Día de las Infancias: una fiesta sindical en medio de una Argentina donde 5,1 millones de chicos siguen siendo pobres

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La Unión Obrera Gráfica Cordobesa realizaró este sábado una jornada para las hijas e hijos de sus afiliados. Juegos, merienda y regalos serán parte de una celebración que también permite poner en discusión la situación de la infancia argentina, la pobreza y el rol de las organizaciones sindicales.

Este sábado 15 de agosto, la Unión Obrera Gráfica Cordobesa (UOGC) realizaó una fiesta por el Día de las Infancias para las hijas e hijos de sus afiliados.

La actividad comenzó desde las 16 horas en el SUM Gráficos, ubicado en Avellaneda 30, Córdoba, y contará con juegos, diversión, merienda y regalos.

Pero detrás de una celebración para los más chicos aparece una discusión mucho más profunda: ¿qué significa hablar de infancia en una Argentina donde millones de niños todavía viven en hogares pobres?

Más de 5 millones de chicos en hogares pobres

Los últimos datos de UNICEF, elaborados sobre información oficial correspondiente al segundo semestre de 2025, muestran que el 42,3% de las niñas, niños y adolescentes argentinos vive en hogares pobres.

Son aproximadamente 5,1 millones de chicos.

Además, el 9,4% se encuentra en situación de indigencia, alrededor de 1,1 millones de niñas, niños y adolescentes.

El dato representa una mejora respecto del peor momento registrado durante 2024. En el primer semestre de aquel año, la pobreza infantil había superado el 67%, afectando a más de 8 millones de chicos. Luego comenzó a descender hasta ubicarse en 52,7% en el segundo semestre de 2024 y finalmente en 42,3% durante el segundo semestre de 2025.

La discusión, entonces, no puede reducirse a decir que la pobreza infantil aumentó o disminuyó.

El dato político es otro: aun después de la recuperación, cuatro de cada diez chicos argentinos continúan viviendo en hogares pobres.

Y UNICEF advierte que la tendencia podría volver a deteriorarse: sus proyecciones ubican la pobreza infantil alrededor del 44,4% durante el primer semestre de 2026.

Cuando la pobreza entra en la vida cotidiana

La pobreza infantil no se limita a una cifra.

UNICEF señala que 7 de cada 10 hogares con niñas, niños y adolescentes recurrieron durante 2025 a alguna forma de ayuda, endeudamiento o venta de pertenencias para afrontar sus gastos.

Además, la pobreza golpea con mayor intensidad a determinados sectores. Alcanza al 74,8% de los chicos que viven en hogares donde la persona de referencia está desocupada y al 68,8% de quienes viven en hogares con un clima educativo muy bajo.

Es decir: la situación laboral de los adultos tiene una relación directa con las condiciones en las que crecen sus hijos.

Y ahí aparece una de las discusiones centrales del movimiento sindical.

Trabajo digno para los adultos, infancia protegida

La problemática de la pobreza también está vinculada con otro fenómeno que suele permanecer oculto: el trabajo infantil.

Los últimos datos nacionales específicos disponibles provienen de la Encuesta de Actividades de Niñas, Niños y Adolescentes (EANNA) 2016-2017. Ese relevamiento mostró que aproximadamente uno de cada diez chicos de entre 5 y 15 años realizaba alguna actividad productiva.

La situación era todavía más grave en las zonas rurales, donde la proporción prácticamente se duplicaba.

La Organización Internacional del Trabajo sostiene que el trabajo infantil está estrechamente relacionado con la pobreza, la informalidad y la falta de empleo decente para los adultos.

Por eso, combatir el trabajo infantil no significa solamente impedir que un niño trabaje.

También significa garantizar que los adultos tengan empleos dignos y salarios suficientes para sostener a sus familias.

El papel de los sindicatos

En ese contexto, una actividad como la organizada por la UOGC adquiere otra dimensión.

Un sindicato no solamente discute salarios y condiciones laborales. También representa a trabajadores que tienen familias, hijos, necesidades educativas, recreativas y sociales.

Una jornada con juegos, merienda y regalos puede parecer una actividad sencilla, pero también representa una forma de construir comunidad alrededor del mundo del trabajo.

Y en un contexto donde la infancia continúa atravesada por la desigualdad, que las organizaciones sindicales se involucren con las familias de sus afiliados también es una forma de política social desde la comunidad organizada.

Porque defender el trabajo de los adultos también implica defender las condiciones en las que crecen sus hijos.

¿Por qué todavía hay que hablar del Día de las Infancias?

El Día del Niño —actualmente denominado Día de las Infancias— no debería quedar reducido a una jornada comercial destinada a vender juguetes.

También puede convertirse en una oportunidad para volver a discutir algo elemental: todos los chicos tienen derecho a jugar, estudiar, alimentarse, tener una vivienda digna, acceder a la salud y crecer protegidos.

La propia Ley 26.061 establece un sistema de protección integral de los derechos de niñas, niños y adolescentes en Argentina.

Por eso, mientras millones de chicos continúen viviendo en condiciones de pobreza, la fecha conserva una importancia que va mucho más allá del regalo.

Este sábado, en el SUM Gráficos de Córdoba, habrá juegos, merienda y chicos disfrutando de una tarde distinta.

Y está bien que así sea.

Pero también vale la pena mirar más allá de la fiesta.

Porque una infancia digna no debería ser un regalo de un día: debería ser un derecho garantizado durante todo el año.

Y en esa discusión, el movimiento obrero también tiene algo para decir.

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