Hartfield pidió menos subsidios para los clubes y le recordaron que llegó al tenis con una beca del CeNARD

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El diputado nacional de La Libertad Avanza Diego Hartfield cuestionó la asistencia estatal a los clubes de barrio durante una discusión legislativa. Sus declaraciones generaron críticas porque el extenista misionero fue beneficiario de una beca que le permitió alojarse en el CeNARD durante su adolescencia.

El diputado nacional de La Libertad Avanza por Misiones y extenista profesional Diego Hartfield quedó en el centro de una polémica luego de defender la reducción de la asistencia estatal destinada a clubes de barrio. Su postura generó cuestionamientos especialmente por su propia historia deportiva: durante su adolescencia, Hartfield recibió una beca que le permitió vivir en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD) mientras desarrollaba su carrera como tenista.

Durante una discusión vinculada con las políticas deportivas, Hartfield sostuvo una posición alineada con la mirada libertaria sobre el rol del Estado y cuestionó que los recursos públicos sean destinados a sostener instituciones deportivas. El planteo fue interpretado como una defensa del ajuste sobre el financiamiento estatal de los clubes, entidades que cumplen además funciones sociales y comunitarias en numerosos barrios del país.

El punto que disparó la controversia fue que el propio Hartfield conoce desde adentro el impacto que puede tener una política pública de apoyo al deporte. Según los antecedentes de su trayectoria, cuando tenía 16 años se trasladó desde Misiones hacia Buenos Aires para dedicarse de lleno al tenis y consiguió una beca para vivir en el CeNARD, donde permaneció durante dos años junto a otros jóvenes deportistas.

La historia del extenista muestra que aquella asistencia no fue un dato menor en su formación. Hartfield había comenzado a entrenarse en Oberá y luego viajaba diariamente a Posadas para continuar con su preparación. La posibilidad de instalarse en Buenos Aires le permitió concentrarse completamente en el tenis y avanzar hacia el circuito profesional, donde posteriormente llegó a disputar Roland Garros y enfrentó al entonces número uno del mundo, Roger Federer.

Las críticas, entonces, apuntaron a una aparente contradicción: un dirigente que pudo beneficiarse de una política pública de apoyo al deporte ahora cuestiona que el Estado destine recursos a instituciones deportivas. En redes sociales y distintos espacios de discusión política, esa parte de su biografía fue utilizada para responder a sus argumentos y poner en debate qué papel debe cumplir el Estado para garantizar oportunidades a jóvenes que no cuentan con recursos económicos suficientes.

La discusión también excede la figura de Hartfield. Los clubes de barrio funcionan en muchos casos como espacios de iniciación deportiva, contención y encuentro comunitario, especialmente para niños y adolescentes. Para sus defensores, los subsidios y programas estatales permiten sostener actividades que difícilmente podrían financiarse exclusivamente con cuotas de sus asociados. Para quienes cuestionan esas políticas, en cambio, el financiamiento debería depender principalmente de los propios clubes y de la participación privada.

Hartfield llegó a la política después de una extensa carrera deportiva. Nacido en Oberá, Misiones, fue tenista profesional, consiguió títulos Challenger y participó del circuito internacional antes de retirarse en 2010. Posteriormente trabajó como comentarista de tenis y desarrolló actividades vinculadas al mercado financiero. En 2025 ingresó a la política electoral y fue elegido diputado nacional por Misiones en representación de La Libertad Avanza.

El episodio volvió a instalar una pregunta que atraviesa el debate sobre el modelo deportivo argentino: ¿el Estado debe financiar oportunidades para que los jóvenes puedan llegar al alto rendimiento o debe retirarse y dejar esa responsabilidad en manos del sector privado? En el caso de Hartfield, la polémica tomó una dimensión particular porque sus propios críticos encontraron en su recorrido hacia el tenis profesional un ejemplo concreto de cómo una política pública puede convertirse en una herramienta decisiva para quien busca desarrollar una carrera deportiva.

Fuente: Página 12


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