Un candidato de izquierda disputará el balotaje presidencial con Keiko Fujimori

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Roberto Sánchez enfrentará en la segunda vuelta a la hija del fallecido dictador Alberto Fujimori.

El candidato de izquierda Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, quedó confirmado para disputar el balotaje presidencial del 7 de junio contra la ultraderechista Keiko Fujimori, lideresa de Fuerza Popular e hija del fallecido dictador Alberto Fujimori, a quien reivindica política e ideológicamente. La definición abre un nuevo capítulo en la larga disputa peruana entre un modelo de reformas estructurales de corte progresista y la continuidad del fujimorismo, corriente que Keiko encarna como heredera, defensora y exégeta del legado de su padre.

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Con el 99,66% de las actas escrutadas, la autoridad electoral peruana confirmó que Sánchez superó por algo más de 14.400 votos al alcalde de Lima, Rafael López Aliaga, y se aseguró el segundo lugar en la carrera hacia la presidencia. El postulante de Juntos por el Perú obtuvo alrededor de dos millones de sufragios, apenas por encima del líder de Renovación Popular, y se ganó así el derecho a enfrentar a Keiko Fujimori en la segunda vuelta.

Keiko, por su parte, llega al balotaje en una posición numéricamente más cómoda, al quedar muy por delante de sus competidores en la primera vuelta con el 17,17% de los votos, casi 2,9 millones de apoyos. Sin embargo, carga con el histórico “techo” de rechazo que genera la memoria de la gestión de su padre, Alberto Fujimori, cuyo régimen fue condenado como dictadura y cuya figura ella reivindica de manera sistemática, presentándose como su continuadora política.

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El proceso electoral peruano no estuvo exento de polémicas: el Jurado Nacional de Elecciones ordenó una auditoría informática integral de la primera vuelta, en medio de denuncias de unos 60.000 electores que aseguraron no haber podido votar por falta de materiales en varios centros, especialmente en Lima. A esto se sumó la renuncia del entonces jefe de la Oficina Nacional de Procesos Electorales, Piero Corvetto, quien admitió retrasos logísticos, lo que profundizó las dudas sobre la organización del comicio.

De cara al balotaje, todas las miradas están puestas en el voto andino y popular que impulsó la sorpresa de Sánchez, parecido al fenómeno que llevó al poder a Pedro Castillo en 2021. En las encuestas internas y en el análisis del “círculo rojo” peruano, el candidato de izquierda aparece con un leve favoritismo, mientras Keiko Fujimori deberá confrontar una vez más con la fuerte resistencia que despierta el legado autoritario y represivo de Alberto Fujimori, del cual se declara continuadora y principal defensora.

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En el plano programático, Sánchez propone convocar a una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución, renegociar los contratos mineros y avanzar en un cambio profundo del modelo económico, una agenda que inquieta a los mercados y a los sectores empresariales. A diferencia de lo que hizo Ollanta Humala cuando moderó su discurso para ganar previsibilidad, el postulante de Juntos por el Perú insiste en un programa de transformaciones de raíz, mientras que del lado de Keiko se ofrece la preservación del marco económico heredado del fujimorismo, con ella misma como garante de la continuidad del proyecto de su padre.

Fuente: Infonews

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