Nélida Noemí Moreno, José Luis Goyochea, Rosa Cristina Godoy y Carlos Cayetano Cruspeire tendrán finalmente su despedida en los lugares donde militaron y fueron secuestrados.
Casi medio siglo después de haber sido secuestrados, asesinados y desaparecidos por el terrorismo de Estado de la última dictadura cívico militar, Nélida Noemí Moreno, José Luis Goyochea, Rosa Cristina Godoy y Carlos Cayetano Cruspeire tendrán finalmente una despedida. Sus restos fueron identificados en mayo de 2026 en el predio del ex centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba, donde habían permanecido ocultos desde 1977. Sus familias les homenajearán en los territorios en dónde militaron y fueron secuestrados.
Durante casi medio siglo no hubo un cuerpo al que abrazar ni una tumba donde dejar una flor. Sólo quedaron los testimonios de los sobrevivientes que los habían visto con vida en La Perla, la certeza de que habían sido víctimas del terrorismo de Estado y una búsqueda que atravesó generaciones.
En mayo de este año, esa búsqueda encontró una respuesta: los restos de Nélida Noemí Moreno, José Luis Goyochea, Rosa Cristina Godoy y Carlos Cayetano Cruspeire fueron identificados entre los cuerpos ocultados por la dictadura en el predio del ex centro clandestino de detención que funcionó bajo la órbita del Tercer Cuerpo de Ejército, en Córdoba. Los cuatro habían sido secuestrados durante los últimos meses de 1977. Permanecieron cautivos en La Perla y fueron vistos allí por sobrevivientes antes de ser asesinados.
Las investigaciones permitieron reconstruir que en octubre de 1977 fueron trasladades juntos para ser fusilados. Sus cuerpos permanecieron ocultos durante 49 años. José Luis Goyochea había nacido en La Rioja, aunque desde 1965 vivía en Córdoba. Estudió Economía y luego Filosofía en la Universidad Nacional de Córdoba y trabajaba en el Departamento de Estadísticas de la Subsecretaría de Planeamiento provincial. Militaba en el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) junto con su compañera, Nélida Noemí Moreno, cordobesa, psicopedagoga egresada del Instituto Cabred y empleada administrativa de la Policía de Córdoba. En agosto de 1977, un grupo de tareas irrumpió en su casa del barrio General Paz y los secuestró delante de sus tres hijos pequeños: Pablo, Águeda y Ana. Los niños fueron criados por sus abuelos paternos en La Rioja mientras sus padres engrosaban la lista de los desaparecidos.
La historia de Rosa Cristina Godoy y Carlos Cayetano Cruspeire siguió un recorrido similar. Carlos, nacido en Buenos Aires, había estudiado en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA y trabajaba en una funeraria de Córdoba. Sus compañeros de Montoneros lo conocían como “Tito” o “Alejandro”. Rosa, oriunda de Villa Mercedes, San Luis, militaba en la Juventud Peronista. Juntos vivían en Córdoba junto a su hija Mariela y participaban del Grupo Scout San Francisco de Asís, en Villa Bosch.Carlos fue secuestrado en septiembre de 1977 en su lugar de trabajo. Horas más tarde, Rosa fue secuestrada en la vivienda familiar del barrio Bella Vista. Su hija quedó primero al cuidado de vecinos y luego fue criada por su abuela materna, en Caseros. Como Luis y Nelly, ambos fueron vistos con vida en La Perla antes de ser asesinados. Les cuatro fueron identificades en mayo pasado por el Equipo Argentino de Antropología Forense, en el marco de los trabajos que los profesionales realizaron entre septiembre y noviembre de 2025 en la zona conocida como Loma del Torito, linda te con el terreno donde funcionó La Perla.
Entre los 1200 fragmentos de restos humanos recogidos se identificó un hueso del pie de Goycoechea, uno de una mano de su compañera; uno del maxilar de Godoy y otro de un pie de su compañero. “Huesitos que duelen. Restos hallados juntos. Indicios de nuestra historia, destellos que insisten en llegar hasta nosotros”, definieron sus familiares en un comunicado en el que informaron los próximos homenajes. “Madres nuestras, Padres nuestros, hoy los abrazamos, los despedimos y les damos gracias por la valentía con la que vivieron la vida”, culminaron.
La identificación de sus restos puso fin a una de las incertidumbres más dolorosas que deja la desaparición forzada: no saber qué ocurrió con el cuerpo de un ser querido. También confirmó, una vez más, la dimensión del plan represivo desplegado en La Perla, uno de los mayores centros clandestinos de detención, tortura y exterminio del país, por donde pasaron miles de personas secuestradas y del que muy pocas lograron salir con vida. Ahora comienza el tiempo de la despedida.
Las ceremonias de homenaje comenzarán el 24 de julio, a las 18, con una misa de cuerpo presente en la Basílica Nuestra Señora de la Merced, en la Ciudad de Buenos Aires. Allí serán homenajeados conjuntamente José Luis Goyochea, Nélida Moreno, Rosa Cristina Godoy y Carlos Cayetano Cruspeire.El 1° de agosto, en el marco de las actividades por los 50 años del martirio de Monseñor Enrique Angelelli, los restos de Luis y Nelly serán despedidos en Punta de los Llanos, La Rioja. Al día siguiente se realizará una peña homenaje en la capital provincial. La despedida de Rosa y Carlos será el 12 de septiembre en la Capilla San Francisco de Asís, de Villa Bosch, el barrio donde ambos habían construido buena parte de su militancia y de su vida comunitaria.
Fuente: Pagina 12



