Bielsa destrozó a Milei por Malvinas: “Los ladridos de un caniche toy a su dueño”

Javier Milei
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El excanciller Rafael Bielsa cuestionó con dureza el anuncio de Javier Milei sobre la Causa Malvinas y calificó la iniciativa oficial de “oportunismo y rapiña”. Además, vinculó el discurso presidencial con el alineamiento de la Argentina con Estados Unidos y aseguró que no le cree “una sola palabra” al mandatario.

El anuncio de Javier Milei sobre la Causa Malvinas generó una fuerte reacción de Rafael Bielsa, quien fue canciller durante el gobierno de Néstor Kirchner y además estuvo vinculado personalmente con el conflicto de 1982. El exfuncionario cuestionó duramente el mensaje presidencial y sostuvo que detrás de la nueva ofensiva discursiva del Gobierno no existe una estrategia consistente de política exterior, sino “oportunismo y rapiña”. Para Bielsa, la cuestión de la soberanía no puede ser utilizada como una herramienta circunstancial de posicionamiento político.

“No hubo inteligencia en el Poder Ejecutivo, sino oportunismo y rapiña, y los desprecio por eso”, afirmó Bielsa al analizar las medidas anunciadas por Milei. El exministro evitó entrar en una discusión técnica sobre cada una de las propuestas porque, según explicó, hacerlo podría terminar debilitando la posición argentina frente al Reino Unido. En ese sentido, calificó la iniciativa oficial como una “novatada” y sostuvo que cuestionarla desde una mirada estrictamente partidaria podría terminar favoreciendo indirectamente a la posición británica.

La crítica más contundente apareció cuando Bielsa se refirió al vínculo internacional que sostiene actualmente el Gobierno argentino. El excanciller interpretó que las palabras de Milei deben ser analizadas dentro del alineamiento político y estratégico de la Casa Rosada con Washington. “No le creo una sola palabra al Presidente”, sentenció, y cuestionó que el Gobierno pretenda presentarse ahora como un defensor renovado de la soberanía sobre las islas después de haber construido una política exterior fuertemente vinculada con Estados Unidos y sus intereses geopolíticos.

Fue entonces cuando Bielsa lanzó la frase que rápidamente se convirtió en el centro de sus declaraciones. “Las palabras de hoy del Gobierno son los breves ladridos de un caniche toy a su dueño”, sostuvo. Con esa comparación buscó representar lo que considera una relación de subordinación política entre la Argentina y Estados Unidos, y agregó que se trata de “grajeas de fidelidad” y “lentejas de credibilidad”, pero con una consecuencia que, según su mirada, resulta mucho más grave: “infidelidad a la causa nacional”.

Bielsa también recurrió a su propia historia para remarcar la diferencia entre quienes tienen una relación histórica con la Causa Malvinas y quienes, según su crítica, recién ahora incorporan el tema a su discurso político. Recordó que fue voluntario durante la Guerra de Malvinas, aunque no llegó a combatir, y sostuvo que deberían ser escuchados quienes estuvieron vinculados directamente con aquella experiencia. “Hay que escuchar a los que pelearon, no a los que hoy descubren que tienen algo para decir que puede beneficiarlos”, planteó el exfuncionario.

La discusión aparece además en un escenario internacional particularmente complejo. Bielsa vinculó la cuestión Malvinas con la disputa geopolítica entre Estados Unidos y China y cuestionó que la Argentina no tenga, a su criterio, una política exterior propia frente a ese escenario. Su planteo apunta a que el reclamo histórico de soberanía no debería quedar subordinado a las necesidades coyunturales de las grandes potencias, especialmente cuando el Gobierno argentino mantiene una relación estrecha con Washington y busca profundizar ese vínculo.

El excanciller también se mostró escéptico frente al impacto político que pueda tener la nueva ofensiva del Gobierno sobre Malvinas. Consideró que el entusiasmo generado por el discurso presidencial puede ser pasajero y advirtió que el fervor inicial podría desaparecer rápidamente sin producir avances concretos sobre la soberanía. Su crítica apunta, precisamente, a la diferencia entre un discurso que reivindica la cuestión Malvinas y una estrategia diplomática capaz de sostener ese reclamo de manera coherente y permanente.

En el cierre de sus declaraciones, Bielsa volvió a separar la Causa Malvinas de cualquier disputa partidaria y dirigió un mensaje directo al Reino Unido. “Que devuelvan lo que jamás les perteneció, lo que usurpan”, reclamó. Así, el ex canciller dejó planteada una crítica que va más allá de Milei: para Bielsa, la soberanía sobre Malvinas exige una política exterior seria, sostenida y previsible, y no anuncios que puedan quedar atrapados en la coyuntura electoral o en los alineamientos internacionales del momento. La discusión, una vez más, queda abierta entre quienes celebran el giro discursivo del Gobierno y quienes sospechan que detrás de la bandera de Malvinas hay mucho más cálculo político que estrategia soberana.

Con ayuda de La Nueva Mañana

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