“Carnerismo exacerbado”, el lapidario editorial de Víctor Hugo Morales

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En su editorial, el periodista y conductor de La Mañana cuestionó al Gobierno por su alineación con las grandes corporaciones internacionales y la gestión de Donald Trump y aseguró que “la sumisión es mucho más de lo que le piden”.

El sentido colonial se impone:

Se le paga a los buitres cuando para los discapacitados no hay plata.

Un diputado de apellido Hartfield dice que los buitres en realidad son aliados de la Argentina.

Otro manifestó que el capital no tiene patria, por eso pagan lo que sea. Tal cual.

El gobierno esperó hasta ver qué hace Trump para condolerse de la tragedia venezolana. Parece mentira.

Además, se aprueban los renunciamientos del Súper RIGI en diputados. Se entrega agua y tierras a los tecnoamericanos.

Se va a aprobar que se venda la tierra que sea, la que quieran, a los extranjeros. Ayer no lo concretaron para proteger a Adorni, entonces tiraron abajo la sesión. Pero en cuanto vuelvan, lo van a votar.

Milei va a la fiesta de la independencia nacional, pero es otra, es con el himno de Estados Unidos. Y el rojo resplandor de los cohetes, las bombas estallando en el aire, dieron la prueba a través de la noche que nuestra bandera todavía está allí. Letra del himno.

Caputo está en la ventanilla para atender a sus clientes de Wall Street y recibe los plácemes de sus viejos empleadores del JP Morgan y los fugadores argentinos.

Consigue cinco mil millones más de préstamo, hundiendo la pala como los cavadores de tumbas en las películas, ¿vio? La dependencia está asegurada de por vida.

El anuncio de hace dos meses sobre el comienzo de los mejores años de la vida de los argentinos nos hace reír. Tiene alguna falla o entendimos mal.

El horizonte es rojo deuda con las llamas cada vez más cercanas. Como del África, los diamantes, los prestamistas se llevarán también, a falta de elefantes, hasta los cuernos de los toros.

Lo más abrumador fue la indecisión para solidarizarse con Venezuela. Si el gobierno no se siente libre para eso, la sumisión es mucho más de lo que le piden. La innecesaria aclaración de las ideologías incompatibles también responde a ese carnerismo exacerbado. No fuera cosa que Trump le reprochara el gesto.

Cuando Agustín Rossi, en su alocución en Diputados, acusó al gobierno de las corporaciones de gobernar para los ricos, no se refería solamente a los jeques empresarios. El entramado que se defiende diciendo que el capital no tiene patria, es internacional.

Y Milei, como hermoso amigo del bar, llega con la servilleta en el brazo, muy amable, y le pregunta a todos, a cada uno de los clientes, ¿qué le sirvo, señor? O, ¿lo de siempre, señor?

Por eso es que no hay que poner la vida en pausa. El que abandona no tiene premio, como dice el Indio. Y allá vamos.

Fuente : Pagina 12

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