El Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos reclamó que se intervenga la Anmat luego de que trascendiera que el laboratorio investigado por el caso del fentanilo contaminado también habría comercializado de manera irregular otros medicamentos, entre ellos propofol y dopamina. La denuncia vuelve a poner bajo la lupa los controles sobre la producción y distribución de medicamentos de uso hospitalario.
Según la información incorporada a la causa que investiga el juez federal Ernesto Kreplak, la firma HLB Pharma Group S.A., vinculada al escándalo del fentanilo contaminado, habría comercializado durante años propofol y dopamina bajo certificados pertenecientes a otro laboratorio. El Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFyB), encabezado por Marcelo Peretta, sostuvo que estas revelaciones evidencian posibles fallas graves en los organismos encargados del control sanitario.
La investigación señala que los medicamentos eran comercializados bajo certificados correspondientes a Surar Pharma S.A., un laboratorio que había sido clausurado por la propia ANMAT en 2015. Sin embargo, según la información difundida, la situación habría continuado durante aproximadamente nueve años antes de que se adoptaran medidas sobre los productos involucrados.
El propofol y la dopamina son medicamentos utilizados en ámbitos hospitalarios y en tratamientos de alta complejidad. El primero es empleado como anestésico y sedante, mientras que la dopamina tiene usos vinculados al tratamiento de determinadas situaciones críticas. Por ese motivo, las irregularidades en torno a su elaboración, certificación o comercialización adquieren especial relevancia desde el punto de vista sanitario.
Desde el SAFyB reclamaron la intervención y auditoría de la ANMAT y del Instituto Nacional de Medicamentos (INAME). El sindicato planteó que no alcanza con investigar únicamente a la empresa y que también debe analizarse cómo fue posible que las presuntas irregularidades se extendieran durante tantos años sin una respuesta efectiva de los organismos de control.
La polémica se profundiza porque las irregularidades denunciadas aparecen en paralelo a la investigación por el fentanilo contaminado. La causa judicial busca determinar responsabilidades por la producción y distribución de medicamentos que habrían provocado graves consecuencias en pacientes de distintos centros de salud, mientras se incorporan nuevos elementos sobre el funcionamiento y los antecedentes de las empresas involucradas.
La propia ANMAT había informado previamente la existencia de deficiencias en las instalaciones productivas vinculadas a HLB Pharma Group y Laboratorios Ramallo. En inspecciones oficiales se detectaron problemas relacionados con áreas no habilitadas, productos inmovilizados y otros desvíos de calidad, antecedentes que posteriormente derivaron en medidas de inhibición y en actuaciones judiciales.
La aparición de los casos vinculados al propofol y la dopamina amplía ahora el debate sobre la responsabilidad estatal en la fiscalización de la industria farmacéutica. Para el gremio de farmacéuticos, la investigación debe avanzar sobre toda la cadena de decisiones y controles, incluyendo la actuación de los organismos que tenían la obligación de detectar y frenar posibles irregularidades.
El reclamo de intervención de la ANMAT abre así un nuevo capítulo en el escándalo sanitario. Mientras la Justicia investiga el caso del fentanilo contaminado, las denuncias sobre la comercialización irregular de otros medicamentos refuerzan las preguntas sobre los controles realizados durante los últimos años y sobre las responsabilidades que podrían surgir tanto en el ámbito privado como en los organismos estatales encargados de proteger la salud pública.



