Milei, con un telón de fondo plagado de escándalos bizarros, corrupción e incompetencia

Javier Milei
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El gobierno libertario está atrapado en su propia lógica destructiva: puertas afuera solo muestra más ajuste, quita de derechos, baja de salarios y desempleo; puertas adentro, corrupción, negocios y pelea feroz entre Karina Milei y Santiago Caputo. 

Durante los días en los cuales está transcurriendo la conmemorativa semana patriótica un aluvión de malas noticias cae –incesantemente, y minuto a minuto- sobre la ciudadanía argentina, provenientes de la administración gubernamental nacional, con la imprescindible colaboración, en varios casos, de los poderes legislativo y judicial. Leyes y decretos perjudiciales en grado máximo para la población –como el recorte de subsidio del gas para las zonas frías, o el desacato del Ejecutivo para cumplir con el financiamiento universitario, por ejemplo- cuentan para su implementación con la colaboración cómplice de numerosos legisladores “opositores” –enviados por los gobernadores a los cuales responden- para ser sancionadas, y/o con el nulo accionar de la justicia para poner freno a los estragos. Todo ello tiene lugar con un telón de fondo plagado de escándalos bizarros, de corrupción, inmoralidad e incompetencia que han destruido –y destruyen-, a la vista de todo el mundo, el poder de la figura de Javier Milei y la investidura presidencial.

Argentina en manos de Milei y su equipo (unos locos de remate).

La admiración de Milei por la administración de Carlos Menem –sobre fines del siglo pasado- fue declamada por el actual Presidente en cuanta ocasión pudo. Hoy Milei, ya empoderado, procede a continuar copiando -en cuanto le es posible- las trágicas  políticas que asumiera el riojano durante sus mandatos. Los pasos que ha ido dando hasta hoy son: un seguidismo ciego a los mandatos de los EE.UU., las desregulaciones a favor de los grandes capitales –en lo posible extranjeros-, y los desfinanciamientos  de todos los organismos del estado que sostienen la integridad  de la Nación. Durante los días recientemente pasados, los que corren, y los próximos inmediatos, Argentina se desprenderá –tal es la intención de Milei y su equipo-, mediante privatizaciones escandalosas, de cuanta empresa u organismo pueda. De todo lo recaudado nada irá en beneficio de los ciudadanos. Pero, más allá del remate, Milei y su equipo saben que los dólares que se obtengan de las entregas son apenas una gota mínima de combustible para transitar un corto tiempo –por ejemplo hasta las elecciones de noviembre en EE.UU.- tratando de evitar el descalabro total (en lo económico, lo político, y lo social). Los ejemplos de lo que actúa el gobierno de Milei sobre el río Paraná –llamado Hidrovía para confundir- , la compra de aviones inservibles para las FF.AA., y la transportadora de energía Transener, sirven de muestra de las intenciones de la total entrega de soberanía que pretende llevar adelante la actual administración nacional.

De internas, gangrenas, y la inutilidad del Presidente.

La ferocidad y la virulencia con la que las facciones internas del gobierno de Milei se atacan recíprocamente es de un voltaje tal que pone en riesgo el funcionamiento mínimo del organismo gubernamental. Los bandos en combate son en sí mismo unas pésimas caricaturas de cualquier organización política – de cualquier lugar del mundo-, pero están enquistadas en el Gobierno. En este estado de situación por un lado Karina Milei –la “hermana repostera”, “el jefe”, o la “3%”- se ha propuesto asumir el control total de las riendas del gobierno de su hermano, y para alcanzar su propósito no ha dudado en atacar mortalmente a Santiago Caputo –el “Mago del Kremlin”-, quien conformara hasta hace poco, junto a ella y el presidente, el núcleo durísimo del poder (el famoso “triángulo de hierro”). El ataque de la “repostera” constó, primeramente, del apoderamiento de ciertas carteras y/o “cajas de recaudación” que estaban en las manos de Caputo, pero luego ha decidido ir directamente por su cabeza poniéndolo al presidente entre la espada y la pared: Es él o yo –es lo que le habría dicho a su hermano-. El ataque de la “3%” despertó la furia del “Mago”, Santiago Caputo, quien, al saber que Karina es invulnerable, ha desplegado una masiva descarga de artillería pesada sobre los funcionarios y políticos más próximos a los afectos e intereses de ella –léase Adorni, los Menem, etc.-. El contraataque del “Mago” –aunque él propone resolver la interna “a los tiros”- se ejecuta en el territorio vital de existencia del mundo libertario: las redes sociales -y el poder de destrucción es mayúsculo-. Tuits, retuits, liberación de informaciones de todo tipo al periodismo, conforman la parte principal de la embestida contra las tropas de “la repostera”. Pero, como si esto fuera poco, apareció a dar combate por su cuenta la inefable -internamente denominada “eterna traidora”- Patricia Bullrich, quien al ver que el gobierno de Milei pareciera desintegrase como un terrón de azúcar en un café, ha decidido “mostrar músculo”, haciéndole saber a propios y extraños que ella está para cosas mayores –como ser el reemplazo presidencial ante el fracaso de Milei-. La, según Milei, “ex montonera pone bombas”, para avanzar en pos de sus intereses a comenzado a sostener una serie de reuniones secretas – que ha dejado saber a todo el mundo con políticos (como Macri y Villarruel), empresarios  y demás factores del poder real argentino. En reacción a los comportamientos de Bullrich – como el emplazamiento a Adorni para que presente su declaración jurada- Karina la corrió  de las reuniones de Gabinete. El entorno de Bullrich, luego del corrimiento, advirtió: “Ahora que se la banquen”. En medio de esta interna que parece destrozar el cuerpo del Gobierno, como una gangrena avanzada -que necrosa incesantemente las partes del organismo afectado-, el presidente, Javier Milei, se muestra como una figura inútil, incompetente e incapaz  de ordenar su propia tropa. La falta de autoridad expuesta por el  presidente -para resolver este entuerto- es de proporciones descomunales. Y como consecuencia de la falta de orden también la ciudadanía asiste hoy a ver al poder de los grandes grupos mediáticos –y a la mayoría de sus periodistas- atolondrados y confundidos, sin saber muy bien qué línea seguir, ni a quiénes responder. Que algunos conductores mediáticos comprometidos totalmente con la administración Milei hayan comenzado a cuestionar al propio presidente no es algo menor al momento de evaluar el estado de descomposición interna del Gobierno nacional. 

Apostillas de cierre. Los audios de la vergüenza y la inmoralidad, y el club del trueque de Milei.

 Sobre los últimos días de la semana se han “filtrado” una serie de audios del presidente Milei con una “alternadora presidencial” –decimos así porque la mujer reconoció haber tenido relaciones con Alberto Fernández-. Lo que resulta escandaloso de estas grabaciones -mas allá de la vulgaridad del lenguaje prostibulario presente en las conversaciones – es que cualquiera tenga acceso a grabar al Presidente. Además, la mujer que grabó dijo que la vedette “Yuyito” –mientras fue novia de Milei- tenía acceso al teléfono del presidente, y que le revisaba las conversaciones. ¿Y la seguridad de los secretos de estado que contiene el celular presidencial? Bien, gracias. También se supo en la semana patriótica que el ejército debió trocar una tonelada de membrillo a cambio del arreglo de un vehículo militar (una camioneta 4×4 modelo 2010). Dadas las actuales circunstancias podríamos preguntarnos hasta qué punto de indignidad están dispuestos a tolerar aquellas personas que integran los diferentes estamentos constitutivos de una sociedad –la argentina- que da la impresión de mostrar una indolencia absoluta ante el aberrante espectáculo de la demolición de la Nación que conforman.

Por Flavio Colazo

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