La Libertad Avanza necesita 37 votos para aprobar la reforma electoral en la Cámara alta, pero por ahora no logra reunirlos. El PRO y un sector de la UCR aparecen como los principales obstáculos para eliminar las primarias de cara a 2027.
El Gobierno de Javier Milei enfrenta una nueva dificultad en el Congreso: pese a las negociaciones con gobernadores y distintos sectores de la oposición dialoguista, todavía no consigue reunir los votos necesarios para avanzar con la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) en el Senado. La iniciativa forma parte de la reforma electoral impulsada por el oficialismo y constituye uno de los puntos centrales de su estrategia política de cara a las elecciones de 2027. Sin embargo, los números en la Cámara alta continúan sin cerrar y obligan al Gobierno a profundizar las negociaciones.
La Libertad Avanza cuenta actualmente con 21 senadores propios y necesita alcanzar los 37 votos para aprobar la reforma en el recinto. Esto significa que el oficialismo debe conseguir al menos 16 apoyos adicionales entre otras fuerzas políticas. En ese escenario, el PRO, la Unión Cívica Radical y los denominados bloques dialoguistas adquieren un papel determinante. El problema para la Casa Rosada es que varios de esos sectores no acompañan la eliminación de las PASO y plantean mantener algún mecanismo de elecciones primarias.
El PRO y al menos una parte importante de los senadores radicales aparecen como los principales escollos para que el proyecto oficialista avance tal como fue planteado. Mientras el Gobierno pretende eliminar las primarias obligatorias, sectores de esas fuerzas consideran que las PASO todavía deben mantenerse como una herramienta para definir candidaturas y ordenar la competencia interna de los partidos y alianzas. La discusión, por lo tanto, no se limita a una cuestión administrativa o de costos electorales: también pone en juego cómo se definirán las candidaturas para 2027.
Las negociaciones tampoco son sencillas para el Gobierno debido a las posiciones diferentes de los gobernadores. Algunos mandatarios provinciales ya manifestaron su respaldo a la suspensión o eliminación de las PASO. Entre ellos aparecen Raúl Jalil, de Catamarca; Rolando Figueroa, de Neuquén; Leandro Zdero, de Chaco; Juan Pablo Valdés, de Corrientes; e Ignacio Torres, de Chubut. También podrían acompañar la iniciativa Gustavo Sáenz, de Salta; Hugo Passalacqua, de Misiones; Alfredo Cornejo, de Mendoza; y el cordobés Martín Llaryora.
Pero el respaldo de los gobernadores no necesariamente se traduce de manera automática en votos dentro del Senado. El caso de Córdoba resulta especialmente significativo: la senadora Alejandra Vigo aparece entre las legisladoras que el oficialismo podría sumar a partir de sus acuerdos con distintos mandatarios provinciales. Sin embargo, otros gobernadores que mantienen diálogo con la Casa Rosada no controlan directamente el comportamiento de sus representantes en la Cámara alta. Esa autonomía de los senadores vuelve todavía más compleja la estrategia oficialista y obliga a negociar voto por voto.
Entre los mandatarios que no acompañarían necesariamente la eliminación de las primarias aparece el tucumano Osvaldo Jaldo, cuyos dos representantes en el Senado responden a su espacio. También está el caso de Santa Fe, donde los senadores Carolina Losada y Eduardo Galaretto mantienen una relación política independiente respecto del gobernador Maximiliano Pullaro. A esto se suman situaciones particulares en provincias como Río Negro, San Juan, Entre Ríos, Jujuy y Santa Cruz, donde la relación entre los gobernadores y los senadores no garantiza que el respaldo provincial se transforme automáticamente en apoyo parlamentario.
El Gobierno busca compensar esas dificultades con una intensa ronda de negociaciones políticas. El jefe de Gabinete, Diego Santilli, viene trabajando para conseguir respaldo a dos iniciativas consideradas estratégicas por Milei: la reforma electoral y el Presupuesto 2027. En ese marco, mantuvo conversaciones con distintos gobernadores para intentar construir una mayoría parlamentaria que permita al oficialismo avanzar. Sin embargo, los acuerdos políticos alcanzados hasta el momento todavía no alcanzan para garantizar los 37 votos que exige el Senado.
La disputa por las PASO, en definitiva, anticipa una pelea política de mayor alcance. La eliminación de las primarias modificaría las reglas con las que las fuerzas políticas deberán definir sus candidaturas para las elecciones de 2027, mientras que mantenerlas implica conservar un mecanismo de competencia interna que el Gobierno considera costoso e innecesario. Por ahora, la Casa Rosada no tiene los números asegurados y deberá seguir negociando con gobernadores, radicales, macristas y otros sectores dialoguistas. La discusión recién comienza y el Senado vuelve a convertirse en el lugar donde se definirá hasta dónde llega el poder de negociación de Milei frente a una oposición que, aun fragmentada, puede tener la llave para frenar una de las reformas electorales más importantes que impulsa el oficialismo.
Fuente: InfoNews
