Guillermo Michel pidió “separar la política de la técnica” en el acuerdo con el FMI y encendió el debate económico

Guillermo Michel
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El ex titular de Aduana reclamó respetar los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional, pero advirtió que las decisiones políticas no pueden quedar subordinadas completamente a los organismos financieros internacionales.

El ex director general de Aduanas Guillermo Michel volvió a meterse de lleno en el debate económico y lanzó una definición que generó repercusiones dentro del peronismo y del escenario político nacional: pidió respetar el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional, aunque reclamó diferenciar “el tramo técnico del político” dentro de las negociaciones con el organismo.

Las declaraciones llegaron en medio de una creciente discusión sobre el impacto del programa económico impulsado por el gobierno de Javier Milei y la fuerte dependencia de la Argentina respecto a las decisiones del FMI.

Michel sostuvo que los compromisos internacionales deben cumplirse para evitar mayores niveles de inestabilidad financiera, pero remarcó que las políticas públicas no pueden quedar completamente condicionadas por exigencias externas. Según expresó, existe una diferencia clara entre las cuestiones técnicas vinculadas a metas económicas y las decisiones políticas que afectan directamente a la sociedad argentina.

“El tramo técnico puede discutirse y administrarse, pero el tramo político debe responder a las necesidades de la Argentina”, planteó el ex funcionario, marcando distancia de sectores que impulsan una subordinación total a las exigencias del Fondo Monetario.

El dirigente también advirtió sobre los riesgos sociales y productivos de aplicar programas de ajuste extremo sin contemplar el impacto sobre el empleo, la industria y el mercado interno. En ese sentido, señaló que las políticas económicas deben sostener cierto equilibrio entre estabilidad macroeconómica y desarrollo productivo.

Las declaraciones de Michel aparecen en un contexto donde el Gobierno nacional apuesta a mostrar alineamiento con los organismos internacionales como parte de su estrategia para estabilizar la economía y recuperar confianza de los mercados.

Sin embargo, distintos sectores políticos, sindicales y empresariales vienen cuestionando el costo social del ajuste aplicado en los últimos meses. Caída del consumo, cierre de comercios, recesión industrial y pérdida de poder adquisitivo aparecen como algunas de las principales consecuencias señaladas por críticos del programa económico libertario.

Dentro del peronismo, las palabras de Michel también fueron interpretadas como parte de una discusión más amplia sobre el futuro económico argentino y el vínculo con el FMI. Mientras algunos sectores reclaman romper con las políticas de ajuste, otros consideran necesario mantener acuerdos internacionales para evitar nuevas crisis financieras.

El ex titular de Aduanas además insistió en la necesidad de proteger sectores estratégicos de la economía nacional y evitar políticas que profundicen la dependencia externa. Según sostuvo, Argentina necesita combinar estabilidad económica con crecimiento productivo y fortalecimiento del mercado interno.

El debate sobre el Fondo Monetario Internacional vuelve así a ocupar un lugar central en la política argentina. Y mientras el Gobierno defiende el ajuste como camino inevitable para ordenar la economía, sectores opositores advierten que el desafío no es solo cumplir metas fiscales, sino evitar que el costo recaiga nuevamente sobre trabajadores, jubilados y sectores medios.

En medio de ese escenario, Michel dejó una definición que ya empezó a resonar en distintos espacios políticos: la economía puede tener exigencias técnicas, pero las decisiones políticas —advirtió— no deberían quedar exclusivamente en manos de los organismos financieros internacionales.

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