Gita Gopinath destacó la estabilización alcanzada durante el gobierno de Javier Milei, pero planteó que la Argentina necesita cambiar el foco hacia el crecimiento y el empleo. La advertencia llega mientras el propio Gobierno reconoce dificultades en el mercado laboral.
La exsubdirectora del Fondo Monetario Internacional, Gita Gopinath, puso sobre la mesa una discusión que resulta especialmente significativa para la economía argentina: después de la estabilización, el desafío central debería ser volver a crecer y generar empleo. La economista destacó los avances registrados desde el inicio de la presidencia de Javier Milei, particularmente en materia de estabilización macroeconómica, pero advirtió que mantener esos resultados requiere avanzar ahora sobre otros problemas estructurales de la economía.
La definición adquiere relevancia porque proviene precisamente de una figura vinculada al FMI, un organismo que históricamente tuvo una enorme influencia sobre los programas económicos aplicados en Argentina. Gopinath sostuvo que la estabilización conseguida constituye un dato importante, pero remarcó que una economía no puede quedar atrapada únicamente en la discusión sobre las variables financieras. Para que la recuperación sea sostenible, debe traducirse en actividad económica, inversión, producción y fundamentalmente puestos de trabajo.
El planteo aparece además en un momento particularmente sensible para el mercado laboral argentino. El propio ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, reconoció recientemente que existe una caída del empleo asalariado formal privado, aunque sostuvo que ese retroceso se compensa con el crecimiento de otras modalidades laborales, especialmente el monotributo. Según sus declaraciones, durante los últimos tres años se incorporaron alrededor de 500.000 puestos de trabajo, aunque una parte importante correspondió a trabajadores no asalariados.
El problema es que la discusión sobre la cantidad de puestos de trabajo no puede separarse de su calidad. Tener más personas registradas como monotributistas no necesariamente significa que exista un mercado laboral más sólido, con salarios suficientes, estabilidad y derechos laborales. Allí aparece uno de los grandes interrogantes que enfrenta el modelo económico: si la recuperación de la actividad no consigue generar empleo formal y mejorar los ingresos de los trabajadores, la estabilización puede convivir durante mucho tiempo con una economía que no logra recomponer el bienestar de amplios sectores de la sociedad.
Gopinath también coloca el crecimiento en el centro de la escena porque la estabilidad por sí sola no alcanza para resolver los problemas históricos de la Argentina. El equilibrio de las cuentas públicas, la reducción de la inflación y la normalización de determinadas variables macroeconómicas pueden ser condiciones necesarias, pero no constituyen por sí mismas un proyecto de desarrollo. El verdadero desafío aparece cuando hay que transformar esa estabilidad en producción, inversión, salarios, empleo y oportunidades para quienes viven de su trabajo.
La discusión adquiere todavía más importancia frente a las medidas que el Gobierno comenzó a evaluar para estimular determinados sectores de la economía. En las últimas horas, el ministro de Economía, Luis Caputo, anunció iniciativas destinadas a impulsar el crédito hipotecario mediante fondos de la Anses y promover una reactivación de la actividad. El giro generó interrogantes acerca de cuánto espacio existe dentro del programa económico para políticas destinadas a estimular la demanda y el mercado interno.
La advertencia de Gopinath también puede leerse como una señal política y económica: la etapa de la estabilización no puede convertirse en un objetivo permanente. Si la inflación baja pero los salarios no recuperan capacidad de compra, si las cuentas públicas mejoran pero la industria pierde actividad, o si las estadísticas laborales muestran más ocupación pero una creciente precarización, la discusión necesariamente vuelve al terreno de la economía real. Y allí es donde se juega la posibilidad de que la recuperación sea percibida por la mayoría de la población.
El desafío, entonces, es que la palabra “crecimiento” no quede reducida a una cifra positiva del Producto Bruto Interno. Crecer debería significar también producir más, generar empleo de calidad, mejorar los ingresos, fortalecer el mercado interno y ampliar las posibilidades de desarrollo para las pequeñas y medianas empresas. La particularidad de esta advertencia es que no proviene de un sector opositor al Gobierno, sino de una exintegrante de la conducción del FMI. Ahora la pregunta es si el modelo económico argentino podrá transformar la estabilización que destaca Gopinath en una mejora concreta de las condiciones de vida de quienes trabajan y producen en el país.
Fuente: La Nueva Mañana



