Se profundiza la crisis y una alimenticia ya paga salarios en ocho cuotas

Economia
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La empresa alimenticia Alijor, histórica fabricante de tapas de empanadas y tartas, atraviesa una profunda crisis financiera y laboral. Sus trabajadores denuncian que cobran los salarios en hasta ocho cuotas, reclaman deudas acumuladas y advierten sobre un fuerte deterioro de las condiciones laborales dentro de la planta ubicada en Garín.

La situación de los trabajadores de la empresa alimenticia Alijor encendió alarmas dentro del sector industrial y sindical luego de que se conociera que la firma comenzó a pagar los salarios en hasta ocho cuotas a sus cerca de 160 empleados. La compañía, con más de cuatro décadas de trayectoria en el mercado y vinculada también a la producción de panificados para la marca La Salteña, atraviesa un escenario crítico marcado por atrasos salariales, conflictos gremiales y crecientes denuncias por precarización laboral.

Los trabajadores aseguran que el problema se viene agravando desde hace aproximadamente dos años. Según explicó Nicolás Viñas, delegado congresal del Sindicato de Trabajadores de la Industria de la Alimentación (STIA), inicialmente los haberes comenzaron a abonarse en dos partes, luego en cuatro, más tarde en seis y finalmente en ocho cuotas. El dirigente sindical afirmó que en algunos períodos incluso pasaron más de cuarenta días sin recibir ningún depósito hasta que realizaron protestas frente al domicilio del propietario de la empresa para exigir el pago de lo adeudado.

La crisis económica golpea de lleno la vida cotidiana de las familias trabajadoras. Empleados de la planta denunciaron que el esquema de pagos fragmentados hace prácticamente imposible afrontar alquileres, servicios, tarjetas de crédito, alimentos y medicamentos. Según relataron, muchos trabajadores se encuentran fuertemente endeudados con bancos y financieras, mientras otros comenzaron tratamientos psicológicos y psiquiátricos producto del estrés económico y la incertidumbre laboral que atraviesan desde hace meses.

Además de los atrasos salariales, los operarios denunciaron un fuerte deterioro en las condiciones laborales dentro de la fábrica ubicada en la localidad bonaerense de Garín. Entre los reclamos aparecen la falta de renovación de ropa de trabajo, problemas con elementos de seguridad y el cierre del comedor de la planta hace más de un año y medio. También sostienen que existen vacaciones adeudadas y otros incumplimientos vinculados a derechos laborales básicos que históricamente formaban parte de la actividad.

La situación genera todavía más preocupación porque Alijor supo tener más de 300 trabajadores y actualmente mantiene cerca de la mitad de esa plantilla. Los empleados temen que la crisis derive en nuevos despidos o incluso en un cierre definitivo de la empresa. Según distintas denuncias sindicales, la firma arrastra problemas financieros, embargos judiciales y dificultades de comercialización que complicaron aún más su funcionamiento operativo y su capacidad para sostener el pago regular de salarios.

Desde el STIA señalaron que el conflicto ya fue elevado a distintos ámbitos políticos y legislativos ante la falta de respuestas concretas por parte de la empresa. El secretario general del gremio, Sergio Escalante, aseguró que la situación es “insostenible” y remarcó que hay familias enteras sobreviviendo desde hace meses con pagos parciales e ingresos imprevisibles. El sindicato cuestiona además la explicación empresarial vinculada exclusivamente a la caída del consumo y sostiene que también existen problemas de gestión y comercialización interna.

Las denuncias de los trabajadores también apuntan contra supuestas presiones patronales frente a cada reclamo gremial. Según relataron, directivos de la compañía habrían amenazado en reiteradas oportunidades con cerrar la fábrica o abandonar el país si continuaban las protestas sindicales. Muchos empleados cuentan con más de veinte o treinta años de antigüedad en la empresa, por lo que el temor a quedarse sin empleo en medio de la crisis económica genera un fuerte clima de angustia dentro de la planta.

El caso de Alijor aparece además como otro síntoma de la compleja situación que atraviesa parte de la industria alimenticia y manufacturera argentina. En un contexto de caída del consumo, pérdida del poder adquisitivo y fuerte retracción económica, distintos sectores productivos comenzaron a mostrar conflictos vinculados a suspensiones, despidos, pagos escalonados y cierres de plantas. Mientras tanto, los trabajadores de Alijor continúan reclamando una solución urgente que garantice el cobro normal de sus salarios y la preservación de sus puestos de trabajo.

Fuente: InfoGremiales

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