El expresidente boliviano solicitó respaldo internacional ante lo que considera una escalada de persecución política y amenazas en su contra. El pedido se produce en medio de la creciente tensión con el gobierno de Rodrigo Paz y mientras Morales permanece fuera de la escena institucional boliviana.
Evo Morales pidió protección internacional frente a las amenazas que, según denunció, provienen del gobierno del presidente boliviano Rodrigo Paz. El expresidente sostiene que existe una ofensiva política y judicial en su contra y busca respaldo de organismos y gobiernos extranjeros ante el escenario que atraviesa Bolivia. La solicitud se produce en un contexto de fuerte tensión entre el exmandatario y el nuevo gobierno.
Morales, que gobernó Bolivia durante casi 14 años, continúa siendo una figura de enorme peso político dentro del país, aunque su relación con el poder institucional cambió radicalmente después de su salida de la Presidencia. El escenario se profundizó con la llegada de Rodrigo Paz al Gobierno, quien asumió una posición de fuerte enfrentamiento con el liderazgo político construido por el exmandatario.
El pedido de protección internacional debe leerse además en el marco de los antecedentes de violencia política que atravesaron a Bolivia durante los últimos años. Morales ya había denunciado un supuesto intento de asesinato en 2024, cuando su vehículo fue atacado mientras se trasladaba por el Trópico de Cochabamba. Aquel episodio fue repudiado por distintos sectores y quedó sujeto a investigaciones y versiones enfrentadas.
La tensión entre Morales y las nuevas autoridades bolivianas no es solamente institucional. El expresidente mantiene una disputa política con sectores que consideran que su etapa de gobierno debe quedar definitivamente atrás, mientras sus seguidores denuncian que las acciones judiciales y políticas en su contra forman parte de una persecución destinada a impedir su regreso al protagonismo nacional. Esa confrontación se suma a una crisis política que todavía atraviesa al país.
El escenario también está condicionado por las investigaciones judiciales que pesan sobre Morales. En los últimos años, la Justicia boliviana abrió causas relacionadas con presuntos delitos que el exmandatario rechaza, mientras sus seguidores sostienen que esas investigaciones tienen una motivación política. La existencia de procesos judiciales, por sí sola, no permite establecer que las denuncias de persecución política sean ciertas, pero explica parte de la tensión que rodea al exmandatario.
El gobierno de Rodrigo Paz, por su parte, busca consolidar una nueva etapa política en Bolivia y recuperar el control sobre territorios y estructuras donde el movimiento de Morales conserva una fuerte influencia. En ese contexto, las autoridades han planteado una estrategia destinada a reducir el poder político del expresidente y de sus sectores aliados.
La disputa tiene además una dimensión regional. Morales fue durante años uno de los principales referentes de la izquierda latinoamericana y construyó vínculos políticos con gobiernos progresistas de la región. Su eventual desplazamiento definitivo de la política boliviana tendría consecuencias no solamente dentro de Bolivia, sino también sobre el mapa de alianzas políticas de Sudamérica.
El pedido de protección internacional constituye, por lo tanto, una señal de la gravedad que Morales atribuye al enfrentamiento con el nuevo poder político boliviano. Para sus seguidores, representa un intento de garantizar su seguridad y evitar una persecución; para sus adversarios, cualquier reclamo de protección debe ser analizado dentro del contexto de las causas judiciales y de la disputa política que mantiene con el actual gobierno.
La situación vuelve a colocar a Bolivia ante un escenario de alta tensión política. Rodrigo Paz intenta consolidar su gobierno y avanzar sobre el poder territorial y político que todavía conserva el sector de Morales, mientras el expresidente busca respaldo fuera de las fronteras para enfrentar lo que considera una amenaza contra su seguridad y sus derechos políticos. El desenlace de esa disputa será uno de los principales desafíos del nuevo escenario boliviano.
Fuente: Página 12



