El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, se reunió con el presidente Javier Milei para anunciar una inversión estimada en USD 25.000 millones en el marco del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una de las apuestas más fuertes del Gobierno nacional para atraer capitales extranjeros.
Según trascendió, el proyecto estaría vinculado al desarrollo energético y a la expansión de infraestructura estratégica para potenciar exportaciones desde Vaca Muerta, uno de los principales reservorios de hidrocarburos no convencionales del mundo.
La noticia fue presentada por el oficialismo como una señal de confianza de los mercados y un paso decisivo para convertir a Argentina en un jugador global del negocio energético. Sin embargo, desde distintos sectores políticos, sindicales y sociales comenzaron a surgir fuertes cuestionamientos sobre el verdadero impacto del RIGI y el grado de control que tendrá el Estado sobre estos proyectos.
El Gobierno celebra “la lluvia de inversiones”
Desde Casa Rosada destacaron que la iniciativa permitiría acelerar obras de infraestructura, aumentar exportaciones y generar divisas en medio de una economía golpeada por el ajuste y la recesión.
El encuentro entre Milei y Marín se produjo en un contexto donde el Gobierno busca mostrar señales de recuperación económica y respaldo empresarial luego de meses de caída del consumo, despidos y conflictos sociales.
Críticas: “Beneficios para corporaciones y pérdida de soberanía”
Mientras el oficialismo festeja el anuncio, sectores opositores cuestionan que el RIGI otorga beneficios impositivos, cambiarios y aduaneros extraordinarios a grandes corporaciones por décadas, reduciendo la capacidad de intervención del Estado nacional y de las provincias.
Las críticas apuntan especialmente a la posibilidad de que empresas extranjeras puedan girar utilidades al exterior con menores restricciones y operar con marcos regulatorios especiales, algo que para muchos representa una nueva etapa de privatización encubierta de recursos estratégicos.
Además, advierten que este tipo de inversiones suelen generar grandes ganancias para grupos concentrados mientras el impacto en empleo genuino y desarrollo local termina siendo mucho menor al prometido.
Vaca Muerta, el gran botín energético
El megaproyecto vuelve a poner en el centro de la escena a Vaca Muerta, considerada una de las principales reservas energéticas del planeta. El Gobierno apuesta a transformar ese potencial en dólares rápidos mediante exportaciones masivas de petróleo y gas.
Sin embargo, el debate de fondo sigue abierto:
¿se trata de una oportunidad histórica para el desarrollo argentino o de un nuevo esquema de entrega de recursos naturales a grandes grupos económicos?
La discusión promete crecer en los próximos meses mientras el Gobierno acelera su agenda de reformas económicas y apertura al capital extranjero.
Fuente: Ambito



