La vicepresidenta Victoria Villarruel volvió a marcar distancia del núcleo duro del Gobierno y protagonizó un nuevo capítulo de la feroz interna libertaria. Con críticas cargadas de ironía y mensajes dirigidos a Luis Petri y Patricia Bullrich, la tensión dentro del oficialismo quedó nuevamente expuesta mientras crecen las disputas de poder en el entorno de Javier Milei.
La relación entre Victoria Villarruel y buena parte del gabinete nacional atraviesa uno de sus momentos más tensos desde la llegada de Javier Milei al poder. En las últimas horas, la vicepresidenta volvió a lanzar fuertes críticas contra el ministro de Defensa, Luis Petri, a quien apuntó con ironías y descalificaciones políticas en medio de una interna que parece profundizarse semana tras semana.
Durante sus declaraciones, Villarruel utilizó el término “Playmobil” para referirse despectivamente a Petri, una frase que rápidamente generó repercusiones políticas y mediáticas. El comentario fue interpretado como una nueva señal del deterioro del vínculo entre ambos dirigentes, quienes desde hace tiempo mantienen diferencias vinculadas al manejo del área de Defensa y al posicionamiento político dentro del oficialismo.
Pero la vicepresidenta no se limitó únicamente a Petri. En sus declaraciones también dejó mensajes dirigidos hacia Patricia Bullrich, una de las figuras con mayor peso dentro del gabinete de Milei y una dirigente con la que mantiene una relación política marcada por la desconfianza y los cruces permanentes. Las diferencias entre ambas vienen desde la campaña presidencial y nunca terminaron de disiparse.
En el entorno libertario reconocen que la convivencia entre Villarruel y sectores cercanos a Bullrich se volvió cada vez más complicada. Las disputas internas no sólo pasan por cuestiones ideológicas o personales, sino también por espacios de poder, manejo político y posicionamiento hacia el futuro. La vicepresidenta busca construir una identidad propia dentro del oficialismo y eso genera incomodidad en otros sectores del gobierno.
El nuevo episodio ocurre además en un contexto delicado para el Gobierno Nacional, que enfrenta conflictos económicos, desgaste político y crecientes cuestionamientos sociales. En ese escenario, las internas públicas dentro de La Libertad Avanza alimentan la percepción de un oficialismo fragmentado, donde las diferencias ya dejaron de discutirse puertas adentro para trasladarse directamente a los medios y las redes sociales.
Villarruel, por su parte, viene sosteniendo un perfil político propio y diferenciándose en varios temas sensibles del gobierno. Aunque evita romper públicamente con Milei, sus posicionamientos muestran que existe una disputa silenciosa por liderazgo e influencia dentro del espacio libertario. Cada intervención de la vicepresidenta genera tensión porque expone contradicciones internas que el oficialismo intenta minimizar.
En paralelo, sectores opositores aprovecharon el nuevo cruce para cuestionar la estabilidad política del Gobierno y remarcar que las peleas internas empiezan a ocupar más espacio que la gestión. La convivencia entre figuras provenientes de distintos sectores de la derecha argentina nunca terminó de consolidarse completamente y las diferencias personales parecen profundizarse con el correr de los meses.
Mientras tanto, la figura de Villarruel continúa generando ruido dentro del propio oficialismo. Su estrategia de marcar autonomía política y diferenciarse de algunos ministros muestra que la interna libertaria está lejos de cerrarse y que las tensiones podrían agravarse a medida que avance el calendario político y electoral.
El nuevo ataque de Victoria Villarruel contra Luis Petri y Patricia Bullrich dejó otra vez al descubierto las grietas internas dentro del Gobierno de Javier Milei. En un oficialismo atravesado por disputas de poder y tensiones permanentes, cada declaración pública parece transformarse en un nuevo capítulo de una interna que ya nadie puede ocultar.



