El Gobierno nacional espera con máxima atención el nuevo dato del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) que difundirá el INDEC este jueves, en medio de crecientes señales de enfriamiento económico, caída del consumo y preocupación por el impacto social del ajuste libertario.
Según las proyecciones privadas que circulan en el mercado, el indicador mostraría nuevas dificultades para sostener la recuperación que el presidente Javier Milei y el ministro Luis Caputo intentan instalar como eje central de su discurso económico. Analistas advierten que sectores clave como la industria manufacturera, el comercio y el consumo masivo siguen mostrando fuertes signos de debilidad.
El último informe oficial del INDEC ya había encendido alarmas: en febrero de 2026 el EMAE registró una caída interanual del 2,1% y un desplome del 2,6% respecto al mes anterior en la medición desestacionalizada. La industria manufacturera cayó 8,7% y el comercio retrocedió 7%, convirtiéndose en los sectores que más golpearon la actividad general.
Aunque algunos rubros vinculados al agro, la minería y la explotación energética muestran crecimiento, economistas sostienen que la recuperación es extremadamente desigual y no logra derramarse sobre el resto de la economía. Mientras tanto, miles de comercios enfrentan caída de ventas, las pymes denuncian paralización y crece el endeudamiento de los hogares para sostener gastos básicos.
En paralelo, el Gobierno intenta sostener el relato de la desaceleración inflacionaria como principal bandera política. Sin embargo, distintas consultoras privadas vienen alertando que la inflación continúa alta y que la pérdida de poder adquisitivo sigue golpeando a trabajadores, jubilados y sectores medios.
El dato del EMAE será clave porque funciona como una radiografía de la economía real: producción, consumo, comercio, industria y servicios. Además, marcará el pulso político de las próximas semanas en un contexto donde crecen las críticas opositoras y las tensiones sociales por el ajuste.
En la Casa Rosada saben que un nuevo retroceso de la actividad económica podría profundizar el desgaste del oficialismo, especialmente cuando distintos sectores comienzan a cuestionar si la baja inflacionaria alcanza para compensar la pérdida de empleo, el deterioro salarial y el freno productivo que atraviesa gran parte del país.



