Evo Morales denunció un supuesto plan de asesinato impulsado desde Estados Unidos y crece la tensión política en Bolivia

Evo Morales
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El expresidente de Evo Morales volvió a sacudir el escenario político boliviano tras denunciar públicamente la existencia de un supuesto plan para asesinarlo. El líder del MAS apuntó directamente contra sectores vinculados a Estados Unidos y advirtió sobre una escalada de persecución política en plena crisis interna del oficialismo.

La crisis política en Bolivia sumó un nuevo capítulo explosivo luego de que Evo Morales denunciara públicamente un presunto plan para atentar contra su vida. Las declaraciones del exmandatario encendieron aún más la interna dentro del oficialismo boliviano y volvieron a poner sobre la mesa el histórico conflicto entre el líder indígena y los intereses geopolíticos de Washington en América Latina.

Según expresó Morales, existirían operaciones en marcha destinadas a “eliminarlo físicamente” en medio de un contexto de creciente hostilidad política y judicial. El ex presidente sostuvo que detrás de estas maniobras aparecen sectores vinculados a Estados Unidos y grupos que buscan impedir cualquier posibilidad de reorganización política de su espacio.

La denuncia no aparece en un vacío político. Bolivia atraviesa una fuerte tensión interna dentro del Movimiento al Socialismo (MAS), donde la disputa entre Evo Morales y el actual presidente Luis Arce viene escalando desde hace meses. Las diferencias por el control del partido, las candidaturas futuras y el rumbo económico del país fracturaron al oficialismo.

En ese marco, Morales insiste en que existe una estrategia regional para disciplinar a los gobiernos populares y neutralizar liderazgos políticos que cuestionen la influencia estadounidense en América Latina. El ex mandatario ya había denunciado en otras oportunidades intentos de proscripción política, espionaje y persecución judicial.

La figura de Evo sigue generando una enorme polarización dentro y fuera de Bolivia. Para sus seguidores, continúa siendo uno de los principales símbolos políticos del continente y el dirigente que logró transformar estructuralmente el país durante sus años de gobierno. Para sus detractores, en cambio, representa una figura que busca perpetuarse en el poder y tensiona permanentemente la institucionalidad boliviana.

Las declaraciones también vuelven a reactivar el recuerdo del golpe de Estado de 2019, cuando Morales abandonó el poder en medio de una crisis política, denuncias de fraude electoral y fuertes presiones militares. Desde entonces, el dirigente sostiene que existió una intervención extranjera para desestabilizar su gobierno y frenar el avance de proyectos soberanos en la región.

Mientras tanto, el escenario regional sigue marcado por una fuerte disputa geopolítica. Estados Unidos mantiene una influencia decisiva en América Latina y los gobiernos progresistas denuncian desde hace años distintos mecanismos de presión política, económica y judicial contra dirigentes considerados incómodos para los intereses norteamericanos.

La denuncia de Evo Morales agrega un nuevo elemento de tensión en un contexto ya extremadamente delicado para Bolivia. La fractura interna del oficialismo, la crisis económica y la disputa por el liderazgo político convierten cada declaración en un factor de alto impacto.

En América Latina, la política rara vez se mueve en terreno tranquilo. Y cuando un ex presidente denuncia un supuesto plan para asesinarlo señalando a Estados Unidos, el tema deja de ser solamente boliviano. Lo que está en juego es mucho más profundo: poder, soberanía y el control político de una región históricamente atravesada por conflictos e intereses internacionales.


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