El ministro de Desregulación sostuvo en París que la apertura económica, las inversiones y el desarrollo de sectores como energía, minería, agro e inteligencia artificial modificarán la distribución territorial de la población. También defendió el equilibrio fiscal, la desregulación y una mayor apertura comercial.
El ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, afirmó que la Argentina atraviesa un proceso de transformación económica que también tendrá consecuencias sobre la distribución geográfica de la población. Durante una exposición ante la Cámara de Comercio Internacional, realizada en París en el marco de la Argentina Week, el funcionario sostuvo que la apertura de la economía y la llegada de nuevas inversiones pueden generar oportunidades productivas en distintas regiones del país y, como consecuencia, modificar los movimientos migratorios internos.
Sturzenegger vinculó este proceso con el desarrollo de sectores que el Gobierno identifica como estratégicos para los próximos años: energía, minería, agroindustria y economía del conocimiento, particularmente las actividades relacionadas con la inteligencia artificial. Según su planteo, el crecimiento de estas ramas productivas puede generar nuevos polos de actividad fuera del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y favorecer una redistribución territorial de la población hacia provincias con mayores oportunidades de empleo e inversión.
El ministro ya había planteado semanas atrás una proyección concreta sobre este fenómeno. En una exposición realizada en la Bolsa de Comercio de Córdoba, estimó que alrededor de 4 millones de argentinos podrían trasladarse desde el AMBA hacia distintas regiones del interior durante los próximos 30 años. Según esa estimación, unos 2 millones se dirigirían hacia Neuquén y Río Negro, 1 millón hacia San Juan y Catamarca y otro millón hacia Salta y Jujuy. Sturzenegger presentó ese escenario como una posible reversión del proceso de concentración poblacional en el área metropolitana registrado durante buena parte del siglo XX.
Durante su presentación en París, el funcionario también repasó los cuatro pilares que, según señaló, estructuran la política económica de la administración de Javier Milei: equilibrio fiscal, libertad económica, respeto por la propiedad privada y apertura de la Argentina al mundo. En ese marco, defendió las medidas de reducción del gasto público y el proceso de desregulación implementado desde el comienzo de la gestión. Según Sturzenegger, el Gobierno eliminó miles de regulaciones con el objetivo de reducir obstáculos para la producción y las inversiones.
Otro de los ejes de su exposición fue la apertura comercial. Sturzenegger mencionó los avances en las negociaciones internacionales y destacó los acuerdos y entendimientos alcanzados o en proceso con distintos países y bloques, entre ellos el Mercosur y la Unión Europea, Singapur y Estados Unidos. Respecto del entendimiento con Washington, señaló que contempla condiciones de acceso para productos argentinos al mercado estadounidense y compromisos relacionados con aranceles, infraestructura y actividades tecnológicas, entre ellas el desarrollo de centros de datos.
La infraestructura aparece como un componente central de la transformación territorial que plantea el Gobierno. En declaraciones anteriores, Sturzenegger vinculó el desarrollo de nuevos polos productivos con la necesidad de mejorar las rutas, los ferrocarriles y el transporte fluvial. En particular, mencionó proyectos sobre miles de kilómetros de rutas troncales y el esquema de operación abierta previsto para el Belgrano Cargas. También destacó el potencial de la hidrovía para reducir costos logísticos en comparación con el transporte exclusivamente por camión.
La energía ocupa un lugar central dentro de las proyecciones oficiales. Sturzenegger sostuvo que la Argentina puede ampliar fuertemente su capacidad exportadora a partir del desarrollo de Vaca Muerta y otros recursos energéticos. En su exposición anterior había estimado que dentro de una década las exportaciones energéticas podrían acercarse a los US$50.000 millones anuales. Se trata de una proyección del funcionario y no de un resultado ya alcanzado.
El planteo del ministro se produjo además en un contexto en el que el Gobierno busca presentar a la Argentina ante inversores internacionales como un destino para proyectos vinculados con energía, minería, agroindustria y tecnología. En París, Sturzenegger sostuvo que la combinación de una economía más abierta, un Estado de menor tamaño y las reformas impulsadas por la administración Milei puede generar nuevas oportunidades de crecimiento. El alcance de esas transformaciones y su impacto efectivo sobre la actividad, el empleo y la distribución territorial de la población dependerán de la evolución de las inversiones y de la implementación de las políticas anunciadas.
Con ayuda de Noticias Argentinas



