Yerba mate, glifosato y productores: el cambio regulatorio que abrió un nuevo debate en Misiones

GLIFOSATO EN EL MATE
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Una modificación aprobada por la Cámara de Representantes de Misiones volvió a poner en el centro de la escena el uso de agroquímicos en los yerbales. El periodista Pablo Mercau analizó en “Derechos a la Carta” el impacto de la medida, la situación de los productores y el proceso de desregulación que atraviesa la actividad desde 2023.

La posibilidad de utilizar glifosato en áreas vinculadas a la producción de yerba mate abrió un nuevo debate político, económico y ambiental en Misiones. La modificación normativa, aprobada durante el último mes por la Cámara de Representantes provincial, pasó inicialmente con bajo nivel de repercusión fuera de la provincia, pero comenzó a generar preocupación cuando el tema tomó fuerza en redes sociales y medios de comunicación.

En una entrevista con “Derechos a la Carta”, el periodista Pablo Mercau explicó que el cambio tiene distintas aristas y que, según las aclaraciones difundidas posteriormente por organismos del sector, no implica una autorización inmediata para utilizar el producto sin controles.

De acuerdo con lo señalado durante la entrevista, continúan vigentes los controles de los organismos nacionales correspondientes. Sin embargo, la modificación del marco regulatorio volvió a poner sobre la mesa una discusión que excede al uso puntual del herbicida: qué modelo productivo se pretende para una actividad que involucra a miles de productores y unas 200.000 hectáreas entre Misiones y Corrientes.

El argumento de los costos para el productor

Mercau planteó que la discusión tiene una “doble lectura”.

Por un lado, explicó que la utilización de herbicidas puede representar para el productor una herramienta para reducir costos y mejorar la eficiencia, especialmente en tareas que, sin fumigación, requieren una mayor cantidad de trabajo manual.

El desmalezado y otras tareas vinculadas al mantenimiento de las plantas demandan mano de obra. En ese sentido, la utilización de productos químicos podría disminuir parte de esos costos en un sector que, según el periodista, atraviesa una situación económica compleja.

Pero allí aparece el segundo aspecto del debate.

La desregulación y el precio que recibe el productor

Mercau vinculó la discusión sobre los costos con la situación que atraviesa actualmente el productor yerbatero.

El Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) fue creado en 2002 y durante años tuvo un papel central en la regulación de la actividad y en la fijación de valores de referencia para la materia prima. Sin embargo, desde la desregulación implementada en 2023, el sector enfrenta un escenario diferente.

Según el análisis expuesto durante la entrevista, los productores reciben actualmente precios muy bajos por su producción, mientras deben afrontar costos crecientes.

En ese contexto, la posibilidad de utilizar herbicidas aparece, para algunos productores, como una herramienta destinada a reducir gastos. Pero también genera interrogantes sobre las condiciones en las que se desarrolla la actividad y sobre quién termina beneficiándose de la reducción de costos dentro de la cadena.

¿Qué cambió con el glifosato?

Uno de los puntos centrales de la explicación de Mercau es que la posibilidad de utilizar glifosato no significa que el producto pueda aplicarse directamente sobre la planta de yerba mate.

La distinción es importante: la yerba mate no es una planta genéticamente modificada diseñada para resistir aplicaciones directas de glifosato. El debate se concentra en la utilización del herbicida en determinadas áreas de los yerbales, bajo las condiciones y controles que correspondan.

El periodista también vinculó esta discusión con el modelo de producción agrícola que se consolidó en Argentina durante las últimas décadas y con el denominado “paquete tecnológico” basado en agroquímicos, cuyo desarrollo cobró especial importancia desde la introducción de cultivos genéticamente modificados en la década de 1990.

Una yerba mate que también busca convertirse en commodity

La discusión adquiere otra dimensión cuando se observa el crecimiento de la yerba mate en los mercados internacionales.

Mercau señaló que el producto está atravesando un proceso de mayor expansión internacional y que comienza a ser considerado no solamente como una bebida de consumo cotidiano, sino también como una materia prima para otras producciones.

Misiones concentra la mayor parte de la producción yerbatera argentina, mientras que Corrientes aporta algo más del 10% del total. En conjunto, ambas provincias reúnen alrededor de 200.000 hectáreas vinculadas a la actividad.

Ese crecimiento internacional plantea un nuevo interrogante: ¿qué modelo de producción se necesita para abastecer una demanda creciente sin profundizar la vulnerabilidad de los pequeños y medianos productores?

Un debate que recién comienza

La discusión sobre el glifosato en los yerbales no puede reducirse únicamente a una disputa entre quienes están a favor o en contra del uso de agroquímicos.

Detrás de la medida aparecen cuestiones económicas, laborales, ambientales y políticas: el precio que recibe el productor, el costo de la mano de obra, la desregulación de la actividad, el rol del Estado y el crecimiento de la yerba mate como producto de exportación.

Mientras continúan las aclaraciones sobre el alcance concreto de la modificación normativa, el debate ya está instalado.

¿La utilización de herbicidas puede convertirse en una herramienta para aliviar los costos de los productores o terminará profundizando un modelo donde la reducción de costos no necesariamente se traduce en mejores ingresos para quienes producen la yerba?

La discusión, lejos de estar cerrada, recién comienza.

Pablo Mercau analizó estos cambios en una entrevista con “Derechos a la Carta”, el programa de Carolina Vares que se emite todos los martes por Mordisquito TV.

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