La informalidad laboral en Uruguay registró un nuevo incremento durante 2025 y llegó al 22,8% de las personas ocupadas, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). El indicador confirma un retroceso en la tendencia de mejora que el país había mostrado en años anteriores y vuelve a poner el foco sobre las desigualdades estructurales del mercado de trabajo, especialmente entre el interior y Montevideo.
De acuerdo con el informe, el aumento de la informalidad implica que casi uno de cada cinco trabajadores uruguayos no realiza aportes a la seguridad social, lo que lo deja fuera de la cobertura de jubilaciones, seguro de salud y otros derechos laborales básicos. El dato marca un cambio respecto a la tendencia de desaceleración que el país venía mostrando en los últimos años.
El fenómeno no se distribuye de manera homogénea en el territorio. Los niveles más altos de informalidad continúan concentrándose en departamentos del norte y el litoral, donde las actividades económicas suelen estar más vinculadas a sectores de baja productividad, comercio informal y empleos estacionales. En contraste, Montevideo mantiene niveles relativamente más bajos debido a una mayor formalización del empleo en servicios, administración y actividades profesionales.
El informe del INE también advierte que la informalidad laboral está fuertemente asociada a la estructura productiva del país. Las micro y pequeñas empresas, junto con trabajadores por cuenta propia, concentran la mayor parte de los empleos no registrados. Este fenómeno se intensifica en sectores como el comercio minorista, la construcción, la gastronomía y los servicios personales.
Otro de los factores que influye en el crecimiento del empleo informal es la dinámica del mercado laboral en contextos de baja productividad o escaso crecimiento económico. En ese escenario, muchas personas ingresan al mercado de trabajo a través de ocupaciones sin registro formal, ya sea por falta de oportunidades o por la necesidad de ingresos inmediatos.
Especialistas señalan que, aunque Uruguay mantiene uno de los niveles de informalidad más bajos de América Latina, el incremento reciente es una señal de alerta. El promedio regional supera ampliamente el 40%, lo que ubica al país en una situación comparativamente mejor, pero con desafíos persistentes en materia de calidad del empleo.
El aumento al 22,8% también impacta en la sostenibilidad del sistema de seguridad social, ya que reduce la base de aportantes y genera tensiones a mediano plazo en el financiamiento de jubilaciones y prestaciones. Además, profundiza la desigualdad entre trabajadores formales e informales, especialmente en acceso a derechos laborales y protección social.
En ese contexto, economistas y organismos internacionales recomiendan políticas de formalización que combinen incentivos fiscales, reducción de costos de contratación y simplificación administrativa, junto con estrategias de desarrollo productivo que permitan generar empleo de mayor calidad.
Mientras tanto, el mercado laboral uruguayo muestra un escenario mixto: niveles de empleo relativamente estables, pero con una proporción creciente de trabajadores en condiciones de informalidad, lo que vuelve a instalar el debate sobre la calidad del trabajo más allá de la cantidad de puestos disponibles.
Fuente: Ámbito Financiero



