A contramano del relato oficial: afirman que el consumo acumula una caída de 16 puntos desde enero de 2023

Economia
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Mientras el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, sostienen que la economía atraviesa una etapa de recuperación y destacan indicadores positivos vinculados al consumo, distintos informes privados y relevamientos sectoriales advierten que el nivel de gasto de los hogares continúa muy por debajo de los registros previos a la crisis. Según datos difundidos en las últimas semanas, el consumo acumulado se encuentra aproximadamente 16 puntos por debajo de los niveles observados en enero de 2023, reflejando las dificultades que aún enfrenta una parte importante de la población para recuperar su poder adquisitivo.

La discusión sobre el estado real del consumo se convirtió en uno de los principales ejes del debate económico argentino. Desde el Gobierno nacional destacan la desaceleración de la inflación, la recuperación de algunos sectores productivos y determinados indicadores de actividad como señales de una mejora económica sostenida. Sin embargo, diversas mediciones privadas muestran que el consumo masivo todavía no logra recuperar el terreno perdido durante los años de crisis e inflación elevada.

Uno de los datos que genera preocupación es la persistente debilidad observada en supermercados, autoservicios y comercios de cercanía. Según relevamientos recientes, una gran parte de las empresas del sector considera que la baja demanda es el principal obstáculo para expandir sus operaciones. Incluso, las expectativas de crecimiento para los próximos meses continúan siendo moderadas, con escasas previsiones de aumento en los pedidos a proveedores o en la contratación de personal.

Los informes también señalan que la caída del consumo no afecta de manera uniforme a todos los rubros. Los alimentos y productos de consumo masivo continúan mostrando señales de debilidad, mientras que algunos bienes específicos presentan comportamientos más favorables. Entre los casos más notorios aparece el consumo de carne vacuna, que acumula varios meses consecutivos de retroceso, reflejando el impacto de la pérdida de poder adquisitivo sobre las decisiones de compra de las familias argentinas.

Otro indicador utilizado para medir el comportamiento de los hogares es la recaudación del IVA en términos reales. Diversos estudios privados registraron retrocesos en este indicador durante los últimos meses, lo que suele interpretarse como una señal de menor dinamismo en las ventas. A esto se suman caídas en algunas operaciones con tarjetas de crédito y una menor actividad en determinados segmentos comerciales vinculados al entretenimiento y la recreación.

La situación se produce en un contexto económico complejo. El Gobierno logró reducir significativamente la inflación respecto de los niveles registrados a fines de 2023 y durante 2024, uno de los objetivos centrales de su programa económico. No obstante, distintos especialistas sostienen que la estabilización de precios todavía no se tradujo plenamente en una recuperación homogénea de los ingresos y del consumo interno.

Desde la administración de Javier Milei sostienen que la mejora de los salarios reales observada en algunos sectores terminará impulsando una recuperación más sólida del mercado interno. La visión oficial plantea que el crecimiento económico comenzará a derramarse progresivamente sobre el conjunto de la población, favoreciendo una expansión del consumo durante los próximos meses. Esta perspectiva es compartida por sectores que valoran la consolidación del equilibrio fiscal y la desaceleración inflacionaria.

Por el contrario, economistas críticos del rumbo económico consideran que la recuperación todavía presenta importantes limitaciones. Señalan que el ajuste fiscal, la caída del empleo en algunos sectores y la reducción del gasto público continúan condicionando la capacidad de compra de amplios sectores sociales. Según esta mirada, la mejora macroeconómica aún no logró reflejarse plenamente en la economía cotidiana de millones de argentinos.

La evolución del consumo será uno de los indicadores más observados durante el resto de 2026. Tanto el Gobierno como la oposición coinciden en que el comportamiento de esta variable será determinante para evaluar el impacto real de las políticas económicas implementadas desde diciembre de 2023. Mientras el oficialismo apuesta a una recuperación gradual basada en la estabilidad macroeconómica, los datos actuales muestran que el debate sobre el poder adquisitivo y la capacidad de consumo de los hogares continúa abierto.

Fuente: Minuto Uno

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