General Motors toca fondo en Argentina: quedó última entre las terminales y produjo apenas 16.586 vehículos en todo 2025

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La crisis de General Motors en Argentina alcanzó uno de sus puntos más críticos en décadas. Según los datos publicados por la Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA), la automotriz estadounidense produjo apenas 16.586 vehículos durante 2025, ubicándose en el último lugar entre las terminales que actualmente fabrican automóviles en el país. El resultado refleja el profundo deterioro que atraviesa la planta de Alvear, en Santa Fe, y expone las dificultades que enfrenta una compañía que supo ser una de las protagonistas históricas de la industria automotriz argentina.

La cifra adquiere una dimensión aún más impactante cuando se la compara con el desempeño de otras terminales. Mientras General Motors cerró el año con poco más de 16 mil unidades fabricadas, la industria automotriz nacional alcanzó una producción total de 490.876 vehículos. En ese escenario, Toyota se consolidó como líder absoluto con más de 180.000 unidades producidas, seguida por Ford, Stellantis, Volkswagen y Renault, todas muy por encima de los registros de la firma norteamericana.

El complejo industrial de Alvear, ubicado en las afueras de Rosario, atraviesa una situación particularmente delicada. Actualmente toda la producción nacional de General Motors depende exclusivamente del modelo Chevrolet Tracker, un SUV compacto que se transformó en el único vehículo fabricado por la compañía en Argentina tras la discontinuación de otros proyectos industriales. Durante 2025, las 16.586 unidades producidas correspondieron íntegramente a ese modelo.

La dependencia de un único vehículo dejó a la empresa especialmente expuesta frente a las fluctuaciones de la demanda regional. Gran parte de la producción de la planta santafesina está destinada a la exportación, principalmente hacia Brasil. Sin embargo, la desaceleración de ese mercado, sumada a una creciente competencia de vehículos importados y a los cambios en las estrategias globales de la compañía, golpearon de lleno la actividad industrial de la terminal.

Durante los últimos meses la empresa implementó múltiples medidas de ajuste para intentar adecuar sus costos al nivel actual de actividad. Entre ellas se incluyeron suspensiones periódicas de la producción, paradas técnicas prolongadas y programas de retiros voluntarios. Según trascendió, la compañía llegó a proyectar una reducción significativa de su plantel de trabajadores como parte de un proceso de reestructuración destinado a sostener la operación local.

La situación de General Motors contrasta fuertemente con el desempeño de otros fabricantes radicados en Argentina. Toyota produjo más de diez veces el volumen alcanzado por GM, mientras que Ford, impulsada por la fabricación de la Ranger, también registró niveles muy superiores. Incluso Renault, que atraviesa una etapa de transición productiva, logró superar ampliamente las cifras obtenidas por la planta de Alvear.

El escenario también refleja los cambios que atraviesa la industria automotriz regional. La creciente presencia de vehículos importados, especialmente provenientes de Brasil, México y Asia, sumada a la transformación tecnológica del sector y la expansión de nuevas formas de movilidad, está obligando a las terminales a redefinir sus estrategias productivas. Algunas empresas avanzan en nuevos proyectos industriales, mientras otras enfrentan dificultades para sostener sus niveles históricos de producción.

A pesar del complejo panorama, General Motors mantiene expectativas sobre la continuidad de sus operaciones en el país. La empresa trabaja en la adaptación de la planta santafesina para futuras actualizaciones de la Chevrolet Tracker y analiza alternativas que permitan recuperar competitividad dentro de la región. No obstante, la incertidumbre sigue siendo elevada y el futuro de la operación argentina continúa dependiendo en gran medida de la evolución de los mercados de exportación.

La historia reciente de General Motors en Argentina vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre el presente y el futuro de la industria nacional. Con una producción que cayó a niveles mínimos históricos, una estructura industrial fuertemente reducida y una dependencia creciente de factores externos, la automotriz enfrenta uno de los desafíos más importantes desde su regreso al país en la década de 1990. Para los trabajadores, proveedores y comunidades vinculadas a la actividad automotriz, el desempeño de la planta de Alvear se convirtió en un indicador clave para medir la salud de uno de los sectores más emblemáticos de la economía argentina.

Fuente

InfoGremiales, Asociación de Fábricas de Automotores (ADEFA) y reportes de la industria automotriz argentina.

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