocio de productos químicos utilizados en el proceso de potabilización del agua. La empresa ya mantiene una relación comercial con AySA como proveedora de insumos, por lo que su incorporación al consorcio ganador genera especial atención debido a la vinculación previa con la compañía que ahora pasará a controlar el servicio. Además, Filiberti tiene participación en Edenor junto con otros empresarios.

El tercer integrante es Arcos Saneamento e Participações, una compañía brasileña vinculada al grupo Equipav. Arcos tiene experiencia en la operación de servicios de agua potable y saneamiento en Brasil y aporta al consorcio conocimiento específico sobre la gestión de servicios sanitarios. La composición se completa con PHX Aqua AR B.V., un vehículo de inversión radicado en Países Bajos que forma parte del esquema empresario que presentó la oferta ganadora.

La propuesta de Rowing se impuso frente a la presentada por Roggio ROAS S.A.U., vinculada al Grupo Roggio. Ese segundo consorcio estaba integrado además por Hidrosan Capital, Aguas del Plata Participaciones, Benito Roggio e Hijos y Central Buen Ayre. El Grupo Roggio tiene una fuerte presencia en el sector de servicios públicos y cuenta con experiencia directa en el negocio del agua a través de Aguas Cordobesas, que opera el servicio de agua potable en la ciudad de Córdoba.

La privatización no se limita al cambio de propietarios. El futuro operador deberá afrontar un importante programa de inversiones destinado a ampliar y mejorar la infraestructura de agua y cloacas. De acuerdo con las condiciones establecidas para la concesión, se prevé una inversión superior a US$2.000 millones entre 2027 y 2031, con objetivos concretos de expansión de las redes. Para 2031, las metas fijadas contemplan alcanzar una cobertura de agua potable del 75,3% y de desagües cloacales del 63,9%. Al finalizar los primeros 30 años de concesión, las metas ascienden al 90% y 75%, respectivamente.

Con la adjudicación, AySA inicia una nueva etapa bajo gestión privada, aunque todavía deberán completarse las instancias administrativas correspondientes antes de la transferencia definitiva de la operación. El cambio tendrá impacto directo sobre millones de usuarios del Área Metropolitana de Buenos Aires y estará acompañado por modificaciones en el esquema tarifario y por un nuevo régimen de inversiones y control. La apertura de esta etapa también pondrá bajo la lupa la capacidad del nuevo operador para cumplir con las metas de infraestructura, garantizar la calidad del servicio y avanzar con la expansión de las redes durante las próximas décadas.

Fuente: Noticias Argentinas

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