El conductor Alejandro Fantino habló públicamente sobre el fuerte conflicto que mantiene con Viviana Canosa y confirmó que la relación profesional entre ambos quedó completamente quebrada. Sus declaraciones volvieron a sacudir el mundo de la televisión y alimentaron versiones sobre internas, tensiones y fuertes discusiones detrás de cámara.
El conductor Alejandro Fantino decidió finalmente romper el silencio y hablar públicamente sobre el enfrentamiento que protagoniza con Viviana Canosa, una disputa que desde hace semanas venía alimentando rumores y especulaciones dentro del ambiente televisivo. Durante una entrevista reciente, Fantino confirmó que la relación laboral entre ambos quedó completamente destruida y lanzó una frase contundente: “Terminó el programa”.
La pelea entre los dos conductores comenzó a escalar luego de varios cruces indirectos en medios y redes sociales. Aunque inicialmente ninguno de los protagonistas había explicado públicamente el origen del conflicto, distintas versiones periodísticas hablaban de fuertes diferencias editoriales, discusiones personales y tensiones acumuladas durante los últimos meses de trabajo compartido.
Fantino decidió referirse al tema durante una entrevista radial donde fue consultado directamente sobre el vínculo con Canosa. Allí evitó profundizar en detalles íntimos del enfrentamiento, pero dejó en claro que no existe posibilidad de recomposición inmediata. “No tengo nada más que decir. Terminó el programa y terminó todo ahí”, expresó el conductor, dejando entrever que la ruptura fue definitiva tanto en el plano profesional como personal.
El conflicto tomó rápidamente dimensión mediática porque ambos periodistas son figuras históricas de la televisión argentina y poseen estilos muy fuertes y confrontativos. Canosa viene protagonizando frecuentes polémicas públicas vinculadas a sus posiciones políticas y editoriales, mientras que Fantino mantiene una presencia consolidada tanto en televisión como en streaming y radio. La combinación de dos perfiles mediáticos intensos convirtió el enfrentamiento en uno de los temas más comentados del espectáculo argentino durante las últimas semanas.
En distintos programas de espectáculos comenzaron además a circular versiones sobre discusiones internas, desacuerdos contractuales y tensiones vinculadas a la conducción del ciclo que compartían. Algunos panelistas incluso mencionaron supuestos reclamos cruzados por decisiones editoriales, protagonismo al aire y manejo de contenidos políticos dentro del programa. Sin embargo, hasta el momento ninguno de los protagonistas confirmó oficialmente esos detalles.
La respuesta de Viviana Canosa tampoco tardó en llegar. Aunque evitó nombrar directamente a Fantino en algunas declaraciones posteriores, deslizó críticas hacia “ciertas hipocresías del medio” y dejó mensajes ambiguos en redes sociales que muchos interpretaron como nuevas indirectas hacia el conductor. El ida y vuelta alimentó todavía más el interés mediático alrededor de la disputa.
En paralelo, el conflicto volvió a exponer la fuerte competencia y tensión que atraviesa actualmente al ecosistema mediático argentino, especialmente en televisión y streaming político. Las disputas internas entre conductores, productores y figuras públicas se transformaron en parte habitual del espectáculo televisivo y suelen tener un enorme impacto en redes sociales, donde cada declaración rápidamente se viraliza y amplifica.
Por ahora, no existe ninguna señal concreta de reconciliación entre ambos periodistas. Fantino optó por bajar el tono de la confrontación pública y aseguró que no desea seguir alimentando la polémica, aunque dejó claro que el vínculo quedó roto. Del lado de Canosa, el silencio parcial y las respuestas indirectas mantienen todavía abierta una historia que sigue generando repercusiones dentro del mundo del espectáculo argentino.
Mientras tanto, el episodio confirma una vez más cómo las internas mediáticas se transforman rápidamente en fenómenos públicos capaces de dominar la agenda del entretenimiento argentino. En una televisión atravesada por la polarización política, las redes sociales y la competencia permanente por audiencia, los conflictos personales entre figuras terminan convirtiéndose muchas veces en parte central del propio espectáculo.
Fuente: El Destape



