El consumo de carne cayó un 12% y tocó el nivel más bajo en más de 20 años

CARNE
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El consumo interno de carne vacuna volvió a registrar una fuerte caída durante los primeros siete meses de 2026 y alcanzó uno de los niveles más bajos de las últimas dos décadas. Según un informe de la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, el consumo promedio descendió a 46,3 kilos por habitante al año, un 12% menos que en el mismo período anterior.

La baja refleja una reducción significativa de la carne vacuna disponible para el mercado interno. Durante los primeros siete meses del año, el volumen destinado al consumo local fue de aproximadamente 1,202 millones de toneladas, en un contexto marcado por una menor oferta de hacienda y una mayor orientación de la producción hacia los mercados externos. El resultado fue una disminución de la disponibilidad para los hogares argentinos.

De acuerdo con los datos difundidos por la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina, la caída acumulada llevó el consumo aparente a 46,3 kilos por persona al año en el promedio móvil interanual de julio. Esto representa casi cinco kilos menos por habitante en comparación con el mismo período de 2025 y consolida una tendencia descendente que ya se venía observando en los meses anteriores.

Uno de los factores centrales detrás de esta situación es la menor faena de hacienda. La reducción en la cantidad de animales procesados impactó directamente sobre el volumen total de carne disponible. A esto se sumó la dinámica de las exportaciones, que continuaron teniendo una fuerte incidencia sobre el destino de la producción nacional y limitaron la oferta que terminó llegando al mercado interno.

El retroceso del consumo de carne vacuna tiene además una fuerte dimensión económica y social. La carne forma parte históricamente de la dieta argentina y su consumo per cápita fue durante décadas uno de los más elevados del mundo. La caída hasta los 46,3 kilos anuales representa, por lo tanto, un cambio significativo en los hábitos de consumo y refleja las dificultades que atraviesan los hogares para sostener determinados productos dentro de su canasta alimentaria.

La disminución registrada en 2026 profundiza una tendencia que ya había mostrado señales durante los meses anteriores. En mayo, otro informe de CICCRA había ubicado el consumo anualizado en 47,7 kilos por habitante, también entre los niveles más bajos de los últimos veinte años. Para julio, la cifra volvió a descender, confirmando que la disponibilidad y el consumo interno continuaron deteriorándose.

El escenario plantea un desafío para toda la cadena de la carne. Mientras el sector exportador mantiene una mayor participación y la oferta para el mercado interno se reduce, los consumidores enfrentan una menor disponibilidad de carne vacuna. Esta situación puede provocar modificaciones en la composición de la dieta de los hogares, con una mayor búsqueda de otras proteínas o productos de menor costo relativo.

La cifra de 46,3 kilos por habitante al año se convierte así en un nuevo indicador de la transformación que atraviesa el mercado de la carne vacuna en la Argentina. La caída del 12% acumulada durante los primeros siete meses de 2026 llevó el consumo interno a un piso histórico para las últimas dos décadas, mientras la combinación de menor oferta y mayor impulso exportador continúa modificando el equilibrio entre la producción destinada al exterior y la que llega a las mesas de los argentinos.

Con ayuda de La Nueva Mañana

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