El sector panadero atraviesa una situación crítica en Córdoba. Desde el Centro de Industriales Panaderos y Afines advirtieron que la caída del consumo y el incremento de los servicios, especialmente del gas, complican la continuidad de numerosos comercios.
Las panaderías de Córdoba atraviesan uno de los momentos más complejos de los últimos años. La caída del consumo, el aumento de los servicios y una estructura de costos cada vez más difícil de sostener pusieron en alerta al sector. Marcelo Caula, presidente del Centro de Industriales Panaderos y Afines de Córdoba (CIPAC), advirtió que la situación llegó a un punto en el que mantener las puertas abiertas se vuelve cada vez más complicado para muchos establecimientos.
El panorama resulta especialmente preocupante porque la crisis se registra durante los meses de invierno, una época que históricamente representa uno de los períodos de mayor consumo para las panaderías. Sin embargo, los datos del sector muestran una fuerte retracción en las ventas. Según las estadísticas difundidas por el CIPAC, la comercialización de pan francés y miñón cayó un 10% en comparación con años anteriores, mientras que el consumo de criollos se redujo alrededor de un 20%. El golpe más fuerte se observa en el rubro de facturas y especialidades, donde la baja alcanza el 50%.
La reducción del consumo refleja, según los referentes del sector, el impacto de la pérdida del poder adquisitivo sobre los hábitos de compra. Productos que tradicionalmente formaban parte de la compra cotidiana comenzaron a ser consumidos en menor cantidad o directamente dejaron de formar parte de algunas compras familiares. En ese escenario, las panaderías enfrentan una dificultad adicional: trasladar todos los aumentos de costos al precio final podría provocar una nueva caída de las ventas, dejando a los comercios atrapados entre costos crecientes y clientes con menor capacidad de compra.
Uno de los factores que más preocupa al sector es el aumento de las tarifas. De acuerdo con lo expresado por Caula, el costo del gas registró un incremento acumulado del 1.700%, un golpe directo para una actividad que depende de manera fundamental del funcionamiento de hornos y equipos de producción. Para una panadería, el gas no es un gasto secundario: forma parte de la estructura básica necesaria para elaborar diariamente pan, criollos, facturas y el resto de los productos.
A la suba de los servicios se suman otros costos que presionan sobre la rentabilidad de los comercios. Alquileres, salarios, impuestos, combustibles, mantenimiento de equipos e insumos forman parte de una ecuación que, para muchos pequeños y medianos establecimientos, resulta cada vez más difícil de equilibrar. El problema se agrava cuando las ventas no acompañan el ritmo de los aumentos, ya que cada incremento de costos obliga a decidir entre absorber una parte de la suba o trasladarla a precios con el riesgo de perder todavía más clientes.
La preocupación no se limita solamente a Córdoba. Desde el sector panadero advierten que la situación se replica en distintas regiones del país y que numerosas pequeñas y medianas empresas atraviesan dificultades para sostener su actividad. El escenario general de retracción del consumo también afecta al comercio cordobés: relevamientos realizados durante 2026 mostraron un aumento de la vacancia comercial en distintas zonas de la ciudad y testimonios de comerciantes que señalaron una reducción en la circulación y en el nivel de ventas.
En ese contexto, la advertencia de los panaderos vuelve a poner sobre la mesa la situación de las pequeñas empresas que dependen del consumo interno. El sector enfrenta una combinación compleja: por un lado, costos fijos que aumentan y, por otro, consumidores que restringen sus gastos. La preocupación es que, si esta tendencia se mantiene, algunos comercios podrían verse obligados a reducir su producción, ajustar su estructura o directamente cerrar sus puertas.
La situación planteada por el CIPAC expone así una realidad que preocupa a uno de los sectores tradicionales de la economía cordobesa. Con ventas que caen incluso en plena temporada invernal y con un fuerte incremento en el costo de los servicios, los panaderos reclaman condiciones que permitan sostener la actividad. “Está muy complicado seguir con las puertas abiertas”, resumió Marcelo Caula al describir un escenario en el que cada vez más comercios deben hacer cuentas para decidir cómo continuar.
Fuente: CBA24N



