El Sindicato del Petróleo y Gas Privado de Cuyo anunció medidas de fuerza en los yacimientos de Mendoza ante una serie de despidos, denuncias de persecución sindical y reclamos por el deterioro de las condiciones laborales. El conflicto amenaza con afectar la actividad petrolera provincial mientras el gremio exige respuestas de las empresas y la intervención de las autoridades.
El conflicto se concentra en los yacimientos operados por Petróleos Sudamericanos S.A. (PS Energy) en Mendoza. El Sindicato del Personal Jerárquico y Profesional del Petróleo de Cuyo y La Rioja presentó una denuncia formal ante la Subsecretaría de Trabajo provincial y anunció una medida de fuerza con afectación de la producción.
La protesta fue anunciada para el miércoles 19 de agosto y tiene como principales reclamos los despidos, la reducción de estructuras laborales, presiones sobre empresas contratistas y las restricciones que, según el gremio, afectan el ejercicio de la representación sindical dentro de los yacimientos.
La organización sindical sostiene que la situación se agravó en las últimas semanas y que las decisiones empresariales afectan tanto la continuidad de las fuentes de trabajo como las condiciones en las que se desarrolla la actividad. Entre las denuncias también aparece el bloqueo o las dificultades para el ingreso de representantes gremiales a determinados establecimientos.
La paralización de los yacimientos podría convertirse así en un nuevo foco de tensión dentro de la industria hidrocarburífera mendocina. El gremio de jerárquicos decidió avanzar con la medida luego de denunciar que Petróleos Sudamericanos no dio respuestas satisfactorias a los reclamos planteados y que la situación laboral se viene deteriorando en las operaciones que la compañía mantiene en la provincia.
Según la denuncia presentada ante la Subsecretaría de Trabajo y Empleo de Mendoza, el conflicto no se limita a una discusión puntual por despidos. El sindicato advirtió sobre una serie de decisiones empresariales que, desde su perspectiva, afectan derechos laborales, la libertad sindical y la estabilidad de los trabajadores. La presentación formal busca que las autoridades provinciales intervengan en una disputa que amenaza con impactar directamente sobre la producción petrolera.
Uno de los principales cuestionamientos está vinculado con la reducción de estructuras laborales y los cambios impulsados dentro de la actividad. Desde el gremio consideran que estas modificaciones generan una mayor presión sobre los trabajadores y deterioran las condiciones en las que se desarrollan las tareas. En una industria donde la seguridad y la organización del trabajo resultan factores centrales, el sindicato planteó que la situación no puede analizarse únicamente desde el punto de vista económico o productivo.
La denuncia también apunta a la situación de las empresas contratistas. El sindicato sostuvo que existirían presiones sobre estas firmas en el marco de una política de reducción de costos y reorganización de las operaciones. El conflicto vuelve a poner en discusión el papel que cumplen las compañías tercerizadas dentro de la industria petrolera y el impacto que las decisiones empresariales pueden tener sobre la estabilidad laboral de los trabajadores vinculados a la actividad.
Otro de los puntos centrales del reclamo es el referido a la representación sindical. La organización denunció obstáculos para el ingreso de sus representantes a los yacimientos y cuestionó lo que considera restricciones al ejercicio de la actividad gremial. Para el sindicato, esta situación agrava el conflicto porque impide realizar controles, acompañar los reclamos de los trabajadores y ejercer plenamente la representación dentro de los lugares de trabajo.
La medida de fuerza anunciada para el miércoles 19 de agosto prevé afectar la actividad en los yacimientos operados por PS Energy en Mendoza. El alcance concreto de la paralización dependerá del desarrollo del conflicto y de las eventuales intervenciones que puedan realizar las autoridades laborales. Hasta el momento, el gremio mantiene su postura de avanzar con la protesta ante la falta de respuestas a los reclamos presentados.
El conflicto petrolero se produce en un contexto de creciente tensión en distintos sectores del mundo laboral, donde los sindicatos vienen denunciando despidos, procesos de reestructuración y deterioro de las condiciones de empleo. En el caso mendocino, la disputa adquiere una dimensión particular por tratarse de una actividad estratégica para la economía provincial y por el posible impacto que una medida de fuerza puede generar sobre la producción.
Ahora, la intervención de la Subsecretaría de Trabajo de Mendoza será clave para determinar si se abre una instancia de negociación entre el sindicato y la empresa. El gremio espera respuestas frente a los despidos y las denuncias planteadas, mientras que la medida de fuerza aparece como una señal de que los trabajadores están dispuestos a profundizar el conflicto si no se modifican las condiciones denunciadas.
Por el momento, la paralización anunciada mantiene en alerta al sector petrolero de Mendoza. La evolución de las próximas horas definirá si las partes logran abrir un canal de diálogo o si el conflicto escala con una afectación más amplia de los yacimientos. Mientras tanto, el sindicato sostiene que su objetivo es defender los puestos de trabajo, las condiciones laborales y el derecho a la representación gremial dentro de la industria.



