Un informe del Instituto Argentina Grande advirtió que la Dirección Nacional de Vialidad ejecutó apenas una parte de los recursos recaudados mediante el impuesto a los combustibles, mientras el estado de las rutas nacionales en la provincia de Buenos Aires continúa deteriorándose. Según el relevamiento, la falta de inversión impacta directamente en la seguridad vial, la actividad productiva y la conectividad de miles de bonaerenses.
La investigación sostiene que la Dirección Nacional de Vialidad utilizó apenas un tercio de los fondos provenientes del impuesto a los combustibles destinados a infraestructura vial, acumulando una diferencia cercana a 1,35 billones de pesos sin ejecutar. De acuerdo con el estudio, esos recursos habrían permitido financiar obras de mantenimiento y mejora en una extensión equivalente a casi dos veces la totalidad de los 4.675 kilómetros de rutas nacionales que atraviesan la provincia de Buenos Aires.
El informe también señala que la provincia fue una de las jurisdicciones más afectadas por la reducción de la inversión nacional en infraestructura vial. Los datos indican que el recorte presupuestario alcanzó el 85,4 por ciento respecto de años anteriores, una situación que repercute en el deterioro progresivo de las rutas nacionales, muchas de las cuales presentan problemas de conservación, baches, banquinas deterioradas y falta de señalización adecuada.
Las consecuencias de esta situación son múltiples. Además de incrementar el riesgo de accidentes de tránsito, el deterioro de la red vial genera mayores costos para el transporte de mercaderías, dificulta la circulación de la producción agropecuaria e industrial y afecta el traslado cotidiano de miles de personas. Empresarios, transportistas y usuarios vienen reclamando desde hace tiempo una mayor inversión para garantizar la seguridad y el funcionamiento de los principales corredores nacionales.
El impuesto a los combustibles líquidos fue creado con el objetivo de financiar, entre otras finalidades, el mantenimiento y desarrollo de la infraestructura vial. Cada carga de nafta o gasoil incluye una porción destinada a ese fondo específico, por lo que distintos sectores cuestionan que los recursos recaudados no se reflejen en mejoras concretas sobre las rutas nacionales. Esa situación alimenta el malestar de conductores y transportistas, que afrontan mayores costos sin percibir obras acordes a lo aportado.
Desde distintos sectores productivos de la provincia de Buenos Aires también expresaron preocupación por el impacto económico que provoca el deterioro de la infraestructura vial. Las rutas nacionales son fundamentales para el transporte de alimentos, materias primas, combustibles y productos industriales, por lo que la falta de mantenimiento incrementa los tiempos de viaje, eleva los costos logísticos y reduce la competitividad de numerosas economías regionales.
Especialistas en infraestructura remarcan que la conservación preventiva resulta mucho menos costosa que la reconstrucción integral de rutas deterioradas. Por ese motivo, advierten que la subejecución presupuestaria no solo afecta la seguridad vial en el presente, sino que también incrementa el costo de las futuras reparaciones, ya que el deterioro de la calzada se acelera cuando no se realizan tareas periódicas de mantenimiento.
El informe del Instituto Argentina Grande volvió a poner en discusión el destino de los recursos obtenidos a través del impuesto a los combustibles y el nivel de ejecución del presupuesto destinado a la infraestructura vial. Mientras miles de automovilistas continúan abonando ese tributo cada vez que cargan combustible, el estado de numerosas rutas nacionales sigue generando preocupación entre usuarios, transportistas y sectores productivos, que reclaman una mayor inversión para garantizar caminos seguros y en condiciones adecuadas de circulación.
Fuente: Página12



