El presidente del Banco Central, Santiago Bausili, defendió la decisión de ampliar el acceso al crédito en dólares para empresas que no generan divisas y sostuvo que el nuevo esquema cuenta con mecanismos para evitar los riesgos asociados al endeudamiento en moneda extranjera. La medida abrió un nuevo debate sobre la exposición de las empresas y del sistema financiero ante eventuales cambios en el tipo de cambio.
Bausili realizó estas declaraciones durante una charla organizada por la Fundación FIEL, luego de que el Banco Central flexibilizara las condiciones para que los bancos puedan otorgar préstamos en moneda extranjera a empresas que no son exportadoras. El titular de la autoridad monetaria buscó diferenciar el nuevo esquema de las condiciones que, durante la convertibilidad, terminaron exponiendo al sistema financiero a fuertes descalces cambiarios.
Uno de los principales argumentos del presidente del BCRA fue que la medida no apunta a generar una expansión masiva del endeudamiento en dólares. Bausili aseguró que no esperan “un boom” de créditos para empresas no exportadoras y sostuvo que la flexibilización está pensada para sectores puntuales que cuentan con algún vínculo con activos reales o con el sector externo, aun cuando no generen divisas directamente mediante exportaciones.
Entre los posibles beneficiarios mencionó especialmente al sector de los desarrollos inmobiliarios y a pequeñas y medianas empresas. Según explicó, existen compañías que poseen activos o capital en el exterior y que podrían utilizarlos como respaldo para acceder al financiamiento, algo que hasta ahora encontraba mayores limitaciones dentro de la normativa vigente. El objetivo, según la mirada oficial, es generar nuevas alternativas para canalizar el ahorro en dólares hacia actividades productivas.
Bausili también se refirió a los límites establecidos para evitar una exposición excesiva del sistema bancario. La normativa permite que las entidades financieras destinen hasta un 15% de su capacidad prestable en moneda extranjera al financiamiento de empresas que no pertenecen al sector exportador. El presidente del Banco Central calificó ese límite como conservador y destacó que se establecieron exigencias adicionales para reducir el riesgo asociado al descalce entre los ingresos de las empresas y sus obligaciones en dólares.
El antecedente de la crisis de 2001 fue uno de los ejes centrales de su exposición. Bausili reconoció que las restricciones históricas sobre el otorgamiento de créditos en dólares surgieron luego de los problemas que generó el endeudamiento en moneda extranjera durante la etapa de la convertibilidad. Sin embargo, sostuvo que el nuevo esquema fue diseñado con mecanismos de control y monitoreo para evitar que una flexibilización normativa derive en una situación similar a la que afectó al sistema financiero argentino a comienzos de siglo.
Durante la charla, el funcionario explicó además que el sistema financiero ya registra un mayor nivel de utilización de los depósitos disponibles. Según los datos mencionados por Bausili, anteriormente se prestaba cerca del 23% del total de los depósitos existentes en el sistema, mientras que actualmente esa proporción habría ascendido al 55%. Para el titular del Banco Central, ese incremento demuestra un mayor dinamismo, aunque advirtió que determinados límites regulatorios pueden generar restricciones en algunos segmentos del mercado.
La decisión, de todos modos, mantiene abierto el debate sobre los riesgos del endeudamiento en moneda extranjera para empresas cuyos ingresos están mayoritariamente nominados en pesos. Una eventual modificación brusca del tipo de cambio podría aumentar significativamente el peso de las obligaciones financieras, por lo que la evaluación de la capacidad de pago y las condiciones prudenciales aplicadas por los bancos aparecen como elementos centrales dentro del nuevo esquema regulatorio. El propio BCRA sostiene que la flexibilización deberá mantenerse dentro de parámetros controlados.
De esta manera, Bausili salió a defender una de las últimas decisiones del Banco Central y buscó despejar las comparaciones con la crisis de 2001. El Gobierno apuesta a que los nuevos créditos en dólares permitan ampliar las opciones de financiamiento, particularmente para desarrollos inmobiliarios y algunas pymes, pero sin generar una expansión descontrolada del endeudamiento. El alcance real de la medida dependerá ahora de la demanda de las empresas, la disposición de los bancos y la evolución de las condiciones económicas y cambiarias en los próximos meses.
Con ayuda de La Nueva Mañana



