Nueva carta orgánica del BCRA: el respaldo de la banca global que llega con una advertencia clave

Banco Central
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El Institute of International Finance (IIF), uno de los principales organismos de referencia de la banca internacional, valoró los lineamientos de la reforma impulsada por el Gobierno para modificar la Carta Orgánica del Banco Central. Sin embargo, sus especialistas remarcaron que el éxito de la iniciativa no dependerá solamente de la aprobación de la ley, sino de la disciplina fiscal, la implementación efectiva y la capacidad de las futuras administraciones para respetar las nuevas reglas.

El proyecto para modificar la Carta Orgánica del Banco Central de la República Argentina (BCRA) recibió una evaluación favorable, aunque con importantes reparos, por parte del Institute of International Finance (IIF), un organismo que reúne a grandes actores del sistema financiero internacional. En un estudio titulado “Argentina: Hardwiring Monetary Policy Discipline”, los economistas Martín Castellano y María Paola Figueroa analizaron la propuesta oficial y destacaron que el objetivo central consiste en incorporar a la legislación mecanismos destinados a reforzar la estabilidad de precios y limitar de manera considerable el financiamiento del Tesoro por parte de la autoridad monetaria.

De acuerdo con el análisis, uno de los principales cambios buscados por el Gobierno apunta a atacar uno de los factores que históricamente contribuyeron a la persistencia de la inflación argentina: el denominado dominio fiscal. La reforma pretende establecer restricciones legales mucho más estrictas para impedir que las necesidades de financiamiento del Estado terminen trasladándose al balance del Banco Central. Desde la perspectiva del IIF, si el esquema se implementara de manera consistente, Argentina podría pasar de encontrarse entre los países con mayor flexibilidad en esta materia a contar con uno de los marcos legales más restrictivos de América Latina.

El proyecto también contempla una ampliación de las facultades del BCRA para realizar operaciones en el mercado secundario con títulos públicos y otros activos financieros. Esta herramienta podría permitirle a la autoridad monetaria administrar con mayor capacidad la liquidez del sistema y responder ante episodios de tensión financiera. Sin embargo, justamente allí aparece una de las principales advertencias de los especialistas: esas facultades deberán utilizarse como instrumentos de política monetaria y no transformarse, directa o indirectamente, en mecanismos para financiar al Tesoro. La diferencia entre ambos usos será determinante para evaluar la credibilidad del nuevo esquema.

El IIF también puso el foco sobre el tratamiento de los créditos heredados y sobre la complejidad institucional que podría conservar el nuevo régimen. La reforma, según el estudio, otorgaría al Banco Central herramientas importantes para intervenir en los mercados, pero la amplitud de esas atribuciones vuelve especialmente relevante la forma en que sean aplicadas. Por esa razón, los especialistas sostienen que la efectividad de la reforma no puede evaluarse exclusivamente a partir del texto legal: la implementación, la transparencia y la consistencia de las decisiones monetarias serán factores centrales para determinar si el nuevo marco consigue consolidar una inflación estructuralmente más baja.

La principal advertencia del organismo internacional es, sin embargo, política. Para los economistas del IIF, la aprobación de la reforma representaría una señal importante para los mercados y para los agentes económicos, pero no garantizaría por sí misma la estabilidad de precios. La verdadera prueba aparecerá con el paso del tiempo y, especialmente, cuando cambien los gobiernos. Si las futuras administraciones modificaran las reglas o volvieran a utilizar al Banco Central como fuente de financiamiento fiscal, buena parte de la credibilidad construida podría perderse. Por eso, el estudio considera que el compromiso debe trascender a la actual gestión y convertirse en una política sostenida entre distintos gobiernos.

En ese sentido, el respaldo político adquiere una importancia decisiva. El análisis reconoce que el Gobierno de Javier Milei cuenta actualmente con una posición legislativa más favorable que al comienzo de su administración, pero advierte que todavía existen incertidumbres respecto de la aprobación y posterior aplicación de la reforma. La propuesta restringiría herramientas que históricamente estuvieron disponibles para distintos gobiernos, por lo que la construcción de un consenso amplio podría resultar determinante para que las nuevas reglas sean percibidas como permanentes y no como una política circunstancial asociada a una determinada administración.

Otro de los puntos destacados por el IIF es la necesidad de preservar la autonomía y la estabilidad institucional del Banco Central. La iniciativa contempla mayores protecciones frente a la destitución de los integrantes de su Directorio, aunque los especialistas señalan que todavía quedarían cuestiones de gobernanza por resolver, entre ellas la posibilidad de que se prolonguen designaciones interinas. Para el organismo, la credibilidad de una autoridad monetaria no depende únicamente de las facultades que figuren en una ley, sino también de la fortaleza de sus instituciones y de la percepción de que sus autoridades podrán tomar decisiones sin quedar sometidas a las necesidades fiscales del Poder Ejecutivo.

La experiencia argentina aparece como uno de los principales argumentos detrás de la advertencia. El IIF considera que establecer por ley una misión clara para el Banco Central y límites estrictos al financiamiento del Tesoro puede contribuir a reducir las expectativas de inflación y fortalecer la credibilidad monetaria. Pero también sostiene que ningún diseño institucional puede reemplazar una política fiscal sostenible. En otras palabras, una Carta Orgánica más restrictiva puede convertirse en una herramienta para preservar la estabilidad, pero su efectividad dependerá de que el Estado mantenga las cuentas públicas bajo control y de que exista voluntad política para sostener las reglas incluso cuando las condiciones económicas sean adversas.

El diagnóstico del organismo de la banca global deja así una conclusión de doble lectura para el Gobierno: la reforma propuesta representa, en términos generales, un avance hacia un marco monetario más estricto, pero su aprobación será apenas el comienzo del proceso. Para que pueda traducirse en una inflación baja y sostenible será necesario combinar disciplina fiscal, autonomía institucional, transparencia en el uso de las herramientas del BCRA y un compromiso político que sobreviva a los cambios de administración. El desafío para Milei no será solamente conseguir que el Congreso apruebe una nueva Carta Orgánica, sino lograr que esas reglas sean respetadas durante los próximos años.

Fuente: Ámbito Financiero

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