Un grupo de mujeres pertenecientes al pueblo wichí reclamó mayores medidas de seguridad para su comunidad, en un contexto atravesado por situaciones de violencia y preocupación por la protección de las familias. El pedido busca que las autoridades intervengan y garanticen respuestas concretas frente a una problemática que afecta especialmente a las mujeres y a los sectores más vulnerables de la población.
La protesta fue protagonizada por mujeres de la comunidad wichí de Santa María, ubicada en Santa Victoria Este, en la provincia de Salta. Las manifestantes decidieron cortar una ruta para visibilizar una situación que, según denunciaron, viene afectando desde hace tiempo a las familias del lugar y que combina problemas de seguridad, consumo problemático de sustancias y una fuerte sensación de abandono.
Uno de los reclamos centrales fue la instalación de un puesto policial permanente dentro o en las inmediaciones de la comunidad. Las mujeres sostienen que la presencia de efectivos es insuficiente para responder a los conflictos cotidianos y que la distancia con los centros urbanos dificulta la intervención rápida ante situaciones de violencia, robos u otros episodios que requieren asistencia inmediata.
Pero el pedido de seguridad está estrechamente vinculado con otra preocupación que las propias integrantes de la comunidad consideran urgente: el avance de las adicciones. Según expusieron durante la protesta, el consumo de sustancias se habría extendido dentro de la comunidad y estaría afectando incluso a niños y adolescentes. Las denunciantes señalaron que, en algunos casos, el inicio del consumo se produce a edades muy tempranas.
La situación adquiere una dimensión aún más compleja debido a la falta de estadísticas oficiales precisas sobre el impacto del consumo problemático de sustancias en las comunidades indígenas de la zona. Esta ausencia de información dificulta conocer la magnitud real del problema y diseñar políticas públicas específicas que contemplen las particularidades sociales, culturales y territoriales de las comunidades wichí.
Entre las denuncias realizadas durante la manifestación también apareció la preocupación por la circulación y el consumo de alcohol. El reclamo quedó reflejado incluso en una de las consignas difundidas desde la comunidad: “Roban el alcohol etílico del Centro de Salud”, una situación que evidencia el nivel de preocupación existente entre las familias y las dificultades que atraviesan los espacios destinados a brindar atención sanitaria.
Para las mujeres que encabezaron la protesta, la respuesta no puede limitarse únicamente a aumentar la presencia policial. El reclamo también pone sobre la mesa la necesidad de políticas integrales que incluyan prevención, atención de las adicciones, fortalecimiento del sistema de salud y acompañamiento para niños, adolescentes y familias afectadas por el consumo problemático.
La comunidad de Santa María se encuentra en Santa Victoria Este, una zona del norte salteño donde históricamente las comunidades originarias han enfrentado dificultades vinculadas con el acceso a servicios esenciales y la presencia del Estado. En ese contexto, la movilización de las mujeres wichí buscó instalar públicamente una problemática que, según expresaron, necesita respuestas urgentes antes de que la situación continúe agravándose.
El corte de ruta se convirtió así en una herramienta para exigir visibilidad y acciones concretas. Las mujeres de Santa María reclaman mayor seguridad, pero también una intervención estatal que aborde de manera integral las causas y consecuencias de la problemática que atraviesa a la comunidad. El desafío ahora será conocer qué respuesta brindarán las autoridades ante un pedido que reúne demandas de seguridad, salud y protección para las nuevas generaciones.



