Un relevamiento de la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT) y el Centro de Estudios de la Tierra (CET), realizado sobre 340 productores hortícolas, expuso una situación crítica: el 92,3% registra deudas pendientes y casi la mitad de esos compromisos se utiliza para comprar alimentos y cubrir necesidades básicas.
Una contradicción que atraviesa al sector productor
Las familias que producen buena parte de los alimentos que llegan a las mesas de los argentinos atraviesan una situación financiera cada vez más compleja. Un relevamiento realizado por la Unión de Trabajadores y Trabajadoras de la Tierra (UTT) junto al Centro de Estudios de la Tierra (CET) sobre 340 productores hortícolas del cinturón productivo de La Plata reveló que el 92,3% mantiene deudas o créditos pendientes de pago. El dato adquiere particular relevancia porque, según el estudio, casi la mitad de esas deudas son destinadas a comprar alimentos y cubrir necesidades cotidianas del hogar.
El informe expone así una situación paradójica dentro de la producción de alimentos: quienes trabajan diariamente para abastecer al mercado deben recurrir al endeudamiento para garantizar su propia alimentación. De acuerdo con el relevamiento, el 49,6% de los productores utilizó dinero proveniente de deudas para comprar alimentos y atender necesidades básicas de sus familias. Mientras tanto, el 58,5% destinó el financiamiento a gastos vinculados con la producción, ya sea de manera exclusiva o combinándolo con gastos del hogar.
El endeudamiento, además, no aparece como una situación excepcional o circunstancial para una parte importante de las familias relevadas. El estudio señala que el 72,4% de los productores se encuentra endeudado desde hace menos de un año, aunque la aparición de nuevos compromisos financieros no necesariamente implica que las obligaciones anteriores hayan podido cancelarse. De hecho, el 65,9% reconoció haber tenido que contraer una nueva deuda para poder pagar otra anterior, mientras que el 27,6% señaló que tuvo que repetir esa estrategia varias veces.
Los principales acreedores también muestran cómo se estructura este proceso. Los bancos concentran el 35,8% de las deudas relevadas, mientras que otro 35% corresponde a préstamos o compromisos asumidos con familiares y conocidos. A esto se suma el crecimiento del financiamiento mediante billeteras virtuales, utilizadas por el 21,1% de los productores consultados. El resultado es un esquema en el que las familias recurren a distintas fuentes de crédito para poder sostener tanto la actividad productiva como los gastos esenciales del hogar.
El problema de los precios y los costos
Entre las principales dificultades para afrontar las deudas aparece un factor señalado por los propios productores: los bajos precios de venta. El 38,2% identificó este punto como el principal obstáculo para poder cumplir con sus compromisos financieros. En segundo lugar quedó la falta de ingresos suficientes, mencionada por el 19,5%, seguida por el aumento del costo de los insumos, con el 15,4%. Los problemas productivos o climáticos representaron otro 13,8% de las respuestas.
La situación se vuelve todavía más significativa entre quienes contrajeron deudas específicamente para mantener en funcionamiento sus establecimientos productivos. Dentro de ese grupo, el 56% señaló que los bajos precios de venta constituyen la principal dificultad para cancelar las obligaciones asumidas. El dato muestra la presión que existe sobre la actividad: producir implica afrontar costos cada vez mayores, mientras que los ingresos obtenidos por la venta de la producción no siempre resultan suficientes para cubrir esas erogaciones y sostener la economía familiar.
Desde la UTT, su referente Agustín Suárez planteó que el endeudamiento dejó de funcionar solamente como una herramienta para invertir en la producción y comenzó a convertirse, en muchos casos, en un mecanismo para garantizar la subsistencia. La organización sostuvo que una proporción creciente de las familias productoras termina recurriendo al crédito para llegar a fin de mes y comprar alimentos. Para los productores relevados, esta situación representa una señal de alarma sobre las condiciones en las que se desarrolla actualmente la actividad hortícola.
Una discusión que alcanza al modelo de producción
El relevamiento de la UTT y el CET también abrió una discusión sobre las condiciones necesarias para sostener a las familias que producen alimentos. Las organizaciones reclamaron políticas que permitan mejorar los precios obtenidos por los productores, facilitar el acceso a la tierra y generar alternativas de financiamiento con condiciones accesibles. También plantearon la necesidad de garantizar condiciones de vida dignas para quienes trabajan en el sector.
El escenario registrado en el cinturón hortícola platense pone el foco sobre un problema que excede las cuentas particulares de cada familia: la posibilidad de sostener en el tiempo la producción de alimentos cuando quienes producen enfrentan endeudamiento para cubrir incluso sus necesidades básicas. Mientras las organizaciones del sector reclaman respuestas y políticas específicas, los datos del relevamiento muestran la dimensión del problema: 9 de cada 10 productores consultados tienen deudas pendientes y casi la mitad de esas obligaciones incluye gastos destinados a comprar comida.
Fuente: InfoGremiales



