A casi dos años de su creación, el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) se consolidó como una de las principales herramientas del Gobierno nacional para atraer capitales destinados a sectores estratégicos. Energía, minería, infraestructura y siderurgia concentran la mayor parte de las iniciativas aprobadas, configurando un nuevo mapa productivo que abarca desde Vaca Muerta hasta los salares del norte argentino. Según los últimos datos disponibles, los proyectos aprobados ya superan los 22.500 millones de dólares comprometidos, mientras que las iniciativas presentadas y en evaluación exceden ampliamente los 80.000 millones de dólares.
El mapa de inversiones impulsadas por el RIGI tiene una marcada concentración en las provincias de Río Negro, Neuquén, San Juan, Salta, Catamarca, Jujuy, Mendoza, Buenos Aires y Santa Fe. Allí se desarrollan proyectos vinculados a hidrocarburos, minería de litio, cobre, oro y plata, energías renovables, infraestructura logística y producción siderúrgica.
Uno de los emprendimientos más importantes es el proyecto VMOS (Vaca Muerta Oleoducto Sur), impulsado por empresas como YPF, Vista, PAE, Pluspetrol, Chevron y Shell. La obra prevé una inversión cercana a los 2.500 millones de dólares para conectar la producción petrolera neuquina con la costa atlántica de Río Negro, facilitando exportaciones de crudo.
También sobresale la iniciativa de licuefacción de gas natural liderada por Southern Energy, integrada por Pan American Energy y Golar LNG, con una inversión estimada en casi 6.900 millones de dólares. El proyecto busca convertir a Río Negro en una plataforma exportadora de Gas Natural Licuado (GNL) hacia mercados internacionales.
En minería, las inversiones se concentran principalmente en el denominado “triángulo del litio”. En Salta avanzan proyectos de Río Tinto y otras compañías internacionales, mientras que en Jujuy se destaca la ampliación de la mina Cauchari-Olaroz, con más de 1.100 millones de dólares comprometidos para duplicar su capacidad productiva. Catamarca también concentra inversiones relevantes en explotación y procesamiento de litio.
San Juan aparece como otra de las provincias protagonistas gracias a los proyectos cupríferos y auríferos. Entre ellos sobresalen Los Azules, Gualcamayo y la ampliación de Veladero, que en conjunto movilizan miles de millones de dólares destinados a la extracción de cobre, oro y plata.
Por su parte, Mendoza incorporó iniciativas vinculadas tanto a energías renovables como a minería. Allí se desarrollan proyectos solares de gran escala y el emprendimiento minero San Jorge, considerado uno de los más importantes de cobre y oro en la región cuyana.
En Buenos Aires y Santa Fe las inversiones están más vinculadas al desarrollo industrial e infraestructura. Entre ellas figuran la nueva planta siderúrgica de Sidersa en San Nicolás, el parque eólico de Olavarría y un puerto multipropósito en Timbúes destinado a fortalecer la logística exportadora del país.
De acuerdo con diversos relevamientos, más del 95% de las inversiones aprobadas hasta el momento se concentran en minería e hidrocarburos, lo que demuestra el peso estratégico que tienen los recursos naturales dentro de la política de atracción de capitales impulsada por el Gobierno nacional.
Sin embargo, el debate sobre el RIGI continúa abierto. Mientras el oficialismo sostiene que el régimen permite captar inversiones que de otro modo no llegarían al país, sectores opositores y organizaciones sociales cuestionan el costo fiscal de los beneficios otorgados y advierten sobre el riesgo de profundizar un modelo económico basado principalmente en la exportación de recursos naturales.
Actualmente existen entre 35 y 39 proyectos presentados por montos que oscilan entre los 81.000 y los 121.000 millones de dólares, aunque una parte importante continúa en proceso de evaluación. Los proyectos ya aprobados representan la porción más avanzada de ese universo y muestran hacia dónde se dirige el flujo de inversiones en la Argentina de los próximos años.
Fuente: Ámbito Financiero



