Intoxicaciones por monóxido de carbono: cómo prevenir accidentes durante el invierno

gas
Share on facebook
Facebook
Share on pinterest
Pinterest
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on email
Email

Con la llegada de las bajas temperaturas, aumentan los riesgos de intoxicación por monóxido de carbono, un gas invisible y altamente peligroso que provoca miles de casos de intoxicación cada año en Argentina. Especialistas y organismos de salud recomiendan extremar las medidas de prevención para evitar accidentes que pueden tener consecuencias fatales.

El monóxido de carbono, conocido como el “asesino silencioso”, es un gas que no tiene olor, color ni sabor, por lo que resulta imposible detectarlo sin instrumentos específicos. Se produce por la combustión incompleta de materiales como gas, leña, carbón, kerosene o nafta, y puede acumularse rápidamente en ambientes cerrados cuando no existe una ventilación adecuada.

Cada invierno se registra un incremento significativo de casos de intoxicación en todo el país. Según datos sanitarios, durante 2026 ya se notificaron cientos de casos y varias muertes asociadas a la inhalación de monóxido de carbono, especialmente en regiones donde las bajas temperaturas obligan a intensificar el uso de sistemas de calefacción.

Los especialistas advierten que los síntomas suelen confundirse con cuadros gripales o problemas digestivos. Entre las señales de alerta más frecuentes aparecen dolor de cabeza, mareos, náuseas, vómitos, somnolencia, debilidad, cansancio y confusión. En situaciones más graves pueden presentarse convulsiones, pérdida del conocimiento e incluso paro cardiorrespiratorio.

Una de las principales recomendaciones es realizar una revisión anual de todos los artefactos a gas mediante un gasista matriculado. Estufas, calefones, termotanques, cocinas y calderas deben ser inspeccionados antes del inicio del invierno para detectar posibles fallas de combustión o problemas en los conductos de evacuación de gases.

Los expertos también destacan la importancia de mantener los ambientes ventilados durante todo el año, incluso en los días más fríos. Abrir ventanas unos centímetros y generar ventilación cruzada permite renovar el aire y evitar la acumulación de gases tóxicos dentro de la vivienda. Además, se recomienda verificar que las llamas de los artefactos sean de color azul y no amarillas o anaranjadas, ya que esto puede indicar una combustión deficiente.

Otra medida clave es evitar prácticas peligrosas que todavía son frecuentes en muchos hogares. Los especialistas insisten en no utilizar hornallas ni hornos para calefaccionar ambientes, no instalar calefones en baños o espacios cerrados y nunca encender motores, grupos electrógenos o vehículos dentro de garajes sin ventilación. Estas situaciones figuran entre las causas más habituales de intoxicación grave.

La instalación de detectores de monóxido de carbono aparece como una herramienta fundamental para la prevención. Estos dispositivos emiten una alarma cuando detectan concentraciones peligrosas del gas, permitiendo actuar antes de que se produzca una intoxicación. Los especialistas recomiendan colocarlos cerca de dormitorios y artefactos de combustión, además de controlar periódicamente el estado de las baterías.

En caso de sospechar una intoxicación, la recomendación es actuar de inmediato: abrir puertas y ventanas, apagar los artefactos, abandonar el ambiente contaminado y buscar atención médica urgente. La rapidez en la respuesta puede ser determinante para evitar consecuencias graves y salvar vidas. La prevención, el mantenimiento adecuado de los equipos y la ventilación constante continúan siendo las herramientas más efectivas para enfrentar uno de los riesgos más silenciosos del invierno.

Fuente: Filo News

Scroll al inicio