Es imprescindible desbaratar esta democracia colonizada por los poderes fácticos para ir hacia un nuevo Pacto Constituyente capaz de alumbrar una nueva institucionalidad que abra las puertas a la participación y protagonismo popular en el marco de una democracia plebiscitaria.
Es necesario el debate del Movimiento Popular en esta etapa signada por la frustración, la bronca y la tentación latente de resignar nuestro autogobierno como clase a cuarenta y tres años de esta democracia fallida.
Hoy, más que nunca, el desafío consiste en llevar a la práctica nuestros ideales de emancipación social y de defensa del derecho al trabajo, a la salud, a la vivienda, a la educación y al buen vivir.
Estamos transitando una democracia que se perdió en lo económico, degradó en lo social y ha comenzado a romperse en lo político e institucional, lo que implica reconocer la crisis terminal del formato de democracia representativa por una razón muy simple: Los representados descreen de sus representantes.
No sirve administrar lo dado. Hay que dar vuelta la taba. Y para eso hace falta, ante todo, estar convencidos de que es falso que no se pueda cambiar este presente de oprobio y entrega nacional.
Si les parece, vamos a pensarlo y debatirlo juntos.
La resignación no hace historia.
Buen sábado insurrectos.
Por Carlos Giulani



